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Dársena, de Pedro López Lara

miércoles 4 de mayo de 2022
“Dársena”, de Pedro López Lara
Dársena, de Pedro López Lara (Ediciones de La Discreta, 2022). Disponible en la web de la editorial

Dársena
Pedro López Lara
Poesía
Ediciones de La Discreta
Alpedrete, Madrid (España), 2022
ISBN: 9-78418-130106
140 páginas

Tercer libro de un nuevo poeta. Los dos anteriores, Destiempo, ganador del Premio de Poesía Rafael Morales, y Meandros, aparecieron en 2021. Un nuevo poeta, por tanto, bastante peculiar, que se presenta ante crítica y lectores con tres libros bajo el brazo y un cuarto poemario que aparecerá en breve. Presentación singular y significativa que muestra con claridad que Pedro López Lara (Madrid, 1963) era un poeta oculto, un excelente poeta que ha escrito y ha ido perfeccionando su estilo y afinando su temática personal durante años hasta decidirse a salir del anonimato literario y comenzar a ofrecer su obra poética totalmente madura y con la calidad que acredita a un autor formado y profundo.

La aparición de Pedro López Lara está respaldada además por la concesión de dos importantes galardones de poesía, el citado Premio Rafael Morales y el Premio Ciudad de Alcalá. Una manera brillante de irrumpir y asentarse en la escena poética, donde son muchos los llamados por la vocación y menos los tocados por el talento, y donde, aparte de los premios o los no premios, se ha de afirmar con los libros el valor de la obra literaria y la capacidad del autor. Y en esas se halla ahora Pedro López Lara.

Dársena, libro extenso, compuesto por más de un centenar de poemas, breves en general y entre los que hay algunos formados por un único verso, ofrece una notable austeridad versificadora que pone de manifiesto la concisión estilística de su autor. Concisión que manifiesta la belleza en la exactitud del lenguaje, su densidad conceptual y el mantenido ritmo poético de los versos, que evidencian siempre una íntima armonía y elocuente sonoridad.

El tercer poemario del autor español ofrece una notable austeridad versificadora que pone de manifiesto su concisión estilística.

Poesía experiencial, reflexiva, intensa, sagaz y, por eso mismo, acompañada también por un humor cáustico e irónico que acredita y subraya la inteligente capacidad de análisis, tanto sobre la existencia diaria como sobre sí mismo y los otros, que pone en acción Pedro López Lara. Poesía sin concesiones, sin alharacas estilísticas artificiosas y baldías, escrita en primera persona del singular o del plural, y con notables hallazgos conceptuales, donde a menudo sobrevuelan la sospecha y la decepción. Así, el poema “Inenarrable”: “…Vive / impersonajemente, cronoajeno. Haz que tu vida sea / una experiencia intransitiva, / una explosión sin consecuencias, / esplendorosa, pura, inenarrable”. O estos versos finales de “Finalidad de la vida”: “…si estaba ahí, no era por motivos estéticos, / era por ser usada, / bien o mal, como sea, no importa, / lo fundamental era dejarla usada, desgastada, / inservible y exhausta”.

Un poemario intenso, compacto y brillante, habitado por la condición humana y la perplejidad.

Y si Dársena tiene una problemática primordial que recorre constantemente sus páginas, esa cuestión es el tiempo; sin duda, uno de los grandes temas de la poesía. El tiempo físico y, sobre todo, anímico que deja su huella en numerosos poemas del libro —“Somos provisionales, / irreversiblemente fugitivos”—, tal como se pone de manifiesto en el poema “Era sencillo”, una breve composición con Martín Heidegger al fondo: “No tengo tiempo: / lo he sido. / Lo soy: no lo he tenido. Lo que somos / —era sencillo— nunca es nuestro”. Y el sentimiento humano, siempre controlado en el decir poético de Pedro López Lara, ante el irrevocable fluir temporal se expresa con nitidez en estos versos de “El tiempo y nosotros”: “El tiempo es un profesional y acude siempre / puntual a sus citas. / Pero nosotros, en materia temporal, / somos aficionados, diletantes, espontáneos / que saltan empujados a un ruedo del que nada saben, / para jugar a un juego del que nada sabemos, / sin vocación ni entrenamiento previo, / y enfrentar a una bestia incomprensible / que alguien ha puesto de repente ante nosotros”.

Un poemario intenso, compacto y brillante, habitado por la condición humana y la perplejidad, como en “Peligro de los cruces”: “En las encrucijadas / es donde más se pierde el tiempo, malgastado en pensar si los caminos / quieren decirnos algo”. Espacio ocupado también por los recuerdos: “Hay que dejar que vengan / —los sentimientos, los recuerdos—, / abrirles la puerta de la casa, que se sientan cómodos”, y poblado asimismo por las rutinas cotidianas: “Mientras la rueda del trabajo gira, / no eres capaz de verte / debajo de ella, aplastado por ella”.

La existencia en suma y su complejo acontecer, narrado por el arte de un nuevo, avezado y espléndido poeta, a quien se deberá tener muy en cuenta a partir de ahora. Su nombre, Pedro López Lara.

Javier Olalde
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