Servicio de promoción de autores de Letralia Saltar al contenido

Cuatro poemas de Mayra Hernández Borrego

lunes 12 de febrero de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!

La espera

Tras mi ventana
está la primavera.
Creo que huye de mis ojos tristes
mientras gotea con sonrisa húmeda
desafiando el silencio de este instante.
Allá a lo lejos
un jardín espera,
no a las mariposas inconstantes,
sino al gris opaco de las nubes.
Me causa pena aquel nido
de gorriones,
apretando en su oquedad a los polluelos
que sus padres no alcanzan a abrigar.
Todo el paisaje está desdibujado
con esta lluvia pertinaz e interminable,
con ese ruido monótono
que no acaba.
Cómo me engañas,
pícara primavera.
Tus pasos van golpeando los cristales
llamándome insistente en pleno junio.
¿Por dónde andabas,
mentirosa lisonjera?
¿Recuerdas tu promesa
el mes pasado?
Yo sigo aquí esperando
en mi ventana…
Aún no llega el amor
por ningún lado…

 

Acechanza

Tenías que ser tú,
y esa luna de septiembre.
Tenías que andar tras la sombra de mis pasos,
acechando como brisa agazapada.
Tenías que mostrarme esa sonrisa,
pues sólo así
pudiste desarmarme.
Tenías que esperar aquel momento exacto
en que cayera totalmente vulnerable,
lacia, ardiente, incapaz de dar batalla,
como una triste primavera desgastada,
como un verano remoto y desasido.
Tenías que enamorar
mis labios in crescendo.
Tenías que arrancar
mis besos de su tallo.
Tenías que acariciar
mis líneas imperfectas…
Y yo callar
como una melodía desafinada…

 

Otoño

Sopla el viento frío.
No hay hojas que no bailen
al compás de ese vals triste y dorado.
Melancólicos vuelos de despedida
a una estación que ya no fue.
Duele ver los árboles
lagrimeando ocres,
esperando desnudos
el hielo que se avecina
para luego vestirse de armiño;
níveos, frívolos y navideños,
luciendo estrellas nocturnas
como una mágica
y fugaz pasarela.
Mientras, octubre sigue aquí,
con sus húmedos paisajes deshojados.
Pálida reminiscencia
de un viejo otoño tardío.

 

Invierno

Se acerca una estación de huidas,
de aves que emigran a otros cielos,
de hojas que abandonan su sostén.
Se esperan brumas empañando
los cristales,
difuminando los rostros que se asoman
en una triste y solitaria espera
que ni ellos mismos saben de qué.
Tardes desnudas, grises, espectrales,
voces hibernando en su propia soledad.
Paisajes taciturnos,
místicos, boreales,
despidiéndose del rojo
de un crepúsculo otoñal.
Y nosotros sólo somos bailarines
danzando lento en una esfera nevada,
al compás de una música nostálgica
invocando al fantasma de este invierno.

Mayra Hernández Borrego
Últimas entradas de Mayra Hernández Borrego (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio