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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Poemas

• Miércoles 23 de agosto de 2017

Julia Santibáñez

Lo primero que resalta al leer los poemas de Julia Santibáñez es la limpieza del verso y la claridad del logos. También reconocer que no está presente el desarrollo o uso de lo que puede denominarse lenguaje feminista si acaso existe. La poesía es universal y no responde a géneros. En el caso particular de esta poeta, la brevedad, la síntesis, el detalle, la circunstancia mínima son motivos de su poética. Dotada de una voz e impronta por demás definidas, Santibáñez concentra las historias tan bien que algunos poemas alcanzan la sentencia, el epígrafe o el aforismo.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

Guarida

El gorrión se cae.
Sordo y mudo
del nido se cae,
sin aire, desnudo.
¿A qué dios invoca,
boqueando?

 

Residente

Volver a la casa que habité
reconocer el crujido de la puerta
el desperfecto en el techo
la misma huella de mis pasos en la alfombra.
Saber lo que esconde la gaveta
………………………..(abrirla de nuevo)
tocar ese reborde en la pared
Morada hecha a mi tamaño
………………………..a mi olfato
………………………..trazada al rastro de mis manos

Regreso a tu cuerpo, mi hogar.

 

Historia de aire

Quieres saber de ese hoyito en tu panza, arrugado, en que el agua se pone a jugar: una noche tibia te encontré de regalo a la puerta de mi casa, doblada, como un globo que espera. Te soplé el mejor de mis aires y tus brazos se hincharon. Seguí soplando. Aparecieron tus pies, tu nariz. Al salir el sol estabas muy grande. Te hice un nudo en el centro y desde entonces me gustan los globos y ese hoyito en tu panza.

 

Devastación

Me disculpo por esta fiebre
como quien pide perdón
por un terremoto
que no pudo evitar.

 

Oficio de poeta

Nada en esta isla tiene olor familiar.
No reconozco el verano.
Busco verbos para habitar su vastedad,
adjetivos para este fruto, el río generoso,
aquel atardecer.
Digo casa y le nace otro sentido.
Mañana y lo mismo,
tigre, Dios, nosotros, oleaje.
El rojo aquí es más rojo,
se le han sumado anhelos.
Estreno cada una de mis voces.

 

Palaciego

El joven rey está contento.
Magnánimo
exculpa a dos ladrones,
regala vino a los vasallos,
descree negros augurios sobre el reino.

Vaga por palacio
y parece más alto,
de ojos más oscuros
(se toca los labios, como extrañado,
y ríe para sí mismo).

Desde ayer soy
su cortesana.

 

Envión

El monstruo se desata.
Corre calle abajo
(embriagado)
y avasalla.
En loca carrera trastorna,
fascina con el portento de su rabia.

Lo espera una flor incandescente.

Qué prodigio de ojos excesivos.

 

Sol de invierno

La granizada nos sorprende al llegar a casa. Cerramos las ventanas, pero no sirve, aquí adentro hiela. Las rosas palidecen, el gato parece amoratado y nosotros, más quietos cada vez, más ateridos.

Deberíamos tenerle miedo al enfriamiento.
Deberíamos,

tú y yo tendríamos que jugar con fuego para no morirnos de frío.

 

Juego de planos

Éramos líneas paralelas.
Ahora mismo,
venturosa intersección.

 

Mar de fondo

La tarde aún no se acuesta
y el mar bate en el acantilado
a coletazos de espuma.
Me acerco a la orilla del peñasco.
Flexiono las piernas,
alistándome a saltar
como un suicida
que codicia el mareo del viento,
los nudos de agua que retumban.
Pero conozco un espasmo más fino:
enderezo el cuerpo,
bajo los brazos,
aferro los dedos de los pies
al borde de piedra.
Y me quedo ahí,
hasta la noche.

 

Cuándo la noche

Pobre de ti.
No tengo tu camisa, el cinturón,
no tu anillo,
el dije por fetiche.
Me quedé sin un botón
que fuera sobre tu cuerpo
a manera de amuleto.
Ni tu cuerpo.
Entonces no sé cómo el presagio
dónde el invierno
cuándo la noche.
Pobre,
pobre de ti.

 

Arenas movedizas

Nadie te lo dice, pero un día aprendes: en el juego del instinto, cuanto menos quieres hundirte, por salvarte más te hundes.

