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El amor como sufrimiento en Tristán e Isolda

lunes 21 de marzo de 2022
Tristán e Isolda
La de Tristán e Isolda es una unión que alcanza dimensiones que van más allá de lo físico y que adquieren una dimensión espiritual abismante en los personajes. Tristán e Isolda en “The End of the Song” (1902), obra de Edmund Leighton

Al reflexionar sobre Tristán e Isolda es fácil entender que este libro se edifica en torno al amor, pero no se trata de un amor cualquiera, sino de un amor trágico y fatal que influye en la subjetividad de los personajes como seres individuales. Así, en este ensayo se pretende reafirmar que el vínculo entre Tristán e Isolda no es un amor cortés,1 sino que es una clase distinta de amor vinculada a un sufrimiento que trasciende lo físico y que adquiere una importancia abismante a nivel espiritual (que es la que será resaltada en este ensayo). Dicho esto último, cabe señalar que el enfoque de esta reflexión se detiene con mayor exhaustividad en la figura de Tristán, ya que desde mi perspectiva es el personaje sobre el cual se proyectan más puntos de interés.

En primer lugar, quisiera fundamentar por qué no es posible entender el vínculo entre Tristán e Isolda como amor cortés. Ello principalmente dice relación con la perspectiva que proyecta el amante (Tristán) sobre el ser amado (Isolda) y que implica que Tristán no concibe a Isolda como una diosa a la cual deba someterse, tal como lo hacen los caballeros en el amor cortés, sino que el personaje de Iseo es trabajado desde su faceta más humana como un ser que incluso amerita cuestionamientos de parte de Tristán sobre la permanencia y la clase de vínculo que los une; donde Tristán sopesa lo que tanto él como Isolda han perdido por tal unión. Esto claramente se hace patente una vez que termina el efecto del filtro amoroso, cuando Tristán señala: “Abandoné la caballería, las bellas hazañas, las luchas y justas, la vida de corte. Dejé a mis compañeros de armas. Debería estar en la corte con cien donceles a mi servicio. Pero vivo exiliado, vestido de andrajos y he perdido el amor de mi tío” (Tristán e Iseo, p. 53). Y en este mismo sentido continúa señalando respecto a la reina: “Por mi culpa, la reina vive en una cabaña de ramas en vez de ricas cámaras adornadas con bellas cortinas; tiene el bosque por morada en vez de habitar en un palacio, rodeada de doncellas. Ruego a Dios, señor del mundo, que me dé valor para devolverla a su esposo. Lo haría de buen grado si Marcos quisiera reconciliarse con Iseo a la que tomó por mujer según la ley de Roma” (Tristán e Iseo, p. 53). Por lo tanto, acá no está presente la religión del amor, es decir, Tristán no es un caballero que realice aventuras al límite por una amada (Isolda) a la que diviniza, ya que todas las acciones van en su propio beneficio. Además, el amor cortés siempre se da en la corte; en cambio, acá son personajes que no pueden vivir su amor en la corte y se despojan de su rol social con esta huida al bosque.

Ahora bien, la temática más importante de destacar es el binomio amoroso que se genera entre Tristán e Isolda, susceptible de ser calificado como un sufrimiento, ya que ambos se encuentran indisolublemente ligados y es impensable para ellos concebirse el uno sin el otro, tanto en la vida como en la muerte. El amante ya no sólo juega un papel que cumple la función de complementar al otro, sino que también se convierte en un individuo insustituible y necesario, por el cual incluso se es capaz de dar la vida a raíz del sufrimiento que ocasiona su pérdida, tal como ocurrió con Iseo La Brunda que fallece por no alcanzar a salvar Tristán en las postrimerías de su vida. Al respecto, Iseo la Brunda expresa su convicción: “Amigo Tristán, cuando muerto os veo, no hay razón para que yo siga viviendo. Habéis muerto por mi amor, yo muero de cariño hacia vos (…)” (Tristán e Iseo, p. 94). Y continúa: “(…) por vuestra muerte no podré volver a tener consuelo, ni alegría, ni solaz, ni placer” (Tristán e Iseo, p. 94). Es por esta necesidad, este hondo sentido de pertenencia recíproca como seres irremplazables, que su amor es sufrimiento, porque requieren y dependen en tal grado y medida el uno del otro que sobrepasan el plano físico2 y alcanzan un nivel espiritual relevante.

Se revela la regresión psicológica de Tristán, que se plantea en forma progresiva y de manera ascendente.

