
La investigadora argentina Cinthia María Hamlin encontró en la Firestone Library de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey (Estados Unidos), dos folios del más antiguo vocabulario (diccionario, en términos actuales) castellano del que se tenga conocimiento. El hallazgo fue comunicado en noviembre en la web de la biblioteca y a finales de diciembre en el número 74 de la revista Romance Philology de Brepols Publishers.
Hamlin es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y Crítica Textual (IIBICRIT), y en colaboración con Juan Héctor Fuentes, latinista y también investigador del Conicet en el mencionado instituto, determinó que las hojas halladas en la biblioteca de Princeton fueron impresas entre 1492 y 1493, antes del diccionario español-latino más antiguo que se conocía, el que elaboró Antonio de Nebrija, impreso entre 1494 y 1495.
Aunque sólo fueron encontradas dos hojas del incunable, que incluyen el prólogo completo y setenta y siete entradas correspondiente a la letra a, Hamlin y Fuentes establecieron su correspondencia con un vocabulario manuscrito completo (aunque sin prólogo) del siglo XV, del cual hasta el momento no se había podido determinar el autor ni la fecha precisa de su realización, motivo por el cual había pasado casi desapercibido para la crítica. Ahora que se sabe que su confección fue anterior a la impresión del Vocabulario español-latín de Nebrija, adquiere otra relevancia.
“Hay que aclarar que existe un vocabulario previo que contiene palabras en castellano, pero no en un rol protagónico”, explica Hamlin. “El primer diccionario que presenta palabras en español entre sus definiciones es el Universal Vocabulario en latín y en romance (UV) de Alfonso de Palencia de 1490: en una columna es un diccionario latín-latín (palabras latinas, definidas en esa misma lengua), definiciones que son en la columna de al lado traducidas al castellano”.
Sin embargo, lo que encontraron Hamlin y Fuentes es “el primer diccionario castellano-latino, en el que los lemas —las palabras que se definen— están en castellano, utilizado también en las definiciones para explicar y/o acompañar la equivalencia latina. O sea, que es un diccionario sobre el castellano, mientras UV no dejaba de ser sobre el latín”, agrega.
Al avanzar con la investigación, Hamlin y Fuentes también determinaron que el autor del vocabulario copiado en el manuscrito y, por lo tanto, del incunable, es nada menos que el propio Alfonso de Palencia, considerado uno de los humanistas más importantes del siglo XV. Los resultados de esta parte de la investigación serán publicados próximamente en el Boletín de la Real Academia Española y una introducción puede ser revisada en la web del Conicet.
Fuente: Conicet
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