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Villoro, el testigo.
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La novela
El testigo,
del mexicano Juan Villoro, ha resultado ganadora del Premio Herralde de Novela, convocado por la editorial
Anagrama y dotado con 18.000 euros. El jurado, compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets,
Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde, seleccionó como obra finalista
Todos los Funes,
del argentino Eduardo Berti.
El jurado seleccionó siete novelas finalistas de las 264 presentadas al premio: El último pasajero,
del argentino Roberto Funes, La pandilla cósmica,
del mexicano Sergio González Rodríguez; El regreso,
del mexicano Kostia (seudónimo); Doble sesión nocturna,
del colombiano Mr. Arkadin (seudónimo), Desnudo,
del peruano Julio Ortega; El álbum del equilibrista,
del español Ángel de Romeu (seudónimo), y La vida al borde,
de la también española María Tena.
Finalmente, fueron preseleccionadas Todos los Funes,
de Eduardo Berti (presentado con el título El último pasajero
y el seudónimo "Roberto Funes"), y El testigo,
de Juan Villoro (presentado con el título El regreso
y el seudónimo Kostia).
Anagrama destaca la amplia presencia de escritores latinoamericanos entre los finalistas: uno de
Argentina, uno de Colombia, dos de México y uno de Perú, según aclara, "reflejo de los numerosos
manuscritos de dichos países que se han presentado al premio".
Villoro (Ciudad de México, 1956) es autor de las novelas El disparo de argón
y Materia dispuesta.
Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por su libro de cuentos La casa pierde,
el Premio Mazatlán por su libro de ensayos Efectos personales
(Anagrama, 2001) y el Premio del International Board on Books for the Young por su novela para niños El
profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica.
Ha sido profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, en Yale y en la Universidad Pompeu Fabra de
Barcelona. También ha traducido, entre otras obras, Memorias de un antisemita,
de Gregor von Rezzori, Un árbol de noche,
de Truman Capote (ambas en Anagrama), y Aforismos,
de Georg Christoph Lichtenberg.
Durante tres años dirigió La Jornada Semanal,
el suplemento cultural del diario La Jornada.
Sus colaboraciones periodísticas han aparecido en La Jornada, Reforma, El País, Süddeutsche Zeitung,
Frankfurter Allgemeine Zeitung, Granta, Proceso
y Letras Libres,
entre otros medios.
La obra ganadora, El testigo,
narra la historia de Julio Valdivieso, intelectual mexicano emigrado a Europa, profesor en la Universidad de
Nanterre, que vuelve a su país después de una larga ausencia. El PRI ha perdido al fin las elecciones y se
inicia un peculiar período de transición.
Pero esta vuelta a un presente muy distinto del que dejara cuando se fue, se convertirá en una
oportunidad de descifrar su pasado, el de su familia, el de su país, en una novela que despliega su trama
como un inquietante mecanismo de precisión. Porque Julio, como todos los exiliados, vuelve a ese tiempo
extraño de los regresos, un pasado siempre presente donde uno se reencuentra con el fantasma de lo que pudo
ser, con la seductora imposibilidad de retomar la vida donde se la dejó.
Anagrama asegura que El testigo
es una "irónica revisión de los mitos y de la condición mediática del mundo contemporáneo,
exultante reivindicación de la poesía como sustrato perdurable en el caos de la historia".
Villoro se mostró "contentísimo" con el premio y aseguró que era un galardón que siempre le
había interesado. El escritor explicó que el profesor de su novela vuelve a México para conocer los
cambios producidos y enfrentarse "a un pasado personal" marcado por una relación
"sancionada" con una prima.
También señaló que existe una "lectura política" de su novela y recordó que los mexicanos
siempre habían tenido la transición española como un modelo. En este sentido dijo que, a pesar de la
derrota del PRI, no ha habido un "cambio al futuro, sino un retorno al pasado" en algunos aspectos
de la sociedad mexicana.
Por su parte, Berti expresó su alegría por compartir el premio con Villoro, un autor que había sido un
"modelo" para él, ya que ambos habían sido periodistas musicales antes de dedicarse a la
escritura.
Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) reside en París y ha trabajado como periodista y crítico literario
en los más importantes periódicos argentinos. Su primer libro de relatos, Los pájaros,
publicado en 1994, fue considerado por los críticos argentinos uno de los mejores del año.
Es también el autor de dos novelas, Agua
y La mujer de Wakefield
(ambas publicadas por Tusquets), y de los relatos de La vida imposible
(Emecé), premio Fernando Aguirre-Libralire, que han sido traducidos a diversas lenguas. La mujer de
Wakefield
fue nominada en Francia para el Premio Fêmina a la mejor novela extranjera de 2001.
Todos los Funes
cuenta la historia de Jean-Yves Funès, hijo de una francesa y de un tanguero argentino, un niño en el
París de posguerra que decide ser escritor tras leer el cuento de Borges sobre el insomne Funes de la
implacable memoria. Más de 50 años después, ya anciano, convertido en un especialista en literaturas
iberoamericanas, Funès se dirige a un congreso en Lyon. El viaje es, a su modo, un tributo a su añorada
esposa Marie-Hélène, una alumna que eligió su clase atraída por el apellido tan literario.
Pero en este viaje irán saltando como liebres fantasmales los Funes de Cortázar, de Bioy Casares, de
Roa Bastos, todos los Funes que deberían haber estado en el libro que iba a escribir con su esposa muerta.
Sin hablar de esos Funes inesperados que visitan el hotel de Lyon, y dicen ser médicos, abogados, editores.
Berti ha asegurado que su novela no es un ejercicio sobre la literatura y ha indicado que en Todos los
Funes
los conflictos no son únicamente por temas literarios. "La novela contiene una intriga familiar y
escenas que nada tienen que ver con la literatura".