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Poemas de José Canache La Rosa

viernes 9 de febrero de 2018
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Mendicidad

Ahora soy un mendigo
Mi esposa
Mis dos hijas
Mis tres perros también.

Nuestra delgadez extrema, nuestros harapos
Nuestra mirada alucinada de hambre
Lo evidencian.

Paseamos nuestro desamparo
Por calles donde multitudes de mendigos
Caminan y pasean su hambre y harapos.

De vez en cuando
Pasa un rutilante auto de los oscuros
Y nos lanza
No mendrugos de pan
Sino chisquetes de saliva y blablablá.

Visten de blanco, verde, azul, rojo, amarillo
De todos los colores del arco iris
Pero les distingue el brillo de la avaricia en los ojos
Los labios torcidos del que sabe mentir con frialdad.

Sólo paseamos con nuestra hambre a cuestas
Muriendo de mengua
Muriendo en silencio
Muriendo.

 

Temblando

Acostado a un lado de la vía
donde surcan raudos los autos
el perrito negro
está muriendo

Tiembla su cuerpo
un hilo de saliva y baba cuelga de su boca
y mira con sus ojillos aterrados
la muerte que se aproxima
el dolor que le desgarra

La gente pasa indiferente
los autos cruzan raudos
y nada, nada, sucede
sólo un perrito negro
muriendo, muriendo

 

Ególatra

Al turco in memoriam

Engola la voz       
Tuerce la ceja
Y mira desde su altura de cenizas

Añora de las estrellas, el brillo
De reyes, la callada servidumbre

No tiene amigos, sino intereses
Y enamorado de sí mismo
Locamente atolondrado
Admira su rostro en el espejo

Miserable
Que asegura que el sol sale por él
Que el universo gira a su alrededor             

Y un día descubre
Con estupor
Que flota
En la espiral vertiginosa
De la poceta en el baño

Íngrimo Cilíndrico Pestilente

 

Sin derecho a reclamo

Extremistas
Hicieron de mi país
Dos haciendas

Esta la mía
Esta la tuya
Ambas separadas por alambres de espinos

Y como en la situación “nadie gana”
Juego “perder-perder” o Juego mata cero
Atizaron divisiones
Cuando debía haber unión, solidaridad, respeto, comprensión del Otro

“Yo gano, tú ganas”
“Tú vives, yo también”
“Celebro tu alegría,
“Mi risa es tu risa”
“Comamos juntos”
“Vivamos juntos”

Entonces trazaron fronteras invisibles en el lugar del corazón

Este mi clan
Este el tuyo

Y de golpe y porrazo un país borró al Otro
Como si cuerpo y alma
Pudieran estar separadas

Negándose, odiándose
Con rencor y amargura profunda

Todos dedicados a hacerse el daño más amargo que se pueda
Todos dedicados a negar al Otro veinte veces antes que el gallo cante
Todos dedicados a hundir el dedo en el ojo del Otro
Todos dedicados a apuñalear el corazón del Otro por pensar distinto

Y eran maldiciones que subían al cielo
Como nubes negras de muerte
Zanjas profundas de cuervos
Que trepaban al aire
En infiernos en ebullición

 

Sólo se trata

De ser amable con el Otro

El humilde
El humillado
El ofendido
El Otro desconocido

Se precisa llevar
Traer más bondad
Compasión al mundo

Eliminar tanto
Inútil y despiadado
Sufrimiento

 

Algo se quebró en nosotros

Adentro, muy adentro,
Por las calles del alma

Un puente se rompió
Se estremecieron sus soportes
Grandes vigas de acero crujieron
Luego se derrumbaron con estruendo
Toda la estructura se vino abajo
Y sólo quedó una montaña de
Escombros y metales partidos

Y vacíos por dentro
Torcíamos los ojos para tratar de mirar el engaño
La mentira, hecha bola de nieve, que corría cuesta abajo

“Todo era mentira”

Nos decíamos, hablando por lo bajo, mirándonos

 

Un truhan vestido de poeta revolucionario

Vino a verme pidiendo mi sangre desde su altura de burgués
Vino a verme con su hermoso suéter de cuello de tortuga

Estirando los ojos como avestruz
Mientras salmodiaba versos:

“Soy el más lindo de la ciudad”
“Soy el más bello”
“Soy guardián de la moda y la rebeldía francesa”
“De las bellas letras y el buen decir diciendo poemas de poesía”

 

Por los vientos que soplan

Sé que mi vida se apagará prontamente

Siento el rumor en la brisa que así lo augura
Quisiera pensar en otra cosa
Pero tanta tristeza, incomprensión, desolación

Tanta serena desesperación de mi alma
Casi no tolera la vida que me sostiene

Siento el rumor de muerte en la sangre de mi cuerpo y en mis venas
El horror cotidiano que me puebla

Y mis ganas
Mi deseo de partir a la tierra del nunca jamás

Constelación de Antares
Lugar de Kaaputaano
Morador Eterno del Cielo
Casa de las Estrellas

José Canache La Rosa
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