XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

4:30 pm

martes 26 de septiembre de 2017
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4:30 pm. No he parado de ver mi reloj de goma negra desde que tomé el autobús. Una extraña chica se sentó a mi lado, viste un conjunto largo de flores naranjas. Es hermosa, me dije cuando la vi subir. Llevaba su cabellera morena recogida, pero escabullidos caían unos largos rizos por detrás de sus orejas, donde lucía unos pendientes color tamarindo. No quise detallar su rostro, por el cual sabía que caería maldecido de amor. Me sentía nervioso e inquieto, así que intenté contener la respiración hasta la próxima parada.

Podría haber dicho que esta es la despedida con aquella chica del autobús, pero bajó conmigo. Tropezó con mi mirada de sorpresa y mi corazón dio un vuelco de alegría.

5:30 pm. El sol se está ocultando haciendo ruborizar al cielo. Tengo una reunión de trabajo a las 6:30 pm. Mi parada es la última y la paciencia comienza a armar una balsa para salir a flote. Aquella chica de cabellera morena me miró con disimulo, tiene ojos color esmeralda salpicados con una capa de pestañas… ¡Oh, esta mujer me hará enloquecer! Por el rabillo del ojo me enamoré de su pálida piel, y al girar quedé maravillado por sus labios… Mil suspiros se escaparon cuando dejé a la intemperie uno solo de ellos; maquillados con un lápiz carmesí estaba aquella voluptuosa boca, esculpida, claramente, por algún Dios.

6:00 pm. Noté que lleva un pequeño libro en su mano derecha, un poco oculto a la vista de cualquiera. Es algo clásico, no he podido determinar el nombre de la obra (por su atuendo debe ser algo romántico, como Jane Austen). Quizás es una de esas jovencitas de especial belleza y elocuencia al leer, por lo tanto cargaría con alguna obra de Poe o Verne. Muero de intriga.

6:20 pm. Falta poco para llegar, logro ver un gran edificio empresarial de colores metálicos, no he estado muy atento al paisaje, lo cual no es muy propio de mí.

6:25 pm. He pedido la parada, podría haber dicho que esta es la despedida con aquella chica del autobús, pero, bajó conmigo. Tropezó con mi mirada de sorpresa y mi corazón dio un vuelco de alegría. Comencé a imaginar historias, ¿y si trabajamos juntos? Ella sería alguna secretaria; quizás tendría un puesto mayor haciendo que yo lleve café a su oficina cada mañana, únicamente para apreciar su rostro con esos vestidos tan hermosos; o quizás trabaja en otro lugar… tal vez vino a visitar a su esposo, sorprenderlo y besarlo.

6:30 pm. Caminamos al mismo ritmo tropezando miradas juguetonamente. Me he decidido a seguirle con disimulo. La sala de administración es amplia, con paredes pintadas de rojo, alfombras de algodón, muebles de cuero, algunos filtros con bebidas, gran variedad de cuadros y flores; había pocas personas. Mi nueva víctima tomó una escalera cercana a la entrada, yo con suma calma le seguí, actuando con naturalidad. Subimos tres o cuatro pisos, casi llegando a la terraza, cuando sin avisar cruzó para tomar el ascensor.

6:35 pm. Me he olvidado por completo de la entrevista de trabajo, al final si esta bella mujer labora aquí no podré compartir con ella por culpa de un simple impulso de mi excitación. Para intentar ocultar mi persecución le he preguntado si por ahí se llega al elevador, me afirmó con un leve movimiento de la cabeza, esbozando una maravillosa sonrisa. Recorrimos un largo pasillo alfombrado y maquillado con pinturas de colores vacíos, beige, amarillo y en algunas partes en las que no alcanzaron las pinturas anteriores, echaron un poco de tonos mostaza. Esta vez no noté ninguna decoración; llegamos a la cabina que casualmente estaba detenida en nuestro piso, ella entró con elegancia y pulsó el último piso: la terraza, no me quejé ya que mi plan era seguirle, ya había llegado muy lejos como para poner objeciones ahí.

