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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

El camino no termina (extractos)

lunes 6 de febrero de 2017
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“El camino no termina”, de Jaime Gómez Nietoa Mariam Ramírez R.

Macedonio Fernández

Incluido en el abrigo de la noche,
el sueño deja cita a la vida
en una esquina de Buenos Aires:
luz postrera de la esencia,
repatria el hecho de observar
por debajo de la puerta, silbido.
Melodía del amor o un amor
a libros de poemas, tierra
en forma de corazón, paso de camino,
la muerte sin palabras siempre
en la memoria es.

 

Reunión alrededor de la mesa

El pasado desapareció de la ciudad,
la calle enturbiaba antiguos zaguanes
malolientes con olores de alcantarilla,
al paso de charlatanes, y esencias propias
de jardines arrasados.
Personas de paño…
Entre ellas mi padre, fotógrafo
de palabras silenciosas en la estación
de la sabana, simple coleccionista
de recuerdos descalificado como cachaco
por lo ancho de la costa; indiferentes
costumbres en la mesa y olor a comida:
mientras mi madre miraba desde la capital
por una ventana hacia la distancia.
El renacer del presente en el dudoso
silencio al paso del tranvía, la abuela
observaba antes de apagar la lámpara,
y la noche transcurría en su quietud eterna.

 

Agonizar

La ciudad no olvida, el cielo gris
parece un dibujo perdido,
aliento de vida como espada
salvadora hundía enemigos
en oscuridad; mercado de domingo
en lejanas noches de palabras.

 

Lugares comunes

Otros lugares, otros ríos,
otras ciudades inspiran mejor.
Otro anhelo como premio
a un cuerpo sin partir. Alma,
caricia y peregrina viajera
en el camino infinito,
en el interior de ruinas viejas
de miedo antiguo.
Esta mirada vaga sobre calles
sin ser, sin barrios que no son navíos.
Vida pobre, maldita pobreza
mencionada en algún libro
del Antiguo o Nuevo Testamento.
En otras, pensamientos estrafalarios
y noches de sueños intangibles.

 

Azar

Arde el limbo simultáneo,
cosas efímeras entre órganos
palpitantes, el olvido innecesario
recubre la tristeza:
se tragó las circunstancias al payaso
habitante del espacio,
tradiciones despedregadas y solitarias
en instantes del interior educado
sin salvar una sola célula:
es el simple principio desafortunado,
reír en el absurdo de reír.

 

Bogotá

a Andrés Elías Flórez Brum

Exilio entre sueños y cobijas,
es una fundación de construcciones, la brisa
inusual del verano y el día retorcido de salidas.
Los hombres sin salud no alumbran, se arrastran
con pies de goma: respiraciones frenéticas huyen
y son el regreso esperado,
en silencio, en la luna incansable, en el olvido
como flores de juguete.

El cielo va más allá de un océano sin colores,
son dibujos de sus barrios olvidados, de sólo
fechas de historias pasajeras.
El cielo tiene su forma, sirve para beberlo
en los últimos bosques de cerros estrechos,
de vida ínfima para ser igual a la tarde caída.
Ahora su cielo está en la noche expulsada.

 

Luna nueva

a Javier Huérfano

Luna del país terrestre, imaginada
por poetas expertos en dibujar
palabras de forma nítida, viciadas
y a veces extraviadas ante hombres
conquistando delirios.

Luna fiel con su ortografía de sí misma,
peregrina expuesta al torrencial tiempo,
al pasado iluminado con la esencia
del calendario ante el ojo del artista.

 

El camino no termina

El instante es…
Su presencia llega,
el azul del agua
en la distancia
hasta el infinito:
tu morada intocable,
tu amor y lo que se siente
en todas partes:
en la verdad, en el paisaje
del amanecer, en la aventura
del viento, en el día,     
en tu nombre imborrable;
el camino no termina.

Jaime Gómez Nieto
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