
Varios libros dedicados por escritores como Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes y una primera edición de la obra Yo, el Supremo, fueron depositados el martes 1 de octubre en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid, como parte del legado in memoriam de Augusto Roa Bastos, considerado el autor paraguayo más importante del siglo XX y que recibió el Premio Cervantes en 1989.
En la entrega del legado, que reposa ahora en la caja número 903 de la bóveda, participaron Luis García Montero, director del Cervantes; Mirta Roa, directora de la Fundación Roa Bastos e hija del escritor, y Justo Pastor Apodaca Paredes, embajador de Paraguay.
Entre los objetos incluidos se encuentran tres libros dedicados a Roa Bastos por sus autores: Los jefes, del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa; Las buenas conciencias, del escritor mexicano Carlos Fuentes, y Los exiliados, del también novelista paraguayo Gabriel Casaccia, en los que se muestra el “cariño, afecto y admiración” que sentían por el creador de Hijo de hombre.
Un ejemplar de la primera edición de la novela Yo, el Supremo (que este año cumple cincuenta años de haber sido publicada y está inspirada en la vida de José Gaspar Rodríguez de Francia, dictador de Paraguay entre 1814 y 1840); una chaqueta y unas lentes; una carta manuscrita dirigida a su padre Lucio Roa y otra a su hija, Mirta; un poema, una partitura de la canción Siempre (una guaranía con letra del propio novelista), y una fotografía, completan el legado.

García Montero remarcó el reconocimiento a un escritor que “fue un ejemplo en favor de la libertad y los derechos humanos” tanto en su país como en el exilio y así quedó reflejado en toda su obra, marcada por “una reflexión sobre el poder”.
Justo Pastor Apodaca, embajador de Paraguay en España, celebró que la obra de Roa Bastos “regrese a unas tierras que le han recibido tan generosamente”. “En tiempos difíciles para este escritor, España le concedió la nacionalidad y el pasaporte para poder seguir desplazándose por el mundo”, afirmó.
La hija del escritor paraguayo explicó que este legado sirve como “recordatorio del poder de las ideas de los libros y la memoria”. En el caso de los tres libros citados, señaló además que son obras de la biblioteca personal de Roa Bastos recuperadas cuarenta años después de haber “vagado por distintas ciudades” y que ya se daban por extraviadas.
Finalizado el acto del legado, se celebró una mesa redonda en colaboración con la Fundación Augusto Roa Bastos, moderada por Ana Martini, presidenta de la citada institución, en la que participaron los escritores Sergio Ramírez y Paco Tovar para abordar la figura del recordado autor paraguayo.
Roa Bastos (Asunción, Paraguay; 1917-2005), narrador y poeta, participó en la guerra del Chaco entre su país y Bolivia, experiencia que aprovecha para su novela Hijo de hombre (1960), obra que abarca cien años de historia paraguaya. Ejerció como periodista, conferenciante y profesor y otros de sus títulos son El pollito de fuego (1974), Lucha hasta el alba (1979), La vigilia del almirante (1992), El fiscal (1993), Contravida (1995) y Madame Sui (1995).
Fuente: Instituto Cervantes
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