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El psicoanálisis existencial según Sartre

lunes 25 de enero de 2021
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Jean-Paul Sartre
Jean-Paul Sartre expresa que todo deseo presentado como irreductible es una contingencia absurda y arrastra a la absurdidad a la realidad humana como un todo.

En las siguientes líneas se presentan las definiciones y conceptos del psicoanálisis existencial según las ideas expuestas por Jean-Paul Sartre en su ensayo ontológico El ser y la nada.1 En aras de la exposición se presentan otros conceptos necesarios para llegar al objetivo; entonces, la previa del psicoanálisis existencial contiene los conceptos de: para-sí, en-sí, trascendencia, proyecto, proyecto fundamental, proyecto original, temporalización y libertad; le sigue la comparación sartreana entre el psicoanálisis existencial y el psicoanálisis empírico. Se finaliza el artículo con muestras de la difusión del psicoanálisis existencial.

 

Previa del psicoanálisis existencial

El Para-sí (conciencia) es una de las dos modalidades o regiones del ser humano; la otra es el En-sí (cuerpo). El Para-sí es el ser que existe en forma de testigo de su ser. El Para-sí es necesario en tanto que se funda a sí mismo y no lo puede hacer sino a partir del En-sí y contra el En-sí. El Para-sí es presente al ser en forma de huida; escapa doblemente al ser, por desagregación intima y negación expresa. Al traer la Nada al mundo, el Para-sí puede estar fuera del Ser y juzgar a otros seres al distinguir lo que él no es. La conciencia no reflexiva (también llamada no tética o conciencia no posicional) es conciencia de sí misma. La conciencia reflexiva (también llamada conciencia tética o conciencia posicional) es conciencia del cuerpo; el cuerpo es una estructura consciente de la conciencia.

El En-sí designa una región singular del ser: la del cuerpo; es opaco a sí mismo precisamente porque está lleno de sí mismo. El ser En-sí es; significa que no puede ser ni derivado de lo posible ni reducido a lo necesario.

Ser libre no significa “obtener lo que se ha deseado” sino más bien por sí mismo determinarse a desear —en el sentido amplio de escoger.

Trascendencia es el pasaje de un determinado estado o ámbito a otro, atravesando el límite que los separa. A menudo referido simplemente al proceso donde el Para-sí va más allá de lo dado en un proyecto adicional de él mismo. Tal es el origen de la “trascendencia”: la realidad humana es su propio trascender hacia aquello de que es falta; se trasciende hacia el ser particular que ella sería si fuera lo que es. La realidad humana es perpetuo trascender hacia una coincidencia consigo misma que no se da jamás.

Proyecto se refiere a la selección del Para-sí en la forma de ser y se expresa por la acción en vista a un fin futuro.

La trascendencia del Para-sí se manifiesta y descansa en dos tipos de proyecto: el Proyecto Fundamental y el Proyecto Original. El primero es ontológico, es decir, se realiza por el surgimiento del Para-sí en el mundo; es total impulso hacia el ser, su relación consigo mismo, con el mundo y con el Otro, en la unidad de relaciones internas: constituye el paquete de ser humano. El segundo es inicial, es decir, se refiere a la relación original que el Para-sí elige con su facticidad y con el mundo; también llamado proyecto de ser, se descubre por medio de la regresión.

El proyecto de ser no permanece igual durante la vida entera del Para-sí; al contrario, para ser, debe ser constantemente renovado, lo que es posible. En el caso de una modificación radical, por la libre elección de esa modificación, en efecto, se temporaliza un proyecto que se es y se hace anunciar el ser por un futuro que se ha elegido. Así, el presente puro pertenece a la nueva temporalización como comienzo, y recibe del futuro que ha de surgir su naturaleza propia de comienzo. Sólo el futuro puede volver sobre el presente puro para calificarlo de comienzo.

La temporalización es una noción completamente abstracta generada por el ser humano para organizar y controlar el tiempo.

La libertad es una cualidad objetiva como poder incondicionado de modificar situaciones. La libertad no tiene esencia, no está sometida a ninguna necesidad lógica; la libertad es libertad de elegir, pero no libertad de no elegir. El ser del Para-sí está condenado a ser libre y debe por siempre escoger, hacerse el mismo. Ser libre no significa “obtener lo que se ha deseado” sino más bien por sí mismo determinarse a desear —en el sentido amplio de escoger—; en otras palabras, el éxito no es importante para la libertad. Todo Para-sí es libre elección; cada uno de sus actos, el más insignificante como el más importante, traduce esa elección y emana de ella: es lo que se ha llamado la libertad; la libertad no es más que una elección que se crea sus propias posibilidades.

En las siguientes dos secciones se exponen mayormente porciones y extractos de los contenidos sobre el tema, según la versión de El ser y la nada consultada (pp. 752-771).

En los dos primeros párrafos de su exposición del psicoanálisis existencial, Jean-Paul Sartre menciona lo que considera dos errores del psicólogo empírico. En el primero, define al hombre por sus deseos, ve el deseo como un contenido de la conciencia y cree que el sentido del deseo es inherente al deseo mismo; al hacerlo ignora la trascendencia y además considera los deseos como entidades psíquicas que habitarían la conciencia. En realidad es la conciencia misma en su estructura original trascendente, ya que ella por principio es conciencia de algo. El segundo error —señala Sartre— consiste en considerar que la investigación psicológica termina una vez que se ha logrado hacer el inventario del conjunto de los deseos empíricos.

El autor presenta un ejemplo literario para mostrar el alcance de su teoría. Al analizar Sartre la psicología de Flaubert2 esbozada por un crítico, encuentra que éste reduce la personalidad compleja de un adolescente a unos cuantos deseos primeros (ambición grandiosa, necesidad de actuar mucho, sentir en exceso); estos elementos, al entrar en combinación —según el crítico—, producen una exaltación permanente. Para Sartre, la explicación de las disposiciones literarias de Flaubert es resuelta por el crítico en una combinación de deseos típicos y abstractos encontrados en los adolescentes en general —tomando la parte por el todo. En opinión de Sartre, la psiquiatría se queda satisfecha una vez que ha sacado a luz las estructuras generales de determinada personalidad y no trata de comprender el contenido individual y concreto de los delirios y de las psicosis. Esas estructuras generales —para Sartre— son los cuerpos simples de la psicología, y añade que la ambición grandiosa de Flaubert es un hecho irreductible, que no se apoya en datos primeros; asegura que la irreductibilidad, en este caso, no tiene otra razón que una negativa a llevar el análisis más lejos. En resumen la psicología de Flaubert consistirá en reducir la complejidad de sus conductas, de sus sentimientos y de sus gustos, considerándolas oscuramente análogas a las propiedades de los cuerpos químicos, más allá de las cuales sería innecesario querer remontarse. La intención de Sartre con el ejemplo es construir su crítica de la teoría psicoanalítica empírica.

Sartre destaca que la pura y simple descripción empírica sólo puede dar nomenclaturas.

Sartre advierte que no se debe tratar de reconstruir a una persona por sus inclinaciones, y expresa que todo deseo presentado como irreductible es una contingencia absurda y arrastra a la absurdidad a la realidad humana como un todo. Para él, la cuestión se plantea en estos términos: si se admite que la persona es una totalidad, no se puede esperar recomponerla por una adición o una organización de las diversas tendencias que se han descubierto empíricamente en ella.

Dejando atrás todo lo que no debe hacerse, se le dará cara a las prescripciones de Sartre en su teoría del psicoanálisis existencial.

