
El escritor venezolano Johan Alexander Reyes Reyes (Caracas, 1999) ganó, con su poemario A-Hora, la octava edición del concurso Descubriendo Poetas, que organiza la Asociación Civil Buscadores de Libros para jóvenes autores de quince a veinticinco años de edad y residenciados en Venezuela.
El también ganador del primer lugar del 9º Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, como se informó el 17 de julio, es actor y estudiante de cine en la Universidad Central de Venezuela. Sus textos han sido publicados en distintas antologías y revistas literarias. Ganó el Concurso Internacional de Poesía Bruno Corona Petit y el premio del jurado del certamen Ossi Di Seppia, y fue finalista en el 7º Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas.
A-Hora, el libro que Reyes Reyes presentó al certamen bajo el seudónimo Edward Wood, es “un poemario con imágenes muy poderosas que se quedan dando vueltas en la mente, que te obligan a tomarte un momento para respirar y reflexionar, que te invitan a volver a leer”, según el jurado, que estuvo compuesto por las escritoras Sashenka García, Gladys Mendía y Andrea Leal.
“Hay en esos poemas una prosa poética madura, pulida y bien llevada, exhibiendo riqueza de lenguaje”, continúa el veredicto. “Cuenta con una voz poética cuestionadora de las estructuras familiares y aborda temas como la infancia, el dolor, el duelo, la depresión y el abandono, todo con un tono elegante, reflexivo y cuestionador”.
También se concedió menciones honoríficas a los poemarios Ululan los seres híbridos, de Nathaniela Montilla Querales, autora de veinticinco años residenciada en Mérida y quien lo presentó con el seudónimo Apamate, y Deli(rios) de cisne translúcida, de Paola Alzuru Castillo, de veintitrés años y residenciada en Baruta, y quien presentó su poemario con el seudónimo Sandro Crisóstomo.
Según el acta del jurado, Ululan los seres híbridos, de Montilla Querales, “tiene coherencia interna, los textos son regulares y la exploración del lenguaje es muy interesante en su sonoridad y cadencia. La temática es personal, íntima, con una feminidad sugerida. Se acerca a lo fantástico y a lo imaginario contándonos una historia sobrenatural, pero al mismo tiempo cercana y cálida, como lo puede ser el cuento de La Llorona o El Silbón. Aunque no se vale del recurso de la emoción o la vivencia para dar forma al poema, son textos sensitivos que tienen un uso consciente de la palabra y que logran transmitir al lector sus intenciones”.
Por su parte, Deli(rios) de cisne translúcida, de Alzuru Castillo, “ofrece una prosa poética lograda a través de un imaginario que aborda el tema queer y el de las identidades de género. El cuestionamiento sobre la disidencia y sobre lo heteronormativo es muy interesante. Hay un par de poemas en estilo experimental que son excelentes. Sin lugar a dudas, el poemario más atrevido. Hay varios textos que plantean formas lúdicas de leer el poema, más allá de su formato tradicional. Asimismo, permiten usar la página como parte del poema mismo, sin acobardarse. La voz poética hace un buen uso de las palabras para expresar una latencia sexual que erotiza al lector sin ser demasiado explícita”.
Fuente: Asociación Civil Buscadores de Libros
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