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Poemas de Christian Rincón

lunes 14 de junio de 2021
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Tedio

Volver a aburrirnos es la última aventura posible.
Bifo Berardi.

Lentas mañanas de polvo
y pan con mermelada.
La gata da un rodeo a la mesa y salta a mis piernas
con las uñas afuera.
Hay amistades que son así: obligan.
Le paso una mano por el lomo
y presentimos la lluvia de la tarde,
el ruido blanco de la noche.

 

Materia luminosa

Crecen las plantas en la sala
como un resumen del mundo.
También yo he sido la noticia del afuera.

Me siento en el sofá que es centro
de operaciones terroristas,
tribunal poético
o isla sin ley
y finjo profundidad
en un cruce espectacular de piernas
para darle tiempo a las plantas
de contar su viaje quieto,
su despedida tranquila.

 

Escapismo

Anoche me quedé un rato
mirando a mi papá dormir en el sillón
y tuve la sensación de que ya se había marchado
y había dejado sus cáscaras para distraerme mientras huía.
Hundí mi dedo en su barriga
para insistir en su cuerpo,
pero un sacudón nos devolvió a ambos
a la indiferencia del tacto.

 

Cuarentena

Debo mucho a quienes no amo.
El alivio con que acepto que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo el lobo de sus ovejas.
Wislawa Szymborska

Mi indiferencia es alegría en otra parte.
por eso, paso el día siendo ajeno
a las revoluciones lentas
que se llevan a cabo en las habitaciones
de al lado, de encima o de enfrente.
Estoy rodeado de inoficiosas revelaciones
y escribo para ignorarlas.

Mi vocación a la vaguedad se corona
en la tranquila contemplación de las cosas,
porque cuando no miro,
los objetos entran en una espera
que a veces se siente hostil
y a veces comprensiva.
Todo se otrea.

Quizá haya tenido esa experiencia
a los once o doce años,
cuando apagaba la luz y regresaba
corriendo hasta mi cama con los ojos cerrados.
Las cosas dejaban de ser las cosas.

Días van del separamiento
y no conseguimos reunirnos por elección.
Sin embargo, nos encontramos unidos.
Unidos y fuera del amor,
inmerecidamente frágiles
en nuestras propias habitaciones.

Mi indiferencia es alegría en otra parte.
Por eso, paso el día
colaborando con la trivialidad,
porque lo que no decimos
es nuestra tentación
más obscena.

 

Calentamiento global

¿Quién quiere género pudiendo tener sexo?
L. Silvestri.

Incluso hoy seguimos colaborando con el amor.
Uno que no alumbra, sino que ilumina.

Entramos a una habitación
para intervenir la trama sensible,
religar el abajo y el arriba
y equivocar las partes.

Salimos de esa misma habitación
para dar aire o suspenso,
para puntuar o borrar lo que se viene diciendo.

Incluso hoy seguimos colaborando con el amor.

Christian Rincón
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