Según él, lo más importante es tratar de encontrar, bajo aspectos parciales e incompletos del sujeto, la verdadera concreción, que no puede ser sino la totalidad de su impulso hacia el ser, su relación original consigo mismo, con el mundo y con el otro, en la unidad de sus relaciones internas y de un proyecto fundamental, para descubrir a la persona en el proyecto original que la constituye. Así mismo, añade que hace falta un método especial para extraer esa significación fundamental que el proyecto lleva consigo y que es el secreto individual de su ser-en-el-mundo. Debe intentarse descubrir y extraer el proyecto fundamental común a las diversas tendencias empíricas de un sujeto comparándolas entre sí, y no recomponiéndolas simplemente sumándolas: en cada una de ellas está la persona en su totalidad.

Sartre destaca que la pura y simple descripción empírica sólo puede dar nomenclaturas y, más importante, introducir seudoirreductibles (deseo de escribir o de nadar, amor al riesgo, celos, etc.). En efecto, no sólo importa catalogar las conductas, las tendencias y las inclinaciones, sino que, además, es preciso descifrarlas, es decir, saber interrogarlas. Dicha investigación sólo puede llevarse a cabo según las reglas de un método específico, al cual se le llama psicoanálisis existencial.

  1. El principio de este psicoanálisis es que el hombre es una totalidad y no una colección, y en consecuencia, se expresa por entero en todas sus conductas; no hay un gusto, ni un tic, ni acto humano alguno que no sea revelador.
  2. El objeto del psicoanálisis es descifrar los comportamientos empíricos del hombre, es decir, sacar a plena luz las revelaciones que cada uno de ellos contiene y fijarlas conceptualmente.
  3. Su punto de partida es la experiencia; su punto de apoyo, la comprensión preontológica y fundamental que el hombre tiene de la persona humana. Aunque la mayoría de la gente, en efecto, pueda pasar por alto las indicaciones contenidas en un gesto, en una palabra o una mímica, y equivocarse sobre la revelación que aportan, toda persona humana posee a priori el sentido del valor revelador de esas manifestaciones y es capaz de descifrarlas, por lo menos si se la ayuda y se la conduce de la mano. Sartre apunta que en este, como en otros casos, la verdad no se encuentra por azar, no pertenece a un dominio en que habría que buscarla sin haber tenido nunca presciencia de ella, como se puede ir a buscar las fuentes del Nilo o del Níger: pertenece a priori a la comprensión humana y el trabajo esencial es una hermenéutica, es decir, un desciframiento, una fijación y una conceptualización.
  4. Su método es comparativo. Puesto que, en efecto, cada conducta humana simboliza a su manera la elección fundamental que ha de sacarse a la luz, y puesto que, a la vez, cada una de ellas enmascara esa elección bajo sus características ocasionales y su oportunidad histórica, la comparación entre esas conductas permitirá hacer brotar la revelación única que todas ellas expresan de manera diferente.

Sartre considera que el primer esbozo de este método lo ofrece el psicoanálisis de Freud y de sus discípulos; por eso conviene señalar con precisión en qué aspectos el psicoanálisis existencial se inspirará en el psicoanálisis propiamente dicho, y en qué diferirá radicalmente de él.

 

Comparación entre el psicoanálisis existencial y el psicoanálisis empírico

Ambos psicoanálisis consideran que todas las manifestaciones objetivamente observables de la “vida psíquica” mantienen relaciones que simbolizan estructuras fundamentales y globales que constituyen propiamente la persona. Ambos consideran que no hay datos primeros: inclinaciones heredadas, carácter, etc. El psicoanálisis existencial no conoce nada antes del surgimiento originario de la libertad humana; el psicoanálisis empírico postula que la afectividad primera del individuo es una cera virgen antes de su historia. La libido no es nada fuera de sus fijaciones concretas, sino una posibilidad permanente de fijarse de cualquier modo sobre cualquier objeto. Ambos psicoanálisis consideran al ser humano como una permanente historialización y procuran descubrir, más bien que datos estáticos y constantes, el sentido, la orientación y las vicisitudes de esa historia.

