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Legado de Alfonso Reyes para la Caja de las Letras del Cervantes fue entregado a Luis García Montero

sábado 18 de mayo de 2024
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Alfonso Reyes
Alfonso Reyes era un apasionado de la obra de Homero y traductor de la misma incluso sin saber griego ni haber estado jamás en Grecia, se recordó en el acto.

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, recibió el legado in memoriam del escritor y pensador mexicano Alfonso Reyes (Monterrey, Nuevo León, 1889; Ciudad de México, 1959), uno de los intelectuales más destacados de la primera mitad del siglo XX, de manos del secretario de Extensión y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), José Javier Villarreal, el viernes 17 de mayo.

El legado, que ingresará a la Caja de las Letras del Cervantes y quedará custodiado en la caja Nº 1.633, fue entregado en la Capilla Alfonsina de la Biblioteca Universitaria, que desde 1980 custodia los libros y revistas que Reyes atesoró durante su dilatada vida intelectual y que está reconocido como Patrimonio de la Nación de México.

El manuscrito Breve comentario de la “Ilíada”, escrito de puño y letra por Alfonso Reyes (publicado en sus Obras completas, tomo XIX, Los poemas homéricos, Fondo de Cultura Económica, 1968), fue un obsequio que Reyes hizo a su amigo y escritor mexicano Pedro Guillén. Este manuscrito expresa sus opiniones sobre la obra de Homero, e incluye algunos dibujos, en los que muestra una faceta artística poco conocida, pero que demuestra su versatilidad.

En palabras de García Montero, Alfonso Reyes representa “los valores por los merece la pena apostar en la cultura: conocimiento, diálogo entre civilizaciones, puesta en duda de las identidades cerradas y voluntad por que la historia pueda servir para crear ámbitos de diálogo”. Y recordó que el intelectual mexicano demostró su amor por España cuando tras la Guerra Civil ayudó a numerosos exiliados españoles, como Max Aub, Luis Cernuda o Tomás Segovia, quienes tuvieron que buscar “su supervivencia” tras la dictadura franquista, y lo hizo a través del Colegio Nacional o el Fondo de Cultura Económica, que dirigió.

La iniciativa de la Universidad Autónoma de Nuevo León de legar a la Caja de las Letras este manuscrito surgió tras la visita en 2023 del rector, Santos Guzmán, a la sede del Instituto Cervantes en Madrid, recordó José Javier Villarreal, y se enmarca en un convenio entre ambas instituciones. Desveló además que, a pesar de que Alfonso Reyes era un apasionado de la obra de Homero y traductor de la misma, “no sabía griego ni había estado en Grecia nunca”.

Aun así, el valor del manuscrito estriba en que muestra “su amor por Grecia y se sume en el reto de traducir la Ilíada”, a pesar de que sólo llegó a los nueve primeros cantos. Concluye Villarreal que Carlos García Gual, gran experto de la cultura clásica, siempre consideró que la versión de Reyes es la más musical y rítmica, porque aunque no supiera griego, “sabía Grecia”.

Por último, Víctor Barrera, director de la Capilla Alfonsina de la UANL, señaló que de Reyes, conocido y valorado como escritor, “no es tan conocida su labor como gran tejedor de amistades intelectuales, de intermediario entre naciones hermanas que comparten el idioma”. Y concluyó señalando que esta aportación alfonsina a la Caja de las Letras contribuirá a enriquecer “los caudales más significativos y ricos” de esta caja de caudales de la memoria de la cultura en español.

 

Legado de Alfonso Reyes para la Caja de las Letras del Instituto Cervantes
Cartapacio que contiene las diez páginas del manuscrito de puño y letra de Alfonso Reyes sobre la Ilíada, y dos páginas con varios dibujos hechos por el autor mexicano. Instituto Cervantes

Alfonso Reyes, el Regiomontano Universal

Tras la ceremonia de entrega, y en ocasión de cumplirse el viernes 17 de mayo 135 años del nacimiento del así llamado el Regiomontano Universal, García Montero impartió una conferencia sobre el autor en la que recorrió su faceta como escritor, diplomático y lector, ese “afán deleitoso”, en palabras de Reyes.

Además, recordó que México fue el único país que ofreció su ayuda a la España republicana durante la Guerra Civil, y tanto Lázaro Cárdenas, presidente del Gobierno mexicano en aquel entonces, como Reyes, comprendieron la importancia de defender los valores de la democracia y la cultura. “Ellos saben que ninguno de sus dolores pueden serme ajenos”, acabaría diciendo el regiomontano de sus amigos exiliados españoles.

La suya fue una existencia cosmopolita y polifacética, no sólo fue un gran escritor, sino que también destacó como traductor, académico, periodista, exiliado influyente en España y relevante diplomático en los años posteriores a la Revolución mexicana, tanto en Europa como Sudamérica. Destaca el papel crucial que Reyes desempeñó en el proceso de atracción del exilio republicano español hacia México tras la Guerra Civil y el acogimiento de gran parte de esos intelectuales bajo el manto del Colegio de México, del que fue director.

Su literatura explora muy diferentes registros: poemas, ensayos, narrativa, teatro o crítica literaria. Jorge Luis Borges lo definió como “uno de los mayores escritores de las diversas literaturas cuyo instrumento es la lengua española”. Entre sus obras destacan El plano oblicuo (1920), Visión de Anáhuac (1917), Cartones de Madrid (1917) o Ifigenia cruel (1924). Estuvo nominado cinco veces al Premio Nobel de Literatura y fue el principal impulsor de la obra de autores hispanoamericanos como Octavio Paz y Carlos Fuentes.

Su labor diplomática, siempre relacionada con la promoción de la cultura en lengua española, fue relevante en países como España —vivió en Madrid diez años consecutivos, de 1914 a 1924, resultando esta década la más productiva para su trabajo creativo—, Francia, Brasil y Argentina, donde acrecentó su quehacer literario y se relacionó con intelectuales, artistas, políticos y escritores de gran prestigio.

Lector insaciable, su pasión por los libros y su curiosidad lo llevaron a formar una de las bibliotecas más importantes de México, la cual contiene una enorme cantidad de libros y revistas que constituyen el Fondo Alfonso Reyes, y que desde 1980 es custodiado en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Esta colección tiene un valor incalculable por sus ediciones originales, obras clásicas, libros editados en los siglos XVI, XVII y XVIII, que son registro de la historia y la cultura de la humanidad.

Cientos de obras dedicadas a Reyes por sus propios autores son muestra de su significativa presencia en el quehacer intelectual de su tiempo, además de la gran amistad que trabó con todos ellos. Es posible encontrar en el Fondo Alfonso Reyes libros dedicados al autor por los españoles Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Manuel Azaña, Azorín o Ramón Menéndez Pidal, y los latinoamericanos Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Octavio Paz, David Alfaro Siqueiros, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes o Alfonsina Storni, entre otros.

Fuente: Instituto Cervantes
Letralia

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