“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Poemas de Diana Mocanu Deacu

miércoles 13 de abril de 2022

Extranjeros

“Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya”.
Séneca.

¿Qué me das, patria, a cambio de nada?
Dame nombre, episteme y labranza
Ármame de fe pues no conozco mejor arma
Mientras tú, mi patria, tengas
Humanidad y palabra.

¿Qué me das, patria, a cambio de nada?
El mundo entero llora el hambre
Mas no hay desesperanza
Mientras tú, mi patria, tengas
Dios, naranjas, verde cumbre
Y humanos cosiendo para todos sus hermanos
Migas de pan en la lumbre.

 

Cuerpos

“Sólo los muertos han visto el final de la guerra”.
Platón
(A los cadáveres de las guerras)

Recuerdo una escalera
con pel
………….da
……………….ños de plastilina
Por la que sube la metralla de un caminar descalzo 
En el intento lento y abstracto
De atrapar el sol en un zapato herido
Me mandan lejos, desgarbada huida, vida arrebatada
Recuerdo mis trenzas perfumadas con manzanilla
Recuerdo ver lombrices en traje de ejecutivo
Mas yo
oliendo granada y mina
Recuerdo mirar al cielo
Y entrenarme
en el vuelo de golondrina
Y volar
Sobre cumbres y colinas
Y entender
Que el milagro no se encuentra a ras del suelo
El milagro está hacia arriba
Hacia la cima del cielo.

 

El cuarto

“La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado”.
San Agustín.

El cuarto, más humedad que cuarto
Tenía una ventana abierta al mundo
Carámbanos la decoraban desde fuera
Mil miradas al cielo la decoraban desde dentro
En esa última mirada
Nace en la pupila de un niño huesudo
La muerte del hermano pájaro
Lúgano congelado
en nevada valla de alambre
Lúgano que seguía
Haciendo sonar su melodía
En los ecos de la memoria.
¿Quién condena a la vida por dejar
El pico de un niño cerrado a pan
La boca de un pájaro cerrada a canto?

 

Restantes

“¿A dónde va el presente cuando se convierte en pasado?”.
Wittgenstein

Amanezco lamiendo heridas
Que me dejaron las agujas de un reloj
Que en mi clavícula clavaron
tallos de claveles marchitados.
El tiempo
Atleta que no conoce el andar
y corre
Y en su carrera
contrarreloj
gana mi arruga
mientras los recuerdos fatigados
descansan
en el limbo empíreo.
Sangro el viejo futuro
De un mañana
Que trae áureas esperanzas
Sofocadas en recuerdos de plateadas canas
Los minutos de mi vida respiran polvo entre escombros
anhelando eternidad
Y la fe me hace buscar
vida perenne
hasta debajo de mis células oxidadas.

 

Hada madrina

Tu palabra y la mía hablan
Van hablando hasta que bailan
Y bailando un vals ansían
Recitarnos bajo un manto de rayos de sol
mística poesía.
Fuera los jazmines se abren al cielo
Dentro, el trémulo rielo
de la blanca luna en tu mirada descansa
Al sentirte humilde
Al saberte mansa.
En mis dulces oraciones te pedí
Y de repente de repente
Una brisa de alhelí
En mi corazón entró
Y entonces yo te vi.
Como el árbol que savia sangra
Yo escribo intacta mas tinta sangro
luego sueño, siento, pienso que encontrarte fue un milagro.
Y ahora
¿Cómo lo hago?
Es más fácil comprar del Olimpo ambrosía
Que recitar un poema
A la propia poesía.

 

Lo dejo en tus manos

Si dejara de escucharte
¿Me seguirías hablando?
Si dejara de explicarte
¿Seguirías entendiendo?

Si veo en el cielo
colores de tu iris
con forma de arco
Y les arrojo carbón
¿Transformarías mi negro
por un rojo corazón?

Por mis manos abiertas
paseo la mirada.
Están vacías de obra
desbordantes de intención.
Tarde me hiciste ver
Que no está en ellas el milagro.
Está en las tuyas,
Señor.

Diana Mocanu Deacu
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