En este sentido, es interesante destacar que en quien se hace más patente la mermada condición física y psicológica a través del libro es la figura de Tristán, que desde un comienzo aparecía como un caballero que sorteaba adecuadamente distintas batallas, tenía buenas costumbres de caza e incluso dominaba las bellas artes cuando interpretaba numerosos lays. El quiebre se da cuando fueron declarados proscritos con Iseo, ya que, si bien Iseo fue aceptada con posterioridad de regreso al palacio de Marcos realizando un juramento ambiguo, Tristán, con posterioridad a obtener venganza de los felones traidores y haber garantizado la seguridad de Iseo, fue al servicio de otro señor. Pero ello, nunca implicó que dejase de pensar en Iseo, ni Iseo en Tristán. Por ejemplo, cuando Tristán le envió el petit-crú, pero después lo averió porque le hacía olvidar a Tristán. Siguiendo esta línea, otro ejemplo sería cuando Tristán conoce a Kaherdín; allí Tristán ya demuestra en su actitud una afectación por la ausencia de Iseo y esto incluso lo expresa cuando compone lays melancólicos y que en la práctica vendrían a operar como una evasión a una realidad que no se concibe en ausencia del ser amado. No obstante, es tal el grado de enajenación, el sufrimiento por la ausencia del otro, que Tristán incluso se casa con la hermana de Kaherdín, no por un amor auténtico y verídico hacia ella, sino por asimilarse a Iseo la Brunda, es decir, proyecta en el otro un tú que siempre corresponderá a Iseo la Brunda, su verdadero amor. Incluso el paralelismo en los nombres le recuerda a ella, pero Iseo la de las Manos Blancas dista mucho en personalidad a Iseo la Brunda, ya que la primera es una verdadera femme fatale a quien se le atribuirá la muerte de Tristán. Por otro lado, Iseo la Brunda, al enterarse de la noticia del casamiento por parte del felón traidor, sufre por la noticia y no da crédito a sus palabras, siendo que el plan de Tristán es casarse no por un reemplazo, sino por el hecho de que Iseo mantenía relaciones y él no, lo que no era válido. Otro ejemplo al respecto sería la sala de las imágenes que Tristán le dice al ogro que realice y que es un verdadero centro de adoración hacia Iseo, un lugar que sirve como testimonio privado, que da vida y fe de la existencia de su historia y su amor; sitio al cual muchas veces iba, hablaba a las imágenes e incluso se enojaba con ellas. Así, se revela la regresión psicológica de Tristán, que se plantea en forma progresiva y de manera ascendente, donde la conciencia se trastoca y el amor opera como un obstáculo, un impedimento capaz de nublar el juicio e ir más allá de lo racional.

En suma, el concepto de amor que se desprende de Tristán e Isolda no debe entenderse como un amor cortés porque, como ya se explicó, esta clase de amor siempre se da en la corte y en el libro los personajes se despojan de su rol social. Debe entenderse entonces, como el sufrimiento que acarrea un amor que jamás pudo concretarse. Se trata de una unión que alcanza dimensiones que van más allá de lo físico y que adquieren una dimensión espiritual abismante en los personajes y especialmente en la figura de Tristán. Es un amor que incluso tiene una proyección más allá de la muerte, tal como se aprecia al final del libro en que surge ese tópico en la literatura que deja instalada la duda respecto a qué tan imposible es en realidad el amor de Tristán e Isolda. Claro está que en la vida terrenal dentro de la cual se desenvolvían no era posible, y de ahí a que sea catalogado como un amor trágico, pero quizás sí lo sea en otra.

 

Referencia bibliográfica

  • Anónimo. Tristán e Iseo, Traducción y estudio preliminar de Alicia Yllera. Madrid: Alianza, 1984.
Alfredo Fredericksen Neira
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Notas

  1. En la argumentación que sigue a este párrafo se explica en qué sentido ya no estamos en presencia de un amor cortés.
  2. Principalmente la afectación física de los personajes se aprecia por las múltiples penurias y necesidades que atravesaron, por ejemplo, cuando fueron proscritos y huyeron al bosque. En el caso de Tristán, el detrimento físico se aprecia principalmente por las múltiples heridas físicas en los combates. Por otro lado, Isolda tampoco está exenta de dolencias físicas y el mejor ejemplo de ello es cuando, por no tener noticias de Tristán, se pone un cilicio y promete usarlo todos los días hasta saber de su amado.