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Ritual para nacer dos veces, de Kelly Martínez-Grandal
(selección)

lunes 27 de octubre de 2025
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Lo que nace del límite

Hemos conservado el mismo rostro
austero como una cárcel.
Si algo en ella se abriera
asomaría un monstruo espléndido
cuarta parte pulpo
cuarta parte humana
media anomalía vegetal.

¿Quién podría salvar lo que nace del límite?

.................La anciana viene bailando.
Se acerca contoneante con su gracia.
........La risa de la anciana es vertical.
.........................Hiedra-pájaro-mujer.
........¿Sabes tú dónde duerme la hija?

Si se abriera
horror y belleza cantarían al unísono.
Un monstruo, amiga mía
a la altura de las contradicciones.

.................La anciana viene bailando.
........¿Sabes tú dónde duerme la hija?

 

“Ritual para nacer dos veces”, de Kelly Martínez-Grandal
Ritual para nacer dos veces, de Kelly Martínez-Grandal (Katakana, 2025). Disponible en Amazon

Ritual para nacer dos veces
Kelly Martínez-Grandal
Poesía
Katakana Editores
Miami (Estados Unidos), 2025
ISBN: 979-8992213706
94 páginas

Para una foto de Manuel Álvarez Bravo

A Mariana Sequera

Rostro asomado, la penumbra geométrica
¿qué contempla la niña en el abismo?

Está el pueblo de fiesta.
La hija de los danzantes
pulcros el vestido y el sombrero.

¿Quién la apura, qué la llama
en el oscuro círculo vacío?

 

Carta a la muchacha loca

Mira, muchacha loca,
partirán tu corazón como una fruta.
Creerás que hay hombres que vuelan como pájaros
pero un hombre está atado a la tierra
y si pájaro es, marchará cuando llegue el invierno.

Crecerás en la grieta o el asombro.
En un mundo empeñado en desmentir
el techo ardiente del horizonte.

Tú misma ardiente.
Tú, uva al vino. Tú, trigo al pan.
Un lugar entre los árboles tu corazón impermeable

 

La runa en blanco

I

Me lo he dicho tantas veces,
qué vergüenza.
La piedra del tropiezo está en mis manos.

En otra parte fuimos felices.
Mi madre, caldero humeante
volaba sobre la mesa.

Si pudiera compraría una ciudad,
sus oropeles;
el espasmo de su cuerpo y su memoria
Un animal se enciende bajo la noche.
Habla de amores dibujados con humo
un hueso apenas y un hervor amarillo.
Si pudiera compraría una ciudad
para habitarla todos, también los muertos.

Pero no puedo, cruzo la puerta.
No cuento rostros en la partida.

 

II

Los cimientos fueron quemados.
Una yegua en mi pecho aparta
con sus patas las cenizas.

Al final del combate un milagro nos espera.
La flor extraña crecida en el limo.
Si tenemos suerte, si logramos verla
habremos comprendido
lo que pulsa
bajo el sol.

Dame ahora lo fresco, brinda
por el año que empieza. Un incierto porvenir
se arroja sobre mis huesos.

 

La muchacha loca responde

Yo quería vivir, saber
la ciudad, el tibio secreto
de sus constelaciones.
Reina de Copas.

Azul creta
yo quería la belleza
como un broche.

*

Ella dijo: ten cuidado
porque ahí se mató una muchacha
.

Se mató y no se murió
como si fuera su culpa.

¿Será
que la muchacha sabía
pero no se detuvo?
Cosa mala no intuir el peligro.

Tal vez la muchacha pensó
que podía bailar con cautela
que el abismo no era tan hondo.

*

No más memoria.
No cuerpo errante.

*

La Habana, Miami, Madrid, Caracas.
Solemne me arrodillo ante las tumbas.
Siembro en el mar.

*

Yo dije arde. Yo dije fuego.
Todo el azul.
Yo me desnudo. Entro a la hoguera.
Soplo sus llamas para reinar.

Kelly Martínez-Grandal
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