Ambos, el psicoanálisis empírico y el psicoanálisis existencial buscan una actitud fundamental en situación que no podría expresarse por definiciones simples y lógicas.

Por ello, ambos consideran al hombre en el mundo y no conciben que pueda a un hombre interrogarse sobre lo que es sin tener en cuenta, ante todo, su situación. Las investigaciones psicoanalíticas apuntan a reconstruir la vida del sujeto desde el nacimiento hasta el momento de la cura; utilizan todos los documentos objetivos que puedan hallar: cartas, testimonios, diarios íntimos e informaciones “sociales” de toda especie. Lo que apuntan a restituir es menos un puro acontecimiento psíquico que un sistema dual de ellos: el acontecimiento crucial de la infancia y la cristalización psíquica en torno a él. También aquí se trata de una situación. Cada hecho “histórico” será considerado, desde este punto de vista, a la vez como factor de la evolución psíquica y como símbolo de la misma. Pues en sí mismo no es nada, no actúa sino según el modo en que se lo asume, y la manera misma de asumirlo simbólicamente traduce la disposición interna del individuo.

Ambos, el psicoanálisis empírico y el psicoanálisis existencial buscan una actitud fundamental en situación que no podría expresarse por definiciones simples y lógicas, puesto que es anterior a toda lógica, y que exige ser reconstruida según leyes de síntesis específicas. El psicoanálisis empírico trata de determinar el complejo, designación que de por sí indica la polivalencia de todas las significaciones implicadas. El psicoanálisis existencial trata de determinar la elección originaria. Ésta, al producirse frente al mundo y ser elección de la posición en el mundo, es totalitaria, como lo es el complejo; como el complejo, es anterior a la lógica; ella elige la actitud de la persona respecto a la lógica y los principios; no se trata, pues, de interrogarla con arreglo a la lógica. Esa elección recoge en una síntesis prelógica la totalidad del existente y, como tal, es el centro de referencia de una infinidad de significaciones polivalentes.

Ambos psicoanálisis consideran que el sujeto no está en una posición privilegiada para proceder sobre sí mismo a esas investigaciones. Ambos se presentan como un método estrictamente objetivo, que trata como documentos tanto los datos de la reflexión como los testimonios ajenos. Sin duda, el sujeto puede realizar sobre sí mismo una investigación psicoanalítica. Pero le será preciso renunciar de una vez a toda ventaja de su posición particular, e interrogarse exactamente como si fuera un primo. El psicoanálisis empírico parte, en efecto, del postulado de la existencia de un psiquismo inconsciente que por principio se hurta a la intuición del sujeto. El psicoanálisis existencial rechaza el postulado del inconsciente: el hecho psíquico es, para él, coextensivo a la conciencia. Pero, si bien el proyecto fundamental es plenamente vivido por el sujeto y, como tal, totalmente consciente, ello no significa en modo alguno que deba ser a la vez conocido por él; muy por el contrario, se tendrá en cuenta la distinción entre conciencia y conocimiento y, ciertamente, la reflexión del Para-sí puede ser considerada como un cuasiconocimiento. Pero lo que en cada instante capta no es el puro proyecto del Para-sí, tal como se expresa simbólicamente —y, a menudo, de varias maneras a la vez— por el comportamiento concreto que ella aprehende, sino el comportamiento concreto mismo, es decir, el deseo singular y fechado, con el tupido enmarañamiento que lo caracteriza.

