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La segunda parte del Quijote como un tratado de buen gobierno

lunes 18 de abril de 2022
Sancho Panza
Sancho Panza se muestra como un gran gobernador, ayudado por los consejos que le da su amigo y señor, don Quijote. “Don Sancho Panza, gobernador de Barataria” (1875), de John Gilbert

Es posible considerar la segunda parte del Quijote como un tratado de buen gobierno no sólo por el hecho de que Sancho llegue —aunque sea todo un engaño— a ser gobernante, sino porque también en ella se dan ciertos consejos sobre el buen gobernar y se presenta a Sancho como un gran gobernador. Además, estos consejos y críticas que se dan con respecto a lo que significa gobernar van a ser de mucha utilidad en el mundo exterior a la novela; de hecho, Catalina la Grande, del Imperio ruso, le entregó a su hijo el Quijote para que así lograra aprender cómo gobernar bien.

Ahora, dentro de todo lo que se va a ir proponiendo sobre el arte de gobernar, hay dos elementos que son importantes: uno, el hecho de que se muestre a los duques como personajes detestables, poco serios y engañadores, lo que tiene relación con ciertas consideraciones que tenía Cervantes con respecto a la nobleza y monarquía española, algo que se entenderá como una gran crítica y, por tanto, una forma de contraejemplo para quienes se basen en el Quijote para aprender a gobernar.

Así también lo expone Park en su texto “Cada uno es hijo de sus obras: concepto moderno del Quijote”, respecto a lo que va a decir:

Para Cervantes, ningún hombre es más que otro si no hace más que otro (1, 18), porque la verdadera nobleza consiste en la virtud (1, 36). Y de esta forma el individuo que demuestra en sus actos un valor y unas aptitudes superiores, puede sentirse por encima de aquellos que han heredado rentas, honores y privilegios, y que se llaman nobles sin merecerlo. Lo que percibimos en sus opiniones es la presencia de un nuevo modelo de ordenación social, el anhelo de anteponer el valor y las virtudes individuales a los valores y los privilegios derivados de la adscripción al estamento (Park 234).

Por otro lado, se encuentra Sancho Panza como este personaje que de su posición de escudero llega a gobernar un pueblo, que, sin importar el engaño que hay por detrás de todo esto, se muestra como un gran gobernador, ayudado por los consejos que le da su amigo y señor, don Quijote.

Estos consejos podrían resumirse de la siguiente forma:

  1. No hincharse como una rana: es decir, no debe creerse mucho más de lo que es; esto porque si llega a hacer aquello no faltarán quienes le recuerden que viene de otra posición, que realmente él era un cuidador de puercos. Y, además, que no por ser gobernador va a ser sabio o aristócrata, sino que lo único que tiene que ser considerado como importante es poder conocerse a uno mismo.
  2. Hacer gala de la humildad de su linaje: esto permite establecer el sentido de igualdad y plantea, también, un sentido de libertad, ya que no importa de dónde venga, siempre es posible lograr transformarse.
  3. Los parientes te pueden hundir: le aconseja a Sancho sobre su esposa, ya que si es muy vulgar podría avergonzarlo.
  4. Sentido de justicia: no cargar todo el rigor de la ley en el delincuente; es importante ser misericordioso. La justicia tiene que tener una equidad, un equilibrio.
  5. Con respecto a la justicia, si una mujer ha cometido un delito, no por ser bella debe dejársele en libertad, hay que tener claro los niveles de justicia.

Asimismo, don Quijote le proporcionará a su amigo algunos consejos con relación a las conductas sociales que debe adoptar o evitar:

  1. Nunca dejarse las uñas largas, ya que, aunque significaba elegancia, también dejaba en claro que quien se deja las uñas así es porque no trabaja.
  2. No comer ajo ni cebolla, ya que dejan mal olor.
  3. No puede eructar (tendrá relación con una discusión que se da sobre el lenguaje).

De esta manera, Sancho se va a convertir en un gran gobernador, y no sólo porque él lo crea así, sino que —aunque todo sea una mentira— los mismos habitantes del pueblo lo van a considerar un buen gobernante, lo que se da, principalmente, por lograr resolver tres casos de manera excelente, casos que tenían relación con la tradición popular de la época.

Sin embargo, esta gran capacidad del personaje no será suficiente para que dejen de molestarlo. Los duques seguirán burlándose de él constantemente; de hecho, producto de las posibilidades que existen de ser envenenado, le van a impedir comer durante todo su gobierno, lo que hará sufrir a Sancho de hambre.

Finalmente, Sancho termina renunciando a su cargo, esto porque el sentido del poder es oscilante, tiene elementos que son buenos y elementos que son malos, y frente a esto va a decidirse por la libertad. Va a preferir seguir teniendo aventuras con su amigo, don Quijote.

Esto demuestra que su gobierno no sólo es perfecto en cuanto a su funcionamiento, sino que también tiene incluida la libertad en todo sentido, incluso para poder dejar de ser gobernante, si así se desea.

 

Referencias bibliográficas

Alfredo Fredericksen Neira
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