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Retazos

miércoles 14 de enero de 2026
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Río de locura

En un brazo del Sinú me encuentro.
Pero dónde me encuentro
quién soy
de dónde vengo, para dónde voy.

Por aquí transitó Gómez Hattin
Purruchá,
El Escopeta y La Yá.
Tierra de poetas, bohemios vagabundos;
locos.

Tierra de locos porque la cultura no pone un pan sobre la mesa;
y la literatura la guacharaca el imaginario y la toletera no dan pa tanto.

Tierra de locos,
y prefiero loco que amarrao por una cuerda;
y prefiero loco que desconocido.

Que me conozca el río la garza y el mango;
el azulejo en la mañana y la lechuza por la noche.

Rezando pa que no cante,
y si canta no es mío.
Lo único mío es este pedazo de tierra,
que ahora es territorio.

 

Romance de microbús

Si los árboles tuviesen metafísica,
que sin duda la tienen,
poco explicarían sobre el verde de sus hojas
o lo alargado de sus percances.

Pero en ese pequeño espacio casi sideral
hay una metafísica indudable;
de donde surgen las pasiones.
Las conmemorativas grietas del ser.

No es que la facilidad sea un asunto de ligereza,
es que hay un brillo en ojos
y un terciopelo en nariz
y una almohadilla en labio, superior e inferior,
en la misma medida;
para luego alardear de simetría.

En una mirada entreabierta me dice que el tedio de lo
cotidiano forjó esos rasgos de cara mediterránea,
o tal vez, y cosa que doy casi por hecha,
fue la tristeza sostenida que los días de amores
insulsos trajeron consigo.
Y lo corroboro, el romance del que ama.

Y esa tristeza que viene con la parada del microbús,
en un déjeme aquí.
En un adiós que no se dice, pero que se sabe.

 

Luz

En esta oscuridad
Ella era como la luna,
o como una de esas estrellas fugaces.

Sus ojos, como bellos astros,
lloraban pétalos de rosa.

Su suave tacto, rocío de la mañana.
Aclaraba un alma sucia sólo con tocar su corazón.

 

Manifiesto

Mi gusto por ti es algo extraño.
No es como ese gusto que tengo por el jazz o la
literatura.
Lo tuyo es absurdo,
va contra las leyes naturales.

Te he visto ser pretenciosa;
y la peor parte es tu flagelante indiferencia.

Pero yo que poco entiendo de las cosas:
te imagino
me embriago de ti, te anhelo.
Te vivo
te siento, te verbo.

Ven conmigo ahora, no de viejos
no cansados, no torpes ni desgastados.
Me gustas extrañamente,
como Neruda en el soneto XVII.
No te quiero como rosa de sal
topacio o flecha de claveles.

Me gustas
para quedarme a correr el riesgo.
Para crear dinamita;
pagar horas en un motel y luego escribir de pasión.

Mi gusto por ti es algo extraño;
volátil, filoso, frágil...
Es como el jazz, es como literatura.

 

A la chica con cara de que no cree lo que le digo

A ti, que me enseñaste de no suposiciones y de
certezas,
poco tengo que decirte.

Y es que las gargantas se desgarran,
el pecho y la espalda ejercen tal presión sobre los
órganos que guardan los recuerdos
para crear así una no aceptada amalgama;
y las palabras se pierden,
porque no encuentran espacio ni tiempo.

Y qué son el espacio y el tiempo sino blasfemias de
añoranzas ya vividas.
Y qué es la añoranza sino una nota de pie de página,
un Posdata: no me olvides...

Entonces, en mi locura de todavía te espero
Te dejo:
los mensajes
los códigos
los significados;
las alegóricas frases de un te amo.

 

A Paula, la francesa

A dos pisos del cielo no existen pretextos.
Escríbeme siempre
léeme siempre
mírame siempre
después ajustamos el tiempo.

Tengo una idea y seguramente ya tú tienes dos.
Tus manos encajan perfectamente en las mías.
Todo esto seguramente es el interludio para un cruce
de miradas.
Estás a la altura perfecta de mis hombros
un abrazo es un aquí pertenezco.
La necesidad de un cuerpo monolítico.

Eventualmente me entregaría a tus lunares,
y te diría: soy tuyo.

Y te llamaría;
y tú vendrías.
Y mientras sostengo tu mano diría nuevamente:
por qué tan tarde, si eres un asunto de urgencia.

 

Genuino

El amor romántico y en ida y vuelta,
sin extranjerismo agonizante.
Con dudas, pero sin incertidumbre.

El amor por las noches y embriagado,
sin peros ni etiquetas.
El amor con amor, sin condiciones.

No en el suelo y tampoco por las nubes,
hecho verbo, no en pasado ni en futuro
Siempre hablado en presente.

El amor en jazz, en blues y rock and roll;
en bibliotecas y cafés.
En bancos y restaurantes.
En galerías.
En todas partes.

Efímeros o eternos, ambos duran por igual.
Sin época ni calendario.
El amor en esencia, sobre todas las cosas.

conjetura nº 1: “Libertad es decidir de quién carajos te enamoras”.

 

Retahíla

Mi cuerpo está cansado
mi alma está cansada;
he llevado a cuestas un silencio ensordecedor.

Ya no quiero cargar culpas que no son mías.
No puedo lidiar con enojos
frustraciones y tristezas que no provoqué.

Los gritos
Las faltas de respeto
las groserías
los te ignoro;
asuntos flagelantes.

Me marcho, en silencio.
Me marcho, con mucho ruido en el pecho.

