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Los profesionales del lobby El pasado 11 de noviembre fue presentado ante el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un documento que recoge las principales aspiraciones de los artistas e intelectuales venezolanos. El particular "pliego de peticiones" llegaría también a las manos de la Asamblea Nacional Constituyente y del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, con las firmas de nada menos que 61 creadores y trabajadores culturales de primera línea, entre los cuales estuvieron los escritores José Balza, Luis Alberto Crespo, Victoria De Stefano, Alberto Hernández, Reynaldo Pérez So y Ednodio Quintero, y los artistas Enrique Hernández D'Jesús, Diego Rísquez y Pedro León Zapata, por mencionar sólo algunos. El texto corrobora lo que en muchas oportunidades hemos comentado en Letralia: no existe, en Venezuela, la voluntad política para conferir a la cultura la importancia que merece. El creador venezolano debe convertirse ante todo en un gestor, en un profesional del lobby que con duras dificultades puede lograr algunos recursos mientras comparte su tiempo en el recorrer de pasillos oficiales y la cultura. En cualquier caso, una de las peticiones presentadas ante las autoridades venezolanas nos parece de especial relevancia para el cabal desarrollo del sector cultural en Venezuela: la asignación equilibrada de recursos que permita sustentar la actividad cultural en la provincia venezolana. Hasta ahora, ser creador en la provincia ha sido un trabajo solitario y desasistido. La falta de apoyo material a las iniciativas generadas en el interior de Venezuela redunda, a su vez, en la pobre capacitación y en una lamentable desinformación en torno a los procesos que en otras latitudes son naturales. Por supuesto que sería ingenuo pensar que la presentación del documento cambiará radicalmente las cosas. La maraña de políticos y economistas de la que están constituidos los centros de decisión en nuestros países, generalmente no admite a la cultura como un elemento del cual pueda extraerse algún provecho. Es un asunto de perspectiva: los ciudadanos estamos interesados en obtener provecho para toda la vida, aunque se administre con criterio de escasez; los rectores del poder están interesados en que el provecho sea material, inmediato y sólo incidente en sus propias arcas. Sin embargo, es motivo de optimismo que los intelectuales venezolanos empiecen a ponerse de acuerdo respecto a lo que quieren de la sociedad. Que se unan y presenten iniciativas que vayan más allá del mero interés particular de los tres o cuatro grupos de Caracas que reciben todos los recursos para editar libros de lujo que sólo los políticos podrán comprar —por decirlo de alguna manera. Que terminen por rebelarse contra la realidad a la que tal profesionalización del lobby los ha obligado a sufrir. A otros temas: el 12 de noviembre fue liberada la joven estudiante de derecho Mely Alejandra Carrero, quien fuera secuestrada el 10 de mayo, problema que comentáramos en el editorial de Letralia 71. En ocasión de su liberación, fue montado todo un espectáculo comunicacional que no sería reprochable si la realidad en la frontera colombo-venezolana no fuera tan cruda. Pese a nuestra posición en este sentido, manifestamos nuestra satisfacción por el término de esta dramática situación. Finalizamos felicitando a los amigos de la Universidad de Chile que participaron en la creación del sitio Vicente Huidobro. La semana pasada la Unesco confirió a este sitio, en el que se puede conocer la vida y obra del gran escritor, su premio anual a los mejores sitios del Web. Compartimos con estos amigos el triunfo obtenido, ya que nos parece significativo que un premio de esta naturaleza haya sido concedido a un esfuerzo en el que se honra la trayectoria de uno de los mayores representantes de esta tierra de letras que es Latinoamérica.
Jorge Gómez Jiménez Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria. Todos los derechos reservados. ©1996, 1998. Cagua, estado Aragua, Venezuela
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