“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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El bar Piglia ya es una realidad en la Biblioteca del Congreso de Argentina

jueves 23 de marzo de 2017
Bar Piglia, de la Biblioteca del Congreso de Argentina
El lugar está dominado por un gran mural alusivo a Ricardo Piglia que el artista argentino Rep estuvo pintando hasta segundos antes de la inauguración.

La Biblioteca del Congreso de Argentina inauguró el miércoles 22 de marzo un bar que lleva el nombre de Ricardo Piglia, en un homenaje al escritor argentino fallecido el viernes 6 de enero, informaron fuentes oficiales.

Junto a la inauguración del bar, la biblioteca dio inicio a un ciclo literario coordinado por la escritora María Moreno.

El primer capítulo de Los diarios de Emilio Renzi se titula “En el bar”. Ahora, la Biblioteca del Congreso ha materializado esa idea, que se planteó estando aún vivo el autor.

El bar Piglia funciona en el espacio cultural de la Biblioteca del Congreso, ubicada en cercanías del palacio del Parlamento argentino, en Buenos Aires, y una de las instituciones más reconocidas del país sureño por custodiar un importante acervo de publicaciones.

“Hoy, con su fallecimiento, este homenaje se transforma en un compromiso con su memoria”, aseguró la institución al recordar al autor de Respiración artificial y Plata quemada.

El lugar está dominado por un gran mural que el artista argentino Rep estuvo pintando hasta segundos antes de la inauguración. También hay un banner con fragmentos de textos de Piglia y una gigantografía con su imagen.

Las mesas son redondas y las sillas de colores; una parte es bajo techo —hay un piano, una biblioteca, una barra— y la otra es al aire libre, en un patio desde el que se ve la sala de lectura, en un efecto visual hipnótico.

Junto a la inauguración del bar, la biblioteca dio inicio a un ciclo literario coordinado por la escritora María Moreno, quien, a propósito de este homenaje, recordó que para Piglia los bares fueron un “escritorio abierto”, pues allí “escribió los borradores de sus novelas, tomó apuntes para las colecciones de libros que dirigió y bosquejó ensayos destinados a las revistas literarias de las que participó”.

Moreno sostuvo que toda la obra de Piglia parece el “fruto de un deambular” entre bares que se cruzaban en sus desplazamientos entre las ciudades de La Plata y Buenos Aires.

La escritora contó que, poco antes de morir, Ricardo Piglia envió un “texto entrañable donde rinde su homenaje” a la Biblioteca del Congreso como espacio de investigación y lectura pero también como “guarida nocturna para disidentes políticos y autodidactas apasionados pero sin tiempo”.

Moreno prometió que en el nuevo bar los lectores podrán “conversar de mesa a mesa con autores de diversas generaciones y el rumor de fondo de la máquina de café que tanto amaba el escritor que le prestó su nombre”.

Fuentes: Diario de CulturaEFELa Tercera
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