Desde Alemania agradezco que existas.
Nacida en Uruguay, emigrada haciendo música, pensando en volver algún día, cosa que evidentemente no haré porque mi familia está aquí, he venido leyendo tus libros a través de las décadas, llorando contigo leyendo el libro Paula porque tengo una hija en esa edad y creo haber comprado la mayoría de ellos.
Por ese motivo te convertiste en mi hermana espiritual.
Gracias por acompañarme, por escribir como mujer para las mujeres también, diciendo lo que siempre sentí y no soy capaz de expresar como tu.

Cristina

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