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Falleció Felipe Ossa, decano de los libreros colombianos

miércoles 24 de julio de 2024
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Felipe Ossa
Felipe Ossa entró a trabajar en la Librería Nacional a los dieciocho años, en 1963, y ascendió hasta ocupar la gerencia general.

El lunes 22 de julio a los 81 años, murió el escritor Felipe Ossa, quien fuera reconocido como el decano de los libreros colombianos por su trabajo de casi seis décadas en la Librería Nacional, en Cali, donde comenzó como ayudante de bodega y librero y de la que se convirtió en su gerente general.

Nacido en Bogotá y criado en Buga, tierra de su familia paterna, aprendió a leer a los cinco años con historietas y cómics, un género del que sería adepto toda su vida y por el que llegó a tomar clases de dibujo con la ilusión de ser ilustrador.

Era hijo de un librero que en 1948 tuvo que vender su establecimiento para buscar refugio a toda prisa, con su familia y su biblioteca, en el Valle del Cauca. Ya adolescente, Ossa fue expulsado del colegio y no terminó el bachillerato, aunque continuó su formación humanista como autodidacta aprovechando la nutrida biblioteca de su padre, de más de diez mil ejemplares.

“Sistemáticamente, me puse a estudiar las materias de las humanidades, pero no terminé el bachillerato. Tampoco tuve la intención de entrar a la universidad. Mi verdadera universidad han sido los libros”, dijo en una entrevista al diario colombiano El Espectador.

A los dieciocho años, en 1963, entró a trabajar como ayudante de bodega en la sucursal de Cali de la Librería Nacional, que fuera fundada en 1941 por el santandereano Jesús María Ordóñez Salazar, librero proveniente de La Habana, donde era famosa su librería La Moderna Poesía, en la que ocupó todos los cargos hasta llegar al de administrador general. Ossa reconocía a Ordóñez como su mentor.

A lo largo de su trayectoria, Ossa ascendería hasta ocupar la gerencia general y sería testigo y protagonista del crecimiento de la Librería Nacional. Fue la primera en Colombia en disponer los libros de manera que los lectores pudieran tomarlos y abrirlos con toda libertad, pues hasta entonces permanecían encerrados en anaqueles y había que pedírselos expresamente al librero.

“La Nacional se convirtió en centro de reunión de todos los escritores e intelectuales que pasaban por la ciudad”, le dijo a El Espectador. “Era común ver a Gabo, a Álvaro ‘el Nene’ Cepeda , a Germán Vargas y a Héctor Rojas Herazo, entre otros. Digamos que Barranquilla era más cosmopolita que Bogotá”.

Hoy en día, con más de treinta sucursales, la Librería Nacional es una de las más importantes del país y tiene un robusto canal digital de ventas, gracias al cual superó la crisis generada por la pandemia. Según dijera Ossa en una entrevista, “esta crisis mundial demostró que el libro es fundamental para la motivación humana, alimento espiritual”.

Su trabajo, aparte de enriquecer su bagaje personal, potenció su afición por el cómic. Gran coleccionista, reunió más de tres mil revistas, novelas gráficas y libros relacionados con el tema. Fue miembro del consejo de redacción de Click, revista colombiana de estudio e información del género y de la que circularon siete números entre 1979 y 1984. Publicó además varios libros, como El mundo de la historieta, La historieta y su historia, Los héroes de papel, Cómic, la aventura infinita, y Leer para vivir, memorias de un librero.

Fuentes: El ColombianoEl TiempoInfobae
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