Agrega Sartre que la reflexión capta a la vez el símbolo y la simbolización; está constituido íntegramente, es cierto, por una comprensión preontológica del proyecto fundamental; es más: en tanto que la reflexión es también conciencia no tética (conciencia de sí misma) como reflexión, es ese mismo proyecto, lo mismo que la conciencia no-reflexiva. Pero no se sigue de ello que disponga de los instrumentos y las técnicas necesarios para desprender la elección simbolizada, fijarla en conceptos y sacarla así a plena luz. La reflexión está penetrada por una gran luz, sin poder expresar lo que esta luz ilumina. No se trata de un enigma no adivinado, como creen los freudianos: todo está ahí, libidinoso; la reflexión todo lo disfruta, todo lo capta. Pero ese “misterio a plena luz” proviene más bien de que ese disfrute está privado de los medios que ordinariamente permiten el análisis y la conceptualización. Lo capta todo, todo a la vez, sin sombra, sin relieve, sin relación de magnitud; no porque esas sombras, valores y relieves existan en alguna parte y estén ocultos, sino más bien porque a otra actitud humana pertenece el establecerlos, y no podrían existir sino por y para el conocimiento.

La reflexión —en términos de Sartre—, al no poder servir de base para el psicoanálisis existencial, simplemente le ofrecerá materiales brutos sobre los que el psicoanalista deberá adoptar la actitud objetiva. Sólo así podrá conocer lo que ya comprende. Resulta de ello que los complejos extirpados de las profundidades inconscientes, así como los proyectos descubiertos por el psicoanálisis existencial, serán aprehendidos desde el punto de vista del prójimo. Por lo tanto, el objeto así sacado a luz será articulado según las estructuras de la trascendencia-trascendida, es decir, que su ser será el ser-para-otro, aunque el psicoanalizado y el psicoanalista sean, por lo demás, la misma persona. Así, el proyecto sacado a luz por ambos psicoanálisis no podrá ser sino la totalidad de la persona, lo irreductible de la trascendencia, tal como son en su ser-para-el-otro. Lo que escapa para siempre a estos métodos de investigación es el proyecto tal cual es Para-sí, el complejo en su ser propio. Este proyecto-para-sí sólo puede ser disfrutado: hay incompatibilidad entre la existencia del Para-sí y la existencia objetiva. Pero el objeto de ambos psicoanálisis no por eso deja de tener la realidad de un ser; su conocimiento por el sujeto puede, además, contribuir a iluminar la reflexión y ésta puede convertirse entonces en un disfrute que será un cuasisaber.

Aquí terminan las semejanzas —según Sartre— entre ambos psicoanálisis, que, en efecto, difieren en la medida en que el psicoanálisis empírico ha decidido acerca de su instancia irreductible, en lugar de dejarla anunciarse por sí misma en una intuición evidente.

En las siguientes líneas se exponen síntesis de dos trabajos de investigación sobre las instituciones y las prácticas de terapia existencial, que dan una idea de la influencia y el impacto del psicoanálisis existencial en el mundo.

 

Nuevos estudios permitirán la posibilidad de comparar información y de confirmar si la psicoterapia existencial se está difundiendo y creciendo globalmente.

Instituciones de terapia existencial en el mundo3

Los autores destacan que varios nuevos libros y periódicos han sido publicados recientemente, así como nuevas sociedades, escuelas, seminarios y cursos de entrenamiento en psicoterapia existencial han aparecido en todo el globo; varias de sus instituciones de terapia existencial han desarrollado asociaciones conjuntas que sostienen encuentros regulares y han intercambiado conocimientos y entrenamiento. A pesar de ello, las contribuciones teóricas y prácticas de estos nuevos desarrollos son escasamente referidas en la literatura existencial de Europa y Norteamérica.

El estudio desarrolló una búsqueda global de las instituciones existenciales y es un primer intento de mapear la distribución de las terapias existenciales (e indirectamente, los psicoterapistas) de todo el globo y de construir un esquema comprensivo del panorama actual de la terapia existencial. La definición presente de instituciones existenciales incluye las sociedades de terapia existencial y los centros de entrenamiento en terapia existencial.

