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Cinco poemas de Lucía Trimarchi

viernes 13 de marzo de 2020

¿Qué es la vida?

¿Qué es la vida?
sin la muerte,
dos entes que se evitan y que se miran
muy de vez en cuando,
sin tocarse representan
una fuerte dicotomía
con solo un vencedor

¿Quién soy yo?
sin los poemas rotos,
las cartas sin enviar,
las conversaciones a medias
y los libros desordenados sobre la mesa.

No soy nadie
sin la chispa momentánea
de la felicidad,
esa que sólo aparece
al recordarte.

 

Sostener

Si algún día
te das cuenta de que no sonrío
es porque se me olvidó
dónde he dejado la sonrisa,
quizá la dejé
sobre el frío banco
de una plaza,
tal vez debajo de la cama
o sobre los labios de un primer amante.

Si alguna noche lloro en pena
las ausencias del pasado
no hará falta que llores conmigo

sólo quédate ahí,
donde mis ojos
puedan divisarte
como un relámpago
sobre el lienzo oscuro
de la noche.

 

El tiempo

Te veo en la más simple tela
de tus ropajes,
en los objetos antiguos
que aún conservan la memoria y uso de su dueño.

Día a día
vivo a media espera
deseando un encuentro
imposible en este plano

¿Por qué no hubo más abrazos?
los años resucitan:
en momentos
en personas
o en entes de un sueño
que se escapa entre los dedos
como la niñez
de rodillas raspadas y helados chorreantes.

¿Por qué no te sostuve?
como tú lo hiciste
en mis primeros días
de frágil vida.

Sabor amargo deja la ausencia
que el tiempo ejerce
en los cuerpos
de los que se quedan

 

País

En este país
no hay tiempo de sentarnos
a lamernos las heridas,
a mirarnos las llagas
o a contar cuántas sillas faltan en la mesa.

Y es que los días
ya no son días sino eternas noches
(sin estrellas)
donde los hombres esperan la salida del sol

Y entonces,
la espera se acrecienta
como el hambre de un monstruo
con miles de cabezas
que tienen miedo de rodar.

 

Cuando las maletas ya estén hechas

Cuando las maletas ya estén hechas
los manteles desgastados
y los platos rotos,
te buscaré a ti,
hombre de complejo inexplicable.

No necesito refugiarme en casas viejas
en fachadas recién pintadas
sobre el mismo polvo
sobre el mismo sucio

no pretendo construir sobre tierra,
sobre arena o roca,
cuando yo
ni siquiera estoy completa.

Aun así,
teniendo la certeza
de que nuestras miradas no han de cruzarse:
Acomodo la silla,
me siento sobre ella
y te escribo
sin siquiera conocerte.

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