6:36 pm. Algunas canciones de ambiente sonaron en nuestro recorrido, noté que entre ellas estaba “Imagine”, de Lennon. El ascensor abrió sus pesadas puertas en la terraza, hacía una brisa maravillosa, fría, ya el sol estaba esbozando su último esplendor. Era un lugar espacioso, ocupado por casi nada, alto, eran nueve muy significativos pisos y yo con una extraña de rasgos cautivadores.

6:38 pm. La chica se ha asomado tímidamente al borde, según yo para apreciar la vista. Aún no me ha preguntado nada, mucho menos dicho alguna palabra, actúa como si estuviera ausente, así que me he acercado un poco yo también, manteniendo distancia para no incomodarla.

6:39 pm. Algunos rulos se le han escapado gracias a la brisa, luce hermosa. Sinceramente no entiendo muy bien qué acaba de pasar… la chica extraña esa de libros clásicos… se ha, bueno, lanzado… Saltó del noveno piso del edificio, su delgada figura pálida quedó plasmada en el asfalto dejando a su alrededor una huella del color de sus labios… carmesí, las pocas personas que transitan la calle no se han detenido a contemplar aquella atrocidad… Pobre mujer, me susurro mientras camino débilmente para alejarme del borde y… tropiezo.

6:40 pm. Me he resbalado, caigo con rapidez, veo las ventanas de los pisos pasar en cascada, pero… aún no siento el piso, un deseo desesperado se apodera de mí y anhelo llegar a la culminación de este descenso.

6:41 pm. El cielo luce un naranja llamativo, veo llegar el piso, mi muerte… estoy a punto de besar la carretera, por fin caeré, espero llegar a un lugar más a gusto…

4:30 pm. Me he imaginado toda una horrible historia cuando una chica de piel morena se ha sentado a mi lado, luciendo un hermoso vestido blanco. Sonrío mientras ruborizado me digo que es la mujer más hermosa que he visto…

Desperté en mitad de la noche muerto de sed aferrado firmemente al brazo de una mujer pálida con cabellos rizados, siento que la he visto antes, pero mi mente no me permite recordar dónde.

4:35 pm. Creo que algún carro nos ha chocado, huele a humo y las personas histéricas le gritan al chofer. Como he podido me bajé del autobús, tomé una calle cercana al edificio donde tengo la entrevista, dejando atrás a la chica de piel tostada. Crucé la carretera sin prevención y no me he dado cuenta de aquel auto… casi llegaba al gran edificio… estaba tan cerca de la entrada… cuando un vehículo me atropella…

4:38 pm. Siento dolor, presión, mi pecho está cerrado, mi interior suena con una representación de tambor… los párpados me pesan, logro ver dónde he caído, muy cerca del trabajo, en una calle poco transitada, llena sólo con tres postes dispersos en ciertos puntos de las aceras, también hay un par de tiendas que poco a poco se manchan de rojo. ¿O es mi vista?, continué observando intentando distraer el dolor, veo un restaurant de comida rápida, y… al otro lado del asfalto pude mirar atónito dos cuerpos acompañados de grandes manchas color carmesí que gobiernan gran parte del suelo… Espera, ¿es mi cuerpo el que está tirado del otro lado? Pero… ¿Quién es aquella mujer?

8:30 pm. Desperté en mitad de la noche muerto de sed aferrado firmemente al brazo de una mujer pálida con cabellos rizados, siento que la he visto antes, pero mi mente no me permite recordar dónde, intenté levantarme, pero tropecé con otra figura de asombrosa belleza, arropada hasta el cuello por un manto gris. Me he acercado para poder intentar reconocer su rostro moreno, puesto que tengo el mismo presentimiento que con la anterior, cuando de repente me he percatado de algo totalmente escalofriante… aquellas mujeres están muertas…

8:31 pm. Persisto en la misma habitación oscura, tanto que no logro ver más allá de una pequeña mesa de noche, cercana a la cama en la que habito con los dos cadáveres huecos y podridos de unas chicas que jamás conocí.

4:30 pm. He decidido no tomar el autobús…

Ana E. Bello H.
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  • 4:30 pm - martes 26 de septiembre de 2017

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