¿Creías que el mundo podía ordenarse en un poema?
Un instante de calma sobre la superficie de las cosas
La levedad del rocío entre las hojas
La humedad de una manzana
La evanescencia de los días
La unidad del universo
¿Hasta dónde la existencia debe contarse para sanar?
Cuando joven, el poeta es un príncipe
que arroja sus palabras como si fuesen dados
Cuando viejo, es el errante vagabundo
embriagado de locura y solo
Al fin, la ficción no importa
La verdad oculta la locura
Cualquier búsqueda cuenta más que el hallazgo
y las cerezas de la tierra pierden sabor
La página en blanco oculta la belleza
A otro poeta menor de la antología
Sumados al viento, densos nubarrones presagian tormenta
En el mercado del mundo nuestra escritura es cotillón,
restos de una kermés
Lo entregado, lo perdido: siega ciega / ciega siega
Los años se rompen y la voz se enreda
Tropieza en un trabalenguas, una confesión
o una elegía
En vano buscamos la hazaña sintáctica
la metáfora oportuna
el adjetivo que no sobró
Ni intelectualidad exacta ni imágenes rimbombantes
Ni la palabra justa ni la criatura que huye vertical
Nos conformamos con poco
Mendigamos unas cuantas líneas perdurables
Pero quedamos al margen
Lo que escribimos no resultó ni importante ni interesante
Nos excedió la excelencia
No alcanzamos un lugarcito entre tanta diversidad
¿Faltó talento, disciplina, difusión?
Hicimos lo que pudimos
No disimulemos con rencor el fracaso
Forjemos con la carencia nuestra fuerza
Tomémoslo como un ejercicio sin intención
La literatura es cosa seria
(En especial, para los críticos)
Lo demás es pura anécdota
Candilejas
Y tú, vagabundo entre los tristes
ofrecé tu arte sin esperar recompensas
Impávido ante críticas o elogios
Cara y ceca del hipócrita
Hacé piruetas sobre las antenas de un caracol
Mantené tu ojo verbal fosforescente
abierto a los contornos
dentro y fuera, cerca de vos y lo otro
Volvé la mejilla hacia quien te traicionó
Perdonáte porque sabés lo que hacés
Espiá con un periscopio la cerradura del yo
Registrá desplazamientos, contingencias
Actúa sin orientación, sorteando circunstancias
adversas o agradables
Corregí corregí el cuaderno muchas veces
Volvé volvé al pentagrama
Fluí con confianza ante el folio, la frase, la voz
Sos un pescador en medio del pantano
frente a la pantalla
La pregunta inmensa no tendrá respuesta
por ahora
Tijeras
Vaivén del péndulo:
.....................cuando te derrumbas,
te elevas;
pareces perderlo todo,
pareces poder ganar.
Un simulacro, un compromiso.
Un presente dividido,
una serpentina a quemarropa.
Mitad sí, mitad acaso.
Por cada drama, una resurrección.
Sosiego y apoteosis.
La existencia se eriza o se cae:
consuelo o resignación.
Las mismas preguntas son distintas para todas las cosas.
La garganta suplica y enmudece en un silencio final.
Miel de Japón
a Matsuo Bashō (1644/1694)
Gotea el silencio entre las ramas del cerezo.
La luna te observa con sus ojos negros.
Y en un espejo de nieve
rojizas se miran
las campanas
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