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Paisajes para conjurar la soledad, de Carmen García Valderrama

jueves 7 de octubre de 2021
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“Paisajes para conjurar la soledad”, de Carmen García Valderrama
Paisajes para conjurar la soledad, de Carmen García Valderrama (Autores Editores, 2020). Disponible en la web de la editorial

Paisajes para conjurar la soledad
Carmen García Valderrama
Prosa
Autores Editores
Bogotá (Colombia), 2020
135 páginas

En una de las muy memorables líneas de su relato “El jardín de senderos que se bifurcan”, el maestro Jorge Luis Borges escribió: “Todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí”.

El mundo es lo que me dicen mis sentidos en este momento, parece decir el genial escritor, y es este el espíritu que recorre las páginas de Paisajes para conjurar la soledad, obra que nos abre las puertas del pensamiento y de la experiencia de la escritora colombiana Carmen García Valderrama, pero también de su sensibilidad de mujer que vive, anhela y ama.

A medio camino entre la narrativa y la poesía, Paisajes para conjurar la soledad está compuesto por casi medio centenar de textos concebidos desde lo más hondo del sustrato emocional de la autora, en un lenguaje muy cuidado, muy cercano al surrealismo, pleno de metáforas y de giros. Se trata de un libro ideal para leer “con la mejor compañía, un café, un silencio, o la soledad en pausa creativa”, como se adelanta en la presentación.

Como muchos de los autores que hoy en día pueblan la red tratando de dar a conocer sus creaciones, Carmen García Valderrama ha enfrentado ante el público su trabajo de forma intensiva exponiéndolo en talleres virtuales, espacios en los que lectores y escritores van de la mano en ese ejercicio de retroalimentación tan necesario para el crecimiento.

De esta etapa destaca especialmente su participación en Foreliana, con sede en México, y a cuyos miembros, “habitantes indocumentados”, está dedicado el libro. La autora reserva para su decir poético el nombre de usuario con el que participaba en este espacio, Gaviota, y lo convierte en parte de una metáfora que recorrerá muchos de los textos del libro.

En esa disección de la realidad caben tanto el amor como la dicha, pero también la pasión.

Esta Gaviota tratará de explicar su mundo, el mundo que le ha tocado vivir, desde la percepción y la emoción, quizás para iluminarse e iluminar al lector fraterno que llega a sus páginas, dado que “la poesía es la lumbre más brillante de los soñadores”, como declara al final de su texto “En mi ventana”.

En esa disección de la realidad caben tanto el amor como la dicha, pero también la pasión: “Entonces sentí que tus manos cálidas comenzaban a recorrerme toda”, escribe en “El rayo trocado”. O, por otra parte, la reflexión sobre la muerte, sobre la posibilidad de que sea un tránsito a otro estado, como dice en “El viaje”: “El alma lo dejas en manos de un mensajero que ha de llevarla al cielo mientras tú haces un viaje de regreso. Esta es la fila para un transbordo a la tierra, no para entrar al cielo. ¡Mírate! Eres cadáver al tomar el vuelo y cuando desembarques serás un feto”.

Destacan en Paisajes para conjurar la soledad tres series, aunque bien podrían ser dos. La primera estaría compuesta por las “Conversaciones contigo” y las “Conversaciones a contraluz”, en total trece textos en que los dialogantes van desenmarañando, con un profundo aliento lúdico, las posturas de Gaviota ante temas como la compañía del ser amado, los celos, el vuelo —que no es sino otra forma de decir la vida— o el deseo.

La segunda, en la que rinde homenaje a Cortázar, congrega otros trece textos con instrucciones para cosas como bailar un bolero, besos de coco y miel o dar abrazos de compendio: “Compendie motivos, deseos, ansias, necesidades, carencias, suficiencias, ilusiones. Si es necesario, excave en lo profundo de su mente y bucee el fondo submarino de su corazón”.

García Valderrama, o Gaviota, o la autora de este libro que no dejará a nadie indiferente, es una periodista colombiana nacida en Barranquilla. Trabajó en el área de comunicación organizacional, calidad y gestión del talento humano en el área hotelera. Textos suyos han sido incluidos en antologías como La otra cara del amor, publicada por Versal Editorial Group (Estados Unidos) y Letras derramadas, de Abrace Editorial (Uruguay).

Paisajes para conjurar la soledad es su primer libro, pero no el último. Ya ha publicado Amparo de tutela a favor de los puntos suspensivos, en que explora diversos géneros a través del tamiz del humor, y proyecta el libro de relatos Mujeres de mil pintalabios y el de poesía erótica Actos crepusculares, edición que conllevará una producción a viva voz.

Letralia