
Bestiario artificial. 28 años de LetraliaEste texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2024 en su 28º aniversario
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Explorador del apocalipsis
Con ojos en todo el cuerpo (imposible saber si son artificiales)
recorre la avenida
ignora que la masa parda acumulada, montones de detritus
está hecha de bosques
la ventisca ruge
él avanza y siente la caricia de un trozo de aluminio,
todos los colores fallecen bajo el polvo
se hace horizonte la mugre de las casas.
El ser silente acecha ante una catedral
se asombra hurgando un autobús quemado,
un retazo de tela un juguete reseco
“Hay vida aquí”, transmite al ver huir reptiles
y posteriormente cree que Cristo es el rey de las lagartijas.
Orden
Dejen quieto al robot es una orden
orden obedezcan orden obedezcan
es un hilo de Ariadna
un estertor que anuncia
puede repararnos cuando algo se detenga
no lo dañen,
no ataquen al robot
atención:
es único obedezcan es único obedezcan
el miedo ruge, el caos se instala
no deben metamorfosear a ese robot
regresen ¿adónde llevan el modelo?
han desactivado sus miembros
no levanten así los brazos del robot
¿por qué clavan sus pies?
¿por qué se estremece la chatarra?
El cantar de Mary
Mary pensaba
con su hermoso pensamiento
espejo ancestral de señorita
que en una desesperación de sueños
había creado un gólem
para tener compañía
en las húmedas tardes
que constituían su paraíso
no tenía conciencia de que había soñado
un engendro no anunciado
para ser defendida
de todas las calamidades
que venían del frío
y que al hielo volverían
pero cuando lo supo conoció
las extrañas virtudes del terror
que podían marchitar todas las suavidades
adquiridas
la pasión por ser algo que supere
la frágil belleza del día
origina deformidades excelentes
Mary engendró el amor
mientras soñaba
que el amor se basa en apariencias
en vez de ser parte de un sentimiento generoso
cuando se creyó perdida en soledad
su gólem la acompañaba con escasas palabras
sé que estás en mi corazón
aunque tenga el corazón de barro
es decir: de plumas y pétalos podridos
aunque tenga el corazón perverso
de calles tormentosas y atormentadas
—las ratas corren como nunca—
de casas dolidas y dolientes
Lo menos que puedo es desatarme
sin averiguar el porqué de la atadura
la importancia es del vuelo inteligente
eso que se va sin los anexos
subía una cuesta al mando de sus ojos
sin arrear pensamientos, todