Saltar al contenido

Poética de un hombre consentido, de Paul Bravo (selección)

viernes 30 de mayo de 2025
¡Comparte esto en tus redes sociales!
“Poética de un hombre consentido”, de Paul Bravo
Poética de un hombre consentido, de Paul Bravo (Nido de Vacas, 2024). Disponible en la web de la editorial

Poética de un hombre consentido
Paul Bravo
Poesía
Nido de Vacas Ediciones
Rojas (Argentina), 2024
ISBN: 978-631-90394-1-2
72 páginas

Santa ignorancia

Hoy la poesía fallará.
Caerá en las aguas oscuras
de los ojos de un perro enflaquecido.
Como fruta podrida de esperar.
Sombras de pájaros inverosímiles
sobre las ramas de mi tórax.
Navío perdido
en un blanco mar despiadado
y sin final.
Trapecio de un circo fantasma;
pura bruma.

Hoy la poesía fallará.
Tajeada por cuchillas de insatisfacciones.
Forzada con metáforas mortecinas.
Desterrada del país de la solemnidad.
Arrastrada por un charco de impudicia.
Mal escrita.

Hoy la poesía fallará.
Yarará que trepa
por mi nostalgia frondosa,
serpentea vetas azules,
gotea dulcemente su toxina.

En buena hora
espero
que algún verso
sobreviva
y arranque las flores negras
que crecen
del otro lado de mi deseo.

Hoy la poesía fallará.
Esencia adolescente que huye
hacia un sueño tan impreciso
que disimula su propio anhelo
en el destino de su pueril existencia.

Hoy falla la poesía.
¿Por qué culparse?
Es sólo una profecía que se consuma;
el tiro que un desgraciado no disparó;
estrella opaca que no ilumina ni guía;
conjuro contra el miedo infame
de escribir con un alma a medio hacer
y la decrepitud comiéndome los talones.

Quién sabe
si la última bocanada
habrá de honrar
la santa ignorancia
que nos redime,
con un paraíso enterrado
en la lucha cotidiana.

 

Verdad

Ecos de arcoíris.
Cristal de alas de libélulas.

Fríos recuerdos de hombres desalmados.
Pájaros en el estómago de un reloj adormecido.

Ángeles infectados de amor al dinero.
Secretos ancestrales grabados en telarañas.

Cielos enteros quemados por la melancolía.

Lluvia de recelos
desgarra pétalos inocentes
de flores hipnotizadas
por un perpetuo error:
olvidaron ser flores.

¿Debería llorar
o correr a buscarme?

Nadie gozará del perfume
de sus voces.

La primavera
duerme bajo las sombras
de árboles mezquinos,
que ocultan en el viento
la verdad...

 

Por ser

Para que brote un poema
entierro una cicatriz,
el filo atroz de una ausencia,
una ilusión destrozada sin piedad
o motas del polvo masticado con rabia.

Enciendo una chispa de lucidez
y avivo el lento fuego de lo inevitable
que abrasa las sobras de la melancolía
de un domingo.

Adentro mío hay un niño que llora.
¿Por qué llora el niño?

Cavo un hoyo profundo en el alma
y uso como pala el corazón.

Preparo el terreno arrancando
las palabras: infame, cruz, herida,
despertador, Cristo y consuelo.

Adentro mío hay un niño que llora.
¿Por qué llora el niño?

Me arrodillo sobre astillas del pasado
y soplo hasta vaciarme el sufrimiento.

Ruego un presagio a la luna,
pero ella insiste en comerme vivo.

No hablo con nadie.
No desperdicio la fe.
No me baño.

Mendigo inspiración para evitar la rima.

Resucito varias veces
antes y después de suicidarme.

Me niego a pensar en el final
y caigo rodando en un frenético abandono.

Entonces, lo sé,
daría la vida
por un poema.

Adentro mío hay un niño que llora.
¿Por qué llora el niño?

Al fin,
cuando el esfuerzo parece vano;
cuando nadie lo necesita ni espera...

Cierro los ojos.

Vislumbro el devenir
de calandrias
y en su vuelo,
el terraplén donde todo era posible:
el viejo puente,
los barriletes,
el cielo infinito,
el goce del asombro.

Y ese niño que en sus lágrimas
recitaba un poema.

 

Otro lenguaje

Cueva platónica sin fogón ni sombras.
Abejas picándose gozan morir.

Estalactita didáctica, maestra oscura.
Despojos de una limosna, anillo de sal.

Vulva iridiscente, protuberancias del amor.
Cenizas de diamante que la vergüenza esconde.

Cáscara vibrante, líquidos azules del alma.
Bocado incauto que un ángel desayunó.

Resquicio de tiempo entre la mirada y el ver.

Callo para que otro lenguaje surja desde la nada.
Sólo el silencio puede decir una verdad.

 

Inútil

Un poema no le cambia
el cuerito a la canilla
ni suelda la pata de hierro de la bañera.

Un poema desconoce por qué saltan los tapones
y dónde diablos guardaste las velas.

Un poema no agujerea la pared
para colocar una repisa,
no serrucha la madera.

No es amigo del clavo ni del martillo.
Un poema no pega ni con cola.

No acelera el trámite de la jubilación.
No puede cotizar en bolsa.

No lava la rúcula ni resuelve las vacaciones.
No va a buscar a los pibes a la escuela.

Un poema no pasea al perro,
no arregla la cortina del baño.

No hace la cama ni aspira la alfombra.
No está al tanto de las noticias de los diarios.

Un poema jamás saca la basura.
No se acuerda de descongelar la heladera.

No hace mermelada casera.
No prepara el café de la mañana.

Un poema no propicia la revolución
ni mejora la pobreza del mundo.

No calma ningún dolor.
No consuela.

Un poema ni siquiera llama al plomero
cuando los cuadros yacen bajo el agua.

Un poema no puede hacer nada
más que ser,
tras un gigantesco esfuerzo,
un poema y su sombra.

Paul Bravo
Últimas entradas de Paul Bravo (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio