
La poeta nicaragüense Gioconda Belli habló de su lucha por los derechos de la mujer y de la ingrata vivencia del exilio al recibir el XXXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, de manos de la reina emérita de España, en un acto solemne celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el miércoles 29 de noviembre.
“Doy fe del tiempo y los escollos encontrados para reivindicar la mirada femenina y dar plenos poderes a una experiencia humana que por siglos no lograba expresarse fuera de los límites de convenciones morales y religiosas que relegaban a la mujer a un rol marginal y sometido”, dijo Belli, que reside en Madrid desde 2022, al agradecer el galardón.
Al hablar del exilio y leer los versos de su poema “Despatriada”, la autora agradeció asimismo “la ternura y la solidaridad” que encontró a su llegada a la nación ibérica. “Es duro el exilio, pero en España he sentido lo que más se añora en los destierros: la sensación de pertenencia. La solidaridad es la ternura de los pueblos”, expresó.
Belli recordó cómo su país recobró la libertad después de 45 años de dictadura, hasta que en los años recientes regresó a “la ola represiva”, y lamentó haber tenido que dejar en su país no sólo los libros y el sofá en el que escribía, sino “ese lugar donde cerrar los ojos”.
La autora dedicó recuerdos al poeta Rubén Darío, “por su influencia literaria en las generaciones de tierras nicaragüenses”, y afirmó que recibe el premio “con la humildad de saber que soy sólo dueña del azar de la palabra”, y agradeció al jurado que haya valorado “la temprana celebración que hice y sigo haciendo del ser mujer, para oponerme a la desigualdad”.
Ricardo Rivero, rector de la Universidad de Salamanca, elogió a la autora y trazó una conexión entre la Grecia clásica, Salamanca y América Latina a través de Aristóteles, Santo Tomás y Francisco de Vitoria, con la libertad como hilo conductor. “Adoramos cómo escribe Gioconda Belli. Es precisa, cálida y a la par temperada, revolucionaria crítica con los fascistas que se dicen de izquierdas y habitada como mujer del emblemático espíritu de la justicia natural, el de Antígona”, indicó.
Igualmente, hizo referencias a Nicaragua: “Nuestro primer doctorado honoris causa hace cien años fue para santa Teresa, la amiga de san Juan. Ella y él escribieron la más hermosa poesía en condiciones de privación, tortura y cárcel. También lo hicieron así Unamuno y fray Luis de León. Así pues, Gioconda Belli, os sumáis a una maravillosa pléyade: la de personas capaces de expresar lo más bello del ser humano en condiciones tan adversas, las que hoy sufre Nicaragua”.
Por su parte, la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, destacó la valentía de la poeta nicaragüense, que “frente a las injusticias y tiranía ha apostado siempre por la libertad, apoyando a la cultura y dando voz a la mujer por encima de cualquier frontera”. También subrayó la importancia que este galardón tiene para la entidad que ella dirige: “Es nuestra joya de la corona de las letras y permite a la institución alcanzar una dimensión y una ambición únicas junto a la Universidad de Salamanca”.
Al acto asistieron diversas autoridades civiles y militares como la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; la consejera de Educación de la Junta de Castilla y León; Rocío Lucas; el alcalde de Salamanca, Carlos Manuel García Carbayo, y los embajadores de México y Haití, Quirino Ordaz y Marie Joseph Guy Lamothe, respectivamente.
Desde su creación en 1992, este galardón ha reconocido la obra de Gonzalo Rojas (Chile), Claudio Rodríguez (España), Joâo Cabral de Melo Neto (Brasil), José Hierro (España), Ángel González (España), Álvaro Mutis (Colombia), José Ángel Valente (España), Mario Benedetti (Uruguay), Pere Gimferrer (España), Nicanor Parra (Chile), José Antonio Muñoz Rojas (España), Sophia de Mello Breyner (Portugal) y José Manuel Caballero Bonald (España).
Posteriormente, siguieron Juan Gelman (Argentina), Antonio Gamoneda (España), Blanca Varela (Perú), Pablo García Baena (España), José Emilio Pacheco (México), Francisco Brines (España), Fina García Marruz (Cuba), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Nuno Júdice (Portugal), María Victoria Atencia (España), Ida Vitale (Uruguay), Antonio Colinas (España), Claribel Alegría (Nicaragua), Rafael Cadenas (Venezuela), Joan Margarit (España), Raúl Zurita (Chile), Ana Luisa Amaral (Portugal) y Olvido Valdés (España).

Parir el alba
Antes de la ceremonia de entrega, se produjo el acto de presentación de la antología poética Parir el alba, que realiza un recorrido por la obra de Belli, y que ha sido publicada por Ediciones Universidad de Salamanca con motivo de la concesión del galardón.
El libro, cuya imagen de portada reproduce un cuadro del pintor nicaragüense Armando Morales, cedido por María Ana Benítez, a petición de la propia poeta, incorpora una extensa introducción, bibliografía y noticia biográfica elaborada por la profesora María José Bruña.
Se incluye asimismo un poema manuscrito por Belli titulado “Como tinaja”, de su libro Línea de fuego (1978) —escrito en su exilio mexicano y que refleja su mirada sobre la situación de su país— y cuatro poemas inéditos que escribió entre los años 2001 y 2023: “Despatriada”, que leería en la ceremonia del premio, “La lluvia huele en Madrid”, “Sísifo” y “Pájaros mudos”.
Además de estas versiones que hacen de este libro una edición única, Belli escogió una ceiba, árbol sagrado para los mayas y representativo de Nicaragua, como dibujo para su colofón. En él sugiere un hermoso lazo con otra poeta hermana, también ganadora del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, Claribel Alegría, con quien comparte, escribe Bruña, “la curiosidad de palpar el universo”.
Trayectoria de Gioconda Belli
Nacida en Managua en 1948, Belli publicó sus primeros poemas en 1970, en el semanario cultural del diario La Prensa. Dos años después, su libro Sobre la grama le valió el premio Mariano Fiallos Gil de Poesía de la Universidad Autónoma de Nicaragua.
Desde joven formó parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional y ocupó diversos cargos en el gobierno y el partido sandinista, del que se distanció en 1993. En la actualidad vive exiliada después de que le fuera retirada su nacionalidad.
Su producción poética incluye Línea de fuego (1978), Truenos y arco iris (1982), De la costilla de Eva (1986), Poesía reunida (1989), Apogeo (1997), Fuego soy apartado y espada puesta lejos (2006), En la avanzada juventud (2013), El pez rojo que nada en el pecho (2019; premio Gil de Biedma 2020) y las antologías Amor insurrecto (1984) y El ojo de la mujer (1991).
Ha publicado también las novelas La mujer habitada (1988), Sofía de los presagios (1990), Waslala (1996), El pergamino de la seducción (2005), El infinito en la palma de la mano (2008), El país de las mujeres (2010), El intenso calor de la luna (2014) y Las fiebres de la memoria (2018). Es autora además de dos libros de ensayos, Rebeliones y revelaciones (2017) y Luciérnagas (2022).
Fuentes: Europa Press • Tribuna Salamanca • Usal
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