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Los últimos días de nuestros padres, de Joël Dicker

miércoles 25 de marzo de 2026
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Joël Dicker
Joël Dicker retrata a quienes conformaron la resistencia francesa durante la segunda guerra mundial en Los últimos días de nuestros padres, novela que se enfoca más en la humanidad de los actores que en los hechos bélicos.

Los últimos días de nuestros padres, publicada originalmente en 2012, es la primera novela del joven escritor suizo Joël Dicker, anterior a los grandes éxitos internacionales que lo hicieron famoso, cómo La verdad sobre el caso Harry Quebert, del año 2012, y las que seguirían después, todas de género negro, policial o criminal: La desaparición de Stephanie Mailer (2018), El caso de Alaska Sanders (2022) o Un animal salvaje (2024). Esta primera novela, muy diferente de las que luego escribiría, ganó en 2010 el Premio de los Escritores Ginebrinos y, si bien está ambientada en los años de la segunda guerra mundial, más que una trama bélica va fundamentalmente al desarrollo de las amistades y relaciones que florecen o se desvanecen entre las personas en situaciones extremas, como la guerra y el espionaje.

En 1940, el primer ministro inglés, Winston Churchill, ante el acoso y la amenaza de las fuerzas alemanas, triunfantes en todos los frentes en ese momento, decide crear y desarrollar una sección especial de los servicios de inteligencia, el Special Operations Executive (SOE), para fomentar y apoyar la resistencia en los países ocupados y realizar operaciones de sabotaje detrás de las líneas enemigas.

En mayo de 1940, en sólo seis semanas, los alemanes destrozaron a las “poderosas” fuerzas armadas francesas, el 14 de junio entraron en París y el 22 de ese mes se firmó el armisticio. El país quedó ocupado y sometido, pero algunos franceses, de diferentes edades, procedencia y motivaciones, deciden mantener la lucha contra los nazis y logran llegar a Inglaterra, en donde son abordados y captados para integrar la “Sección Francesa” del SOE. La selección y el reclutamiento se realizan en Wandsworth y Northumberland House y aquellos que son aceptados serán sometidos a un intenso entrenamiento.

“Los últimos días de nuestros padres”, de Joël Dicker
Los últimos días de nuestros padres, de Joël Dicker (Alfaguara, 2015). Disponible en Amazon

Los últimos días de nuestros padres
Joël Dicker
Novela
Editorial Alfaguara
Barcelona (España), 2015
ISBN: 978-6071135513
408 páginas

La primera fase de su adiestramiento, de cuatro semanas, se realiza en el Wanborough Manor, donde les enseñan rudimentos de combate cuerpo a cuerpo, clave Morse y comunicación por radio; hacen extenuantes carreras, mucha gimnasia y algo de armas y tiro con pistolas y revólveres. De los veintiún franceses que inician, sólo logran resistir o culminar el curso dieciséis, entre ellos Palo, Stanislas, Faron, Gordo, Max, Rana y Laura, la única mujer del grupo.

De manera sencilla, amena, pero realista y que atrapa al lector, a través de episodios, conversaciones o reflexiones de los personajes, Dicker introduce y define caracteres, personalidades y las relaciones que se dan entre ellos, sometidos al incesante y agobiante entrenamiento. Comienza a nacer un romance entre Palo y Laura, algunos perciben rechazo, como el odioso Faron, otros se aíslan... Palo, diminutivo de Paul-Émile, mantiene una estrecha y muy emotiva conexión con su padre, a quien dejó en París y no deja de cuestionarse entre el deber, que siente debe realizar combatiendo a los nazis, y el haber dejado solo a su ya viejo padre.

La segunda fase del entrenamiento se realiza en Arisaig House, en Escocia, el cuartel general del SOE. Durante cinco semanas harán agotadoras marchas, aprenderán sobre propaganda, sabotaje, atentados, creación de redes, radios, uso de armas, principalmente con la subametralladora Sten, pero también sobre vehículos, trampas, brújulas, incursiones, operaciones nocturnas, explosivo plástico, sabotaje de trenes... Uno de ellos, Rana, agotado, agobiado, no resiste y se suicida. Agrupados en pequeñas casas y por países, en los pocos momentos libres, ellos hablan de sus objetivos, de sus familias, del sacrificio y dignidad, “... para que los hombres sigan siendo hombres...”.

La siguiente fase del entrenamiento será en la base aérea de Ringway, y el grupo se aloja en el cercano Dunham Lodge. Ahora aprenderán a saltar en paracaídas y el uso de contenedores para envío de armas y equipos.

