Asombros
La lámpara, esa lámpara
que pacíficamente
ilumina tus nueve menos cuarto
¿Declama tus principios?
El café que ya vino a la bodega,
¿pasó antes por ser grano
y viajó al secadero, fue tostado y molido
cual rutinariamente
............sucede al vegetal?
¿Hay en tu esquina un ómnibus
de esa ruta que pasa y se detiene
abre puertas, te invita,
arranca y te conduce
a ese lugar cualquiera
donde dices que trabajas o haces
........................que trabajas,
acoges bienes propios o donados,
a la mujer de un prójimo
acomodas o asedias?
Acaso mientras vives
alguno lleva cuenta de tus pasos...
Correcto: hablemos de la lámpara.
Esa lámpara que a las diez menos veinte
detuvo sus normales atributos,
¿proclama los principios que decías?
(de Canciones para adormecer a un deprimido)
Duelos
Éramos jóvenes
guardábamos apenas las muertes consabidas.
Torpes aún, aprendimos a ofrecer el pésame,
llorar sin sobresaltos
mantener la tristeza
como un pañuelo limpio en el bolsillo.
De pronto fueron los dos abuelos,
mitad de cada par, luego un tercero,
entendido de surcos y de acequias
y la última tan vieja, dura y seca
que nos vimos en el pueblo,
solidarios,
tejiendo los recuerdos y el abrazo
los primos y las tías
que hacía mil años andábamos
por rincones perdidos del islote.
Pues llegó, como ocurre
el golpe
de tanto desconcierto:
el padre en la camilla,
con pudor de una sábana
en el rostro que siempre sonreía.
Y más tarde un amigo,
aquel pedazo humano de sucesivos años
que robó la resaca
un día tan marcado a la alegría
que hasta domingo era
en medio de un paisaje todo luz
y a un grupo lleno
de orgullo y apenas media tarde
se le secan los rostros y anochecen.
En fin, éramos jóvenes
del fervor despertábamos
a un poco de fiereza,
tal vez por no rendirnos
al pérfido almanaque.
A poco empezaron a caer,
como secas hojas de estación,
los otros muertos:
desconocidos que la ceniza sepultó,
aquellos cientos tragados por un mar
que nos hizo felices otros días,
o hundidos en la selva,
de paso hacia otra vida
que nunca dejó de resistírseles.
Baleados en un sitio de preguntas
a donde los mandaron con carné de héroes.
Dejamos de ser jóvenes,
los años perdieron su importancia
y los caídos continuaban,
recordándoles el perenne pacto
a los aferrados a la existencia:
............un día marcharéis.
Reiteran las agencias tan exacto número
demasiadas muertes para un año apenas comenzado,
ninguno conocido, ni amigos del colegio,
ni parientes,
sino hijos de alguien, padres,
esposos hasta entonces
de alguna que no entiende
que la pasada noche fue
............la última.
Sus propias, verdaderas muertes
velaban aleladas el sitio equivocado,
seguras de su oficio, y pacientes,
atentas al contrato.
Otras muertes distintas tocaron esos cuerpos.
Quebró la madrugada en alaridos
medio a medio del mar.
De llantos llena en unos esa pérdida,
en otros la conformidad del homenaje.
Amputaciones
Mira cómo te arrancan la piel
un codo,
pedazos del país, un cayo
la gentil península
te rompen que ni modo
de retener gorriones, un color
que en la prisa ni siquiera percibes.
De un golpe de palabras,
teorías, promesas
advertencias en altas letras rojas,
te levantan en peso aquella cordillera
como un distante amor
que va al olvido,
se te adormece un poco la ternura,
entonces cortan
de un tajo más otro apéndice cársico,
la huella de tu pie en aquella playa
es apenas un fósil, nada queda:
irrumpen en la idea
de que todo aquel mapa era tu cuerpo.
Fugaz recordatorio al reverso de un trabajo de clase
Papel recuperado: algún alumno
de sexto grado ha ganado su nota
hablando bien de todo lo que consta
al curso nacional.
A espalda de los lauros
y escaladas virtudes
redacta un viejo sus propias situaciones:
............¿Qué busca la señora?
............¿Le falta la emoción
........................y no hay telenovela?
............Por tres años de sexo
............mediocre y clandestino
............en el siglo pasado,
............escribe un libro y quiere
........................ser leída.
............Eso está bien:
............se trata de ilusiones
............y de literatura.
............Pero se agota el agua
.........................en la clepsidra,
............la vela se consume
............o va y el sol
............se aburre un día
............de jugarle sin trampas
............al número romano.
¿No quiere la señora que el tiempo
haya pasado? Pues el papel se acaba,
y los chicos están
de vacaciones.
Conclusiones del púgil
Tal vez será la víspera
pero habrás de envidiar
a aquellos que acabaron
revueltos en alcoholes,
desesperados que ni siquiera sexo
(¡Amor!, ni esa palabra):
nada en limpio sacaron de la
falaz ruedecilla y su espiral de acero.
Envidia entonces a aquellos
que levantaron el poema feroz
y colgaron al borde de un balcón
la restante miseria de sus vidas.
A los que no escucharon las consignas,
se evadieron del campamento
(¡esos sabían!)
Entonces desprende de tus canas
la gorra de la conformidad
e intenta ser cualquier otro.
Envidia a los que se quedaron ciegos
viviendo en sus mundos fantasmales
porque no vieron la mugre
arrastrando densos titulares,
aquellos cuyas casas no serán museos,
que ni siquiera se murieron el día que quisieron
(¡tan repleto está el año de efemérides!)
Entretanto aprendieron la mejor maña del púgil:
que ningún golpe los derriba
y dicen “Gracias” cuando alguno los nombra.
Culpables de una sola cobardía:
no echar al fuego cada letra de sus textos,
cada trazo en color, cada semicorchea,
para romper en nieblas
el cuerpo de su alma:
ahí la dejaron,
para que algunos infames con sus arpas
les comieran también el recuerdo
y echaran el dolor por los tragantes.
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