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Breve mitología de un ladrón gramatical

viernes 13 de junio de 2025
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A Paul Forsyth y Willy Gómez Migliaro

Agua llamada para nadie
Parto menor

Apellido de eslabón maridor
El que deshace la tierra y rebuzna en la borrasca

Que oigas a la gallina negra antes de nacer sólo tú
Podría ser caso de ceguera precoz

Nuestra cita en una tabla y un incendio
Identifica nuestro orín

Con la caída del cabello y amarnos
Hasta la vejez nos deshace sin rumbo

Mas que naufragar con el eco del aliento
La sombra de mi idéntico otro

Quien te toca desvanece su deseo
Con las huellas de un objeto perdido

Futuro y pasado engastados al cautiverio
Los anfibios nos saludan antes de naufragar

En el caos y la paradoja animal no mana dios
Divida o reste la cifra una medida írrita

Ya sale a relucir anómala ternura
Dando palmas vacías al deleznable

La calle ilumina tu perdición
Tu máscara ante la resurrección de los suicidas

Abracemos en bienvenida a la ebriedad vestida de alma,
Gárgola y herrumbre se agitan al descubierto

El sino de esta condición precaria y pacientísima
Ha arribado la mortaja entre nosotros llena de presentes

Cada uno sabrá cuál es el que merece
Cada uno cantará el bajo fondo de su perla

Un par de misterios durante la aparición de laberintos
Tal vez apuesten un viernes la tarea escolar

Jamás sabré cómo hacer el amor durante tanta fiesta
Menos comulgar con tanto prójimo de piel y aliento

Voltaje y volución tu estar enamorado y de cuchara con los muertos
Es rupestre el tuyo desgobierno claroscuro

El aire rancio de la costumbre embadurna de heces
Los pasos del extraviado que viene a pedir cobijo

Adiós créenos en la espera y líbranos de la errancia
La sed desaparece entre los codiciosos artificios

No escribas necio autista canta
Desde tu latitud habrán de manar los abismos

Nada más el hogar es el mundo ni siquiera el mar
Las estrellas lo saben

Algunas cosas sólo empeoran
Eso que llamas memoria

Y no regresará aquello
Que viste por primera vez

Embalsamado y anónimo
Como un carguero escocés

Saluda a las costas de un recién nacido mercante
Tus párpados ya umbría como a plena luz

La destrucción nos ha leído entre los asteroides
Y una impronunciable copulación

Un flete corre a los brazos de su estibadora madre
Y le confiesa una fortuna enterrada en su futuro

La locura nos habrá de sostener
Incluso habrá un lecho para los curdos

Nadie sabe quién o cuándo tus huesos, hijo mío,
Amarán por última vez a los perros ni siquiera esta piedra

Pacíficos los cuerpos fundarán las constelaciones y su reproducción

Adherencias deshumanas y salmos de sangre

Enjambre invisible para el ojo obtuso de un delincuente

Industria de sombra depuesta
Piedra que horada toda extensión mística

La reputación de los huesos rotos
El llanto sin piedad de los amargos y los deshechos

El olvido la carne cruda
El dolor y el tumor que amamanta

Las raíces ultramarinas
Lejos con el tsunami

Al hijo que no regresa
A esta horadación de la calavera

Visitando bautizos
Calcinados como la hora y el mapa

Donde ha florecido el crimen gramatical
Un celaje de crisis y partos prematuros

Contra cuál de los órganos voltea la zozobra
Y se harta el párroco de la misa

Bendito sea este cuerpo leso
En vértigo convertido

Arrojado este fardo
Ya especie labio o espada

Para cebarte de nuestra ignorancia
Y nuestro dulce espanto

Acaso silbo de signo
Facto de nadie y soma

Acopio de exvotos hambrientos
Huesos y yedras que auguran los feroces gallinazos

La pose de un grito vulgar
Al otro lado del espejo

Los hambrientos niegan el vaho de tu rastro
Como se aman los extraños dentro de un nombre que ya no es el suyo

En algún ejercicio que desangra
La lengua de los ahogados y los náufragos

Quien piensa su aproximación
Y vis a vis a voces revela su doctrina

No discurre ya su lista de créditos y deudas
Solo a tientas carga su amado cadáver

Para las calles de su adentro subterráneo y en círculo
Divaga vectores y amperios de vuelo

Entrega su maleta y embarca al otro lado
Lampo y póstumo

Festejemos pues la llegada de los últimos
Quienes siempre esperan cumplir su función áurea

La extinción con que se cobijan y embelesan
Ahí donde no hay poder ni resucitación

Tanta ascua por doquier
Y mis parientes fulminados por una llaga consagrada al nombre

Pero de otra naturaleza
Fenomenología de las secuelas y las cenizas del universo

Las salas editan la escena urgente
Y evacúa el hijo incandescente y cotidiano

Aquel que no regresa ni sucumbe
A los desenlaces que arrojan a los deudos

Sustancia acantonada en lugar del tacto
Un cielo de tamaño fiscal

Abrupto ladrillo que fija
Su morada a la deshora

No detendrá esa flor ni esa vez que se borró tu expediente
Ante la vergüenza y el decoro de tu sobremesa

La oscuridad en vivo de otro circo
Durante y duro el pan o la peste

Capaz de suplir la abundancia
La sed ha germinado nuestras inacabadas cordilleras

Y los cultos han embalsamado nuestro periplo
Con el peso de quien triza la noche

Un vertedero de linfas y trastiendas de silbidos
Alza tu pródiga mies para alborar contigo

El dolor y la calma contrita y puntual
Nuestra derrota

Rosario Rivas Tarazona

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