 

De la historia

Son necias las barricadas
los torreones, inútiles
si en la aldea las niñas codician al extraño
espían su arma fulminante
buscan su saeta

si se abrasan al ataque sugerido
ansían quedar de bruces
hinchada la boca
la blusa, un jirón.

Y yo
……sin barricadas
……sin torreones.

 

Sofoco

Adolorarse
el cuerpo de estar solo
de andar hecho una mueca
exprimido por dentro
harto de llevarse puesto
……………………y sobrarse
tan poquito de alma
tan sin sombra.

 

Obsolescencia

Perdiste la vida
y vas a pasar de moda
si no te apuras a encontrarla.

 

Entre almohadas

Amo
toco el fondo de mi carne fiera.
Sobre el lecho inflamado y en silencio
te necesito
eterno de quien ignoro el nombre.

Tras mamar el pecho suave
el niño llora
siente no sé qué hambre callada.

Como a él, a mi otra carne
insaciable
le apeteces.

 

Espejo

Me inunda el miedo de hallarte una tarde
pechos en cabestrillo
vientre lleno de agua
Julia rota.
Miedo de encontrarte en mi piel
anciana helada.

(Hoy escupo en tu nombre
y te odio en mi vello.)

Miedo de la aridez de tu féretro
de la lujuria marchita
de la saliva inútil.

(Hoy no te conozco y te consagro mucha tinta.
Un día, tu entr­epierna desolada ya no merecerá
ni una línea.)

Miedo,
Julia.

 

Profecía

Ven. Seremos.

 

Fieles

Creí pasar mi tiempo
amando
y siendo amada
comienzo a darme cuenta
que lo pasé despedazando
mientras era a mi vez
des
pe
da
za
da
Claribel Alegría

como una efigie caída del nicho
virgen de un credo en desuso
nariz rota
sin un brazo
arrumbada
polvorienta
sin devotos que prometan incienso
sin homenajes
vino ni rezos de arrebato
decrépita
afeada

entre cacharros y alambres viejos
cubierta de olvido
extraño ejercer la tiranía del altar

porque hace tiempo acariciaron mi manto
me ungieron de aceites
cubrieron de besos mi cabello
con ímpetus nocturnos me rogaron
y, complaciente,
otorgué los favores

 

Inminencia

Estoy sangrando.
Ellos me rondan,
tiburones hambrientos.

 

En campaña

Dañada de guerra
piel en jirones
manos cansadas de apretar
busco quien me algodone las heridas
las balsame y medicine.
Enflaquecida
sobre un catre suplico
alguien que gase mis pechos arañados
dulzure las escaras de mis piernas
unte de aceite mi sexo adolorido,
………………………..exhausto de lances y derrotas.

Responde sólo el eco.

Poemas publicados en los libros Ser azar (Editorial Abismos, 2016) y Rabia de vida (Editorial Resistencia, 2015).

Julia Santibáñez

Julia Santibáñez

Escritora, editora y traductora mexicana. Cursó la licenciatura en letras hispánicas y la maestría en literatura comparada en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), además de un diplomado en edición digital en la Universidad de Stanford, en California (EUA). Ha publicado los poemarios Rabia de vida (Editorial Resistencia, 2015), Ser azar (Editorial Abismos, 2016), Versos de a pie (OfiPress, España, 2017) y Eros una vez (Seix Barral, Uruguay, 2017; el libro de prosa poética Coser con tu nombre (Aspaviento Editores, 2007) y el ensayo de crítica literaria El laberinto de fortuna. Una alegoría política del siglo XV (JGH Editores, 1997). Con Eros una vez ganó el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti 2016, otorgado por la Fundación Mario Benedetti (Montevideo). Textos suyos han sido publicados en medios de México, Estados Unidos, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Desde 1989 trabaja en el medio editorial como directora de contenidos digitales e impresos y desde 2011 maneja la agencia de contenidos Palabras A Flor De Piel. Conduce el programa de radio BAzar de letras, que se transmite por Código CDMX, estación de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, y también coconduce con el Doctor Bolavsky la sección “El Lado B de la Cultura” dentro del programa televisivo El ombligo de la luna, que se transmite por el canal Ciudad TV 21.2. Es columnista y colaboradora sobre temas de cultura para medios como el suplemento El Cultural del periódico La Razón.
Julia Santibáñez

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