El día se evapora
y se condensa sobre el asfalto
de esta ciudad de cenizas
puesta entre humo de látigos
y cadáveres de relámpago
Hay una soga sangrienta
y un arroyo de cuero
que se pega a los bombillos
dientes enormes de arena
canicas quemadas
un desierto sin bibliotecas
y en él
............un hombre de plomo
..................................................se dispara
Alguien se asomó a la ventana
y nadie escuchó sus latidos
Hay un hombre en medio de la calle
y nadie escucha sus quejidos
Hay un hombre tirado
en medio de la calle
y nadie ve su cabeza de periódico
Llevo la columna como una bandera
y la sostengo sobre los edificios cubiertos de cartón
Con un trozo de tiza dibujo el suelo
ellos decretaron el metal definitivo
de las respiraciones
Yo me amarro a un poste de luz
a esperar las mariposas grises de la noche
El cráneo cae
.........................y da un golpe seco
.............................................................contra el sudor de plástico
El cementerio se construye a sí mismo
Las miradas son automóviles sin combustible
Se enciende un rumor grave
para cualquier oído
que escucha bajo tierra
(Es esa sombra pastosa
que uno siempre se imagina)
Acaso avance tres pasos hacia adelante
y encuentre un velón en el suelo
me quedan las paredes que se desconchan
Sólo tengo las manos
y los órganos del paisaje
estamos condenados a elegir
Todo está destruido
caen las pinturas
dejando la cara descubierta
con su origen
No exijas Libertad
tienes pulmones
es mejor pedir que te dejes tocar
con la rabia de tus primeros dientes
Y el pecho que te tiembla
como una bolsa de pan
Sostener es afligirse
el mundo es jugar
con bloques de hormigón:
Romperte la cabeza
remendarla
luego mentirme
desear que con ojos babosos
estés aquí
siendo el ruido que tolero
Las larvas fantasmales
recorren las fibras
para ahorcar definitivamente
Me devuelvo a la bruma
Delante de ti está lo perdido
En tu frente
dejo trozos de papel
y una cáscara
de ciudad frágil
muy frágil
y me desgarras
como a un ladrillo de arena
Enredadas entre tus cabellos
calles barridas
que se dejan olvidar
No te reconoces
¿Qué te salva?
He sustituido mi derecho a la felicidad por la experiencia del crimen.
Juan Calzadilla.
Todo vencimiento es una pregunta
que nos aprieta las entrañas
Pero yo continúo aunque sin mantenerme firme
igual tarde o temprano
dejaré de escuchar
el silbido de esos labios en la pantalla
¿Crees que esa nueva ciudad podrá resistir tanta violencia tanta melancolía?
No nos dejemos convencer por murmullos
el cráneo se nos hace algodón
Recuérdame justo como lo haces
en este momento
Recuérdame como un mordisco de pan dulce
cuando vengan una tarde a desalojarme
Cuando vengan una tarde
a consagrarme con la morgue
Cuando vengan una tarde
sin siquiera haberme dado tiempo
de probar bien tus labios
Recuerda
sólo recuérdame
adjuntando mi sonrisa triste de las mañanas
nuestros abrazos en los centros comerciales
y las promesas estúpidas
hechas en un momento de excitación
Cuando vengan una tarde
y esté la reja abierta
Cuando vengan una tarde
y la ventana esté moteada
Cuando vengan una tarde
y ya no me recuerdes
Cuando vengan una tarde
y yo aún no me haya ido
Cuando vengan una tarde
y sólo encuentren las moscas
- Cinco poemas de Gabriel Enrique Guzmán - viernes 21 de diciembre de 2018