Los autores del artículo decidieron conducir una encuesta —utilizando el Internet— sólo de las más comunes cuatro ramas de la psicoterapia existencial: daseinanalysis, el enfoque existencial-humanístico, el enfoque existencial-fenomenológico, la logoterapia y/o análisis existencial. Un total de 136 instituciones de terapia existencial fueron listadas en 43 países distribuidas en seis continentes. Este conjunto de instituciones está concentrado mayormente en Europa y Latinoamérica. Los autores encontraron que la logoterapia y/o análisis existencial es popular particularmente en los países de habla española y alemana; el enfoque existencial-humanístico esta mayormente confinado en Estados Unidos; el daseinanalysis es mayormente encontrado en los países de Europa central y el enfoque existencial-fenomenológico no tiene presencia en los países de habla alemana. Los trabajos recientes del tipo existencial-fenomenológico tienden a ser publicados en inglés, lenguaje que hoy en día es accesible a la mayoría de los estudiantes posgraduados del mundo.

Finalmente, según los autores, los datos del estudio muestran algunas restricciones geográficas y lingüísticas. Concluyen que se deben conducir nuevos estudios para resolver los efectos de las limitaciones. Éstos deben incluir: a) búsquedas más allá del uso de Internet, y b) contacto telefónico y de correo con cada institución representativa para confirmar y solicitar información adicional. Nuevos estudios permitirán la posibilidad de comparar información y de confirmar si la psicoterapia existencial se está difundiendo y creciendo globalmente.

 

Practicas de psicoterapias existenciales4

La apertura del artículo señala que la psicoterapia existencial es un paradigma terapéutico ampliamente reconocido y difundido, con más de cien años de intervención clínica. A pesar de alguna evidencia de su efectividad, los psicoterapeutas existenciales han sido criticados por la falta de marco de referencia coherente de la práctica. Los autores existenciales han sido renuentes a la hora de hacer explícitos sus métodos terapéuticos y aún se debe una comprensión consensual del meollo que constituyen esas prácticas.

Los autores realizaron una encuesta internacional entre 971 practicantes existenciales de 46 países con diferentes formaciones teóricas y culturales. La encuesta produjo 2.611 respuestas a la pregunta: “¿Cuáles son los tres específicos métodos terapéuticos o prácticas que usted considera más característicos de la terapia existencial?”. Las respuestas fueron analizadas por su contenido y un total de 77 diferentes prácticas específicas fueron identificadas y agrupadas en diecisiete subcategorías y en cinco categorías de prácticas.

971 participantes de 46 países dieron al menos una respuesta a la pregunta sobre la más característica práctica existencial.

Las prácticas fenomenológicas, los métodos asociados con específicas ramas existenciales, prácticas basadas en asunciones existenciales, prácticas relacionales y prácticas de otros paradigmas terapéuticos, fueron encontradas como las categorías más características de la práctica existencial. Las contribuciones de los terapistas existenciales a la comunidad global de psicoterapistas son todavía escasas. Los psicoterapistas existenciales han sido renuentes a hacer sus prácticas explícitas o a sistematizar su modelo de intervención.

Se señala en el artículo que más recientemente las prácticas existenciales y las destrezas han sido explícitamente descritas. También lo singular de cada encuentro terapéutico, la importancia de una práctica basada en métodos o principios fenomenológicos y la atención a ciertos principios filosóficos existenciales. Para evaluar la efectividad de las prácticas terapéuticas hace falta tener una clara, precisa y consensual especificación de las mismas.

En total, 971 participantes de 46 países dieron al menos una respuesta a la pregunta sobre la más característica práctica existencial. Un total de 572 practicantes terapéuticos fueron contactados directamente y 5.109 invitaciones fueron enviadas a través de veintiséis instituciones que aportaron el número de miembros a los cuales las invitaciones fueron enviadas.

Según los autores, este estudio global constituye una base sólida para un marco de referencia de la parte central de las prácticas de la terapia existencial y ahora está disponible. Las respuestas cortas y directas de los participantes no permitieron una definición y operatividad de las diferentes prácticas y éstas son necesarias, así como también más investigación, en particular para comprender si estas prácticas se aplican en sesiones reales.

