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Un parque en Ciudad de México dispone de libros y juegos de mesa para el público

lunes 30 de enero de 2017
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Quiosco LEA (Lugar de Encuentro para Amigos)
El Quiosco LEA (Lugar de Encuentro para Amigos) ofrece más de quinientos libros y cuarenta juegos de mesa. Fotografía: @lugarespublicos

El viernes 10 de febrero será inaugurado en el Foro Lindbergh del Parque México el primer Quiosco LEA (Lugar de Encuentro para Amigos) de Ciudad de México, una ludoteca diseñada y construida por los habitantes de la colonia Hipódromo Condesa, que contiene poco más de quinientos libros y cuarenta juegos de mesa, de acceso gratuito.

La idea arrancó en 2014, cuando los vecinos de la colonia Condesa se opusieron a la construcción de una valla que rodearía al Foro Lindbergh, y más tarde obtuvieron recursos por la asociación Project for Public Spaces (PPS) de Nueva York para mostrar que la comunidad puede apropiarse de los espacios públicos sin que éstos sean de índole comercial o lucrativa.

Así lo detalló Guillermo Bernal, urbanista y miembro de la Asociación de Amigos del Foro Lindbergh, que impulsa la creación de doce quioscos más en la capital mexicana, que estarán ubicados en el Parque Pushkin, en la Roma Norte; el Quiosco Morisco de Santa María la Ribera; el Parque América, en Polanco, y el Jardín la Pera, de Tlatelolco.

“Nuestro único interés es que la comunidad se apropie del Foro Lindbergh y se active de manera cultural, no lucrativa”.

Otros más en el Parque María Luisa y María del Carmen, en la Industrial; en el Jardín Juárez, de Xochimilco; el Jardín Centenario, de Coyoacán; el Parque de los Venados, en Letrán Valle; el Parque Odesa, colonia Postal; el Parque Revolución, en la Nueva Santa María, y el Parque de la China, en Clavería.

“Queremos llevar este tipo de espacios a otros puntos; queremos que los gobiernos vean que por medio de la comunidad se pueden usar los espacios públicos, para demostrar que no sólo el comercio y las actividades lucrativas pueden utilizar y reactivar los espacios púbicos. Porque si la gente sale a la calle puede lograr que haya espacios más seguros, sanos e integrales y democráticos”, explicó Bernal.

El LEA es un módulo temporal que no daña la estructura del Foro Lindbergh, comenta Bernal, pues se trata de un espacio catalogado. Así que su estructura está flotado sobre el espacio público y utiliza paneles solares para que en la noche aporte iluminación y seguridad en la zona.

“Muchas de las actividades ambulantes que llegan a este foro se cuelgan ilegalmente de la energía eléctrica. Así que decidimos mostrarles que es posible construir un espacio alterno y autosustentable”, dijo Bernal. “De tal suerte que este gran librero se abre de día y, al ser transparente, de noche exhibe los libros e ilumina la zona posterior de la fuente que era una parte bastante abandonada en el parque”.

Y para su funcionamiento, este foro ha contratado a una persona pagada por la asociación y que trabajará de 12 a 19 horas. “Ella será la encargada de prestar los libros, los juegos; también es promotora cultural, realiza talleres y organiza eventos, digamos que es la encargada del espacio”.

La idea de este quiosco nació en 2014, dijo Bernal, durante la anterior remodelación del Lindbergh, “cuando los vecinos detuvimos la construcción de una valla alrededor del foro; a partir de ese momento buscamos activaciones culturales y deportivas para este espacio, a fin de evitar cosas lucrativas, como bazares o de grandes marcas”.

Así que planearon un proyecto que llevaría el nombre de Corazón de la Comunidad, “que empezamos en 2016 con varios proyectos, entre ellos un carrito de bibliotecas que le llamamos Pirámide de Libros y la intención era sacar la biblioteca pública del Parque México al espacio público”.

A ese carrito le cabían poco más de cien libros y cincuenta juegos, que colocaron en distintos puntos del Parque México. “Fue un proyecto tan exitoso que la delegación Cuauhtémoc lo apadrinó y se lo donamos para que lo llevara a veinte lugares distintos de la delegación”.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de que la apropiación comunitaria del espacio público tenía una función importante. “Lo siguiente fue la proyección de este quiosco, que es un módulo temporal de nueve metros cuadrados, tiene una capacidad para quinientos libros y más de cuarenta juegos. Pero nuestro único interés es que la comunidad se apropie del Foro Lindbergh y se active de manera cultural, no lucrativa”.

Para lograrlo, la asociación recibió un donativo por cien mil dólares de una asociación no lucrativa: Project for Public Spaces. Esto fue en 2015 y han sumado donaciones de editoriales y de vecinos. La delegación Cuauhtémoc ha aportado los permisos.

Fuente: Excélsior
Letralia
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