Conjetura nº 2: “Las noches son espacios para amantes nocturnos”.

 

El peor de los oficios

Escribir...
escribir para acercar lo lejano,
para resucitar lo muerto
lo difunto, lo finiquitado.

Escribir para matar el miedo,
retroceder el tiempo
saciar el hambre
y abrazar el viento.

Escribir como arma contra los días vacíos,
donde cada suspiro es un agravante al corazón.

Por eso se escribe,
porque ser leído
sólo es un accidente.

Conjetura nº 3: “La luna es un regalo para amantes sin dinero”.

 

Francesa

Al fin y al cabo,
ser libre es la única exigencia que puedo tener.

Y si vuelas alto
sin percance ni contratiempos,
no veo yo título que me haya otorgado la vida para contradecir tal hazaña.

Y es que a veces me pregunto:
quién será ella cuando nadie la ve.

Conjetura nº4: “Para hablar de amor se necesita una pizarra”.

 

Candela

Ella era de esas cosas que pesan en tu mente,
como un recuerdo incompleto merodeaba los
rincones;
subyugaba el pensamiento.

Ella era claroscuro
luz de día
azul celeste.

Sin embargo, las palabras no dichas retumban
contra las paredes,
los besos no dados acumulan nostalgias,
las risas no sueltas desechan alegrías.

En callejones que llevan a ningún lado se pierde el
destino,
pero y si hubiese destino a dónde se llega
Y si hubiese lugar cómo se habita.

En las cosas no entendidas,
el alma se piensa carcelaria;
dejando un supuesto como reserva,
volviéndose así peligrosa escapista.

 

Despedida

Desde que te fuiste, querida:
entro a la nevera en busca de respuestas y la cierro con desgano
porque me encuentro con la pregunta premonitoria
del qué vine a buscar.

Enciendo un cigarrillo para luego apagarlo porque sé que no te gusta el olor a cachifa.
Luego prendo otro,
porque justo en ese momento soy completamente consciente de tu ausencia;
de tu deshabitada memoria.
Y me lo reprocho.

Pero no todo es malo
desde que te fuiste escribo
no tengo otro oficio que el de escritor
pero escritor de medio pelo
de chifla micas
de contemplación marítima y pulso rupestre.

Desde que te fuiste, querida:
cuento uno a uno los cuchillos
y corto cebollas y pelo papas y abro el pan y porciono la carne;
el que falta, sigue clavado a mis pelotas.

Desde que ya no estás te pido perdón
y me perdono al mismo tiempo por dejarme hacer todo lo que me hiciste;
que no fue nada.
Pero yo le atribuyo el concepto.

Que no fue nada para este tiempo escasamente humano.
Que no fue nada
porque yo no pude ser todo.
No fui fuego y mucho menos cenizas;
no fui lluvia, ni-siquiera llegué a gota.

No pude ser poema cuando existía la pretensión de movimiento
de corriente literaria.
Pura mierda modernista;
y yo tan cavernícola.

Desde que te fuiste, querida:
el verano es verano
la sequía es sequía
el Sinú sigue siendo Sinú.

Es decir, todo sigue tal como lo dejaste;
para qué iba a cambiar.
No tienes ese poder,
no es como tus vestidos de la Quinta Avenida
ni tus zapatillas de ballet
ni tus medias por la rodilla.
No es como mi fragilidad de siglo veinti-uno.

Pero a ti, que ya no estás y sé que no estarás para mañana
te digo adiós
como se dicen los transeúntes que se topan en la calle.

Y ya no te extrañaré más como se extrañan las cosas pequeñas.
Y ya no te pensaré más como se piensan las cosas importantes.
Y ya no te esperaré más, como se esperan las cosas que nunca llegan.

Porque desde que no estás
Querida,
desde que te fuiste; yo no soy el mismo.

 

dom, 15 de sep

Señora, usted nunca comprenderá a un poeta.
Su cinismo ante la vida me desquicia.

Por eso, con la justa certeza de no querer verla más,
me despido.
Lo suyo es un asunto de la edad de las cavernas,
y mi corazón a granel no tiene tiempo para sentimientos rupestres.

Usted promete un cielo que no escampa
y cuando sale el arcoíris se lo queda para sí misma.

En su egoísmo irracional confunde el amor con un destino al que todos deben ser atados
porque todos compartimos la desgracia de vivir en deuda.
Yo renuncio a ese discurso troglodita.

Y renuncio también a su íntima forma de hacer el amor
Porque su cariño envenena el alma
lanzando cantidades de lodo en el pecho.

Conjetura nº 5: “En voz alta suena distinto”.

 

Anti-Héroe

No quiero que me recuerden como el bueno de una historia inconclusa.
No soy héroe
rescatista
ni me juego el todo por el todo.

No me llamen el chico bueno
no desenreden las telarañas de mi memoria.
No vuelvan fuego mis cenizas.

No soy paisa
costeño
rolo ni pastuso.

Soy muchos y vienen varios.
No renazco ni me transformo
permutar no es mi consigna.

Soy conticinio,
hecho verbo del verbo ya no.
En gerundio.

Un agravio, percance, nada nuevo.
No soy causa ni efecto.
Renunciar sí, sublevar no.

No soy credo porque ya no sigo ideas;
me marcho, no regreso.
No soy del sur ni del norte
vivo en todos lados.

No tengo género, los desprecio.
Soy los-otros
los distintos
por fortuna de nosotros.

Juan Felipe Altamiranda
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