 

Jean-Paul Sartre en Internet

Indudablemente, Jean-Paul Sartre es popular en la red. Es mencionado abundantemente no sólo en el ámbito académico a través de los sitios de muchas universidades de todo el mundo, sino también en las emisiones digitales de la prensa de todos los continentes. No se quedan atrás las más famosas enciclopedias así como las organizaciones nacionales que le rinden tributo al autor que es considerado por algunos como el segundo cerebro del siglo XX.

Son muy numerosas las menciones de y sobre Sartre en la red, por lo que se ha hecho —luego de una incursión en la jungla digital llamada Internet— una selección de ellas —botón de la muestra— para ofrecer ejemplos de la presencia de Sartre entre nosotros así como del testimonio que se le rinde en todas partes. El periplo —que ha sido más sustancioso que largo— se presenta a la consideración del lector.

Para iniciar el recuento, hay que mencionar que se han producido reportajes, entrevistas, videos y documentales basados en la filosofía de nuestro autor; Internet ofrece una profusión de ellos. Pero el cine ha sido tocado varias veces por Sartre y en él se han volcado sus ideas existencialistas. Un ejemplo, el sitio Cultura Colectiva presenta una reseña de seis películas que fueron inspiradas en su filosofía. En el sitio de las bibliotecas de París, se han encontrado veinte ítems al consultar la sección de films relacionados con Sartre.

Gallica, la biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de Francia, presenta una extensísima variedad de materiales constantemente revisada y actualizada. En una incursión al sitio, al preguntar por Jean-Paul Sartre llevó a esta usuaria a un listado de 16.400 ítems —incluyendo libros, manuscritos, revistas y recortes de prensa. Vale la pena visitarla aunque sea por curiosidad; la búsqueda es fácil y los resultados recompensan el esfuerzo, sin olvidar que tiene la opción de seis idiomas para consultar la página, entre esos el español. De los sitios de Internet sobre el tema y otros más, brilla por su excelencia.

Philosophy Now presentó cinco artículos temáticos sobre Sartre. Hay un sitio de Internet en Suiza dedicado al culto de Sartre; allí publican sus trabajos, las contribuciones acerca de Sartre, la biografía, la bibliografía y varios enlaces externos.

El sitio Questia —repositorio digital comercial— señaló más de 7.824 resultados que incluyen libros, diarios académicos, revistas y periódicos que mencionan al autor al ser consultado con la palabra clave Sartre.

La Enciclopedia Británica ofrece una semblanza de Sartre escrita por W. Desan. Una visita a BiblioVault —un repositorio de libros académicos (The University of Chicago Press)— mostró, al preguntar por el autor, diez libros escritos por Sartre o acerca de la filosofía del maestro. El sitio Book Depository —vendedor internacional de libros— arrojó 853 resultados al indagar sobre Sartre.

Se ha dejado para el final la mención del sitio Stanford Encyclopedia of Philosophy, que publicó su biografía de Sartre en 2004 y la revisó en 2011. Es la más sustantiva y completa que se ha encontrado: absolutamente recomendada. Adicionalmente ofrece los siguientes enlaces externos: UK Sartre Society, North American Sartre Society y Groupe d’Études Sartriennes.

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Notas

  1. Sartre, Jean-Paul, El ser y la nada, Buenos Aires: Editorial Losada, 2005.
  2. Obra citada, pp. 753-757.
  3. Correia, Edgar A.; Cooper, Mick, y Berdondini, Lucia (2016). “Existential therapy institutions worldwide: An update of data and the extensive list”. Existential Analysis, 27 (1), 155-200.
  4. Correia, Edgar A.; Cooper, Mick; Berdondini, Lucia, y Correia, Karla (2017). “Characteristic practices of existential psychotherapy: A worldwide survey of practitioners’ perspectives”. The Humanistic Psychologist, 45(3), 217-237.
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