La cuarta y última etapa será en Beaulieu, propiedad de la aristocrática familia Montagu. Ahí les enseñarán a moverse por la Francia ocupada, sobre la vida en clandestinidad, seguridad personal, comunicación sobre el terreno, cómo actuar bajo vigilancia policial, disfraces, penetrar casas, abrir cajas fuertes, estrangulamiento, uso del puñal, nociones de cirugía plástica, comunicación cifrada, delimitar pistas de aterrizaje y zonas de lanzamiento; cómo abordar un contacto, organizar enlaces, liberarse de una persecución, qué hacer en caso de arresto, cómo comportase en un interrogatorio, resistir torturas... Además, a cada miembro del grupo se le dará formación adicional particular, de acuerdo a sus aptitudes personales.

El adiestramiento finaliza con una especie de prueba sobre el terreno: sin dinero, sin papeles, deberán localizar un contacto, seguir a un blanco, recuperar explosivos, evadiendo la vigilancia de sus propios instructores... Superada esta prueba y cada vez más unidos entre ellos, los miembros de la Sección Francia del SOE están listos para pasar a la acción.

Comienza la segunda parte de la novela con los pocos días de permiso que los miembros del grupo disfrutan en Londres. Se consolida la relación entre Palo y Laura, a la que todo el grupo admira y protege. Pero muy pronto cada uno es enviado a la guerra, en diferentes destinos.

Palo, usando las redes y contactos, se las ingenia para hacerle llegar a su adorado y venerado padre postales que le hacen ver y creer que está a salvo en Ginebra, al margen de la guerra, y el anciano, en su imaginación, cree que desempeña un alto cargo en algún banco suizo. En cuanto pueden y coinciden, los miembros del grupo se reúnen, hablan, comentan sus dudas y temores: “No volveréis todos. Es un milagro haber podido estar reunidos en diciembre... ¡Hay muertos sin parar”.

Los servicios de contrainteligencia alemanas son eficientes y no se frenan en daños, represiones y torturas para frenar las amenazas en los países conquistados. Comienzan a caer miembros del grupo.

En la tercera parte del libro, prosigue con enfrentamiento brutal y silencioso entre los miembros del SOE destacados en Francia y los servicios de contrainteligencia alemanes. Algunos tienen que tomar terribles decisiones, evitar el dolor, preservar la vida, delatar a compañeros, mientras que del otro lado, para la SS y la Gestapo, obtener información es una crucial batalla en la que también se pierde el alma o se llega a compromisos... Los vientos de la guerra han cambiado, los aliados avanzan por Francia. Laura está embarazada de Polo. En el grupo surgen dudas o remordimientos por lo que han tenido que hacer:

—¿Qué hemos hecho, Key? —suspiró.

—No lo sé. Ya no somos hombres siquiera.

Silencio.

—Tenemos que volver, tenemos que marcharnos. Marcharnos y olvidar...

La novela tiene un corto epílogo, que ocurre diez años después de finalizada la guerra. El hijo de Polo y Laura es mimado y consentido por los sobrevivientes que se reúnen cuando pueden, para evocar y recordar...

Joël Dicker nació en Ginebra y, desde una inusitada corta edad, sintió atracción por los libros, quizás por ser hijo de una bibliotecaria y un profesor. Con tan sólo diez años creó La Gazette des Animaux (La Revista de los Animales), que dirigió durante siete años y que recibió el premio Cunéo a la Protección de la Naturaleza. También fue nombrado como el “Redactor jefe más joven de Suiza” en el diario La Tribune de Genève. Estudió actuación y se graduó en Derecho en la Universidad de Ginebra. Ha escrito seis novelas, traducidas a cuarenta idiomas y con más de veinte millones de ejemplares vendidos.

Los últimos días de nuestros padres sorprende por su original enfoque, por el énfasis en lograr demostrar que en una guerra sus actores, bien sean soldados, espías, miembros de la resistencia o de la represión, son personas, con familias, con pasado, sentimiento, temores, terrores, ansiedades y desvelos, que muchas veces pesan sobre ellos y sobre la relación entre ellos... El singular título de la novela se refiere a las últimas horas, momentos, días o semanas que los nuevos agentes y combatientes, muchos de ellos apenas saliendo de la adolescencia, podrán pasar y algunos quizás disfrutar, con sus familias, antes de sumergirse en la guerra y en el cruel y despiadado mundo de los adultos. La novela puede causar algo de desilusión si el lector buscaba un típico relato de hazañas bélicas, pero con este aspecto intimista que plantea, logra una trama consistente, muy humana, bien estructurada y desarrollada, que atrapa y da gusto leer o releer.

Marcos Tarre Briceño
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