Versos dormidos
Voy a dejar dormidos estos versos tristes
para que el silencio los invada y desgarre
pasarán las horas
serán persianas ciegas los días
caminarán errantes los años
y una tarde cualquiera
como quien regresa de un olvido
revisaré unos papeles viejos
inquietaré de sus estantes unos libros que ya no leo
sacaré esas odiosas cajas de zapatillas repletas de sinsentidos
y los veré de nuevo
en el piso helado
al pie de la biblioteca
tocaré esta hoja otra vez
ya amarilla
deshilachada
polvorienta
miserable
y la leeré con asombro e intriga de mí mismo
descubriendo el secreto que la vio nacer
y sonreiré al recordarme
en el silencio de la casa
y de los años.
Verdugo de sombras
Oprimo la sombra que me nombra
hasta vencer el llanto
todo se deforma y calla
a veces la forma del cielo miente
cambia
germina
estalla
y no queda más que la lágrima final
el último suspiro
la voz quebrada
para hacerle frente al Destino
Yo sabré lamer la herida abierta
mientras las venas sigan latiendo
a calmar agonías fui llamado
entre silencios
desde la cuna
aunque sople este viento que arrasa
martirio de la horas quiero ser
para no perder la cordura que me falta
para abrazar tempestades
y parir mi propia llaga.
Apocalipsis doméstico
la mesa
se mueve de un lado al otro sin sentido
camina por las paredes el televisor
dan vueltas en círculos los cubiertos
las cucharas a la cabeza
los tenedores en la retaguardia
los cuchillos de generales
las sillas ya no están
fueron las primeras en huir
los veladores las siguieron
y hasta el fuentón de la ropa se avergüenza de existir
este apocalipsis doméstico y extravagante
doloroso hasta en las muelas
me dice que ya no estás
y que nada más volverá a ser igual
que hasta el más mínimo detalle
ha perdido su sentido
y que pedirle cordura a los muebles que te extrañan hasta el suicidio
es un acto de estupidez declarado
yo
como todo lo demás
perdí mi sitio
mi función
tendré que andar en reversa el camino de los aprendido
des-andarme hasta la sombra
para entender
no que no estás
que la muerte es una forma siniestra de la suerte
y que esa lotería
mal que nos pese
nos toca a todos algún día.
- Tres poemas de Hugo Vargas - viernes 26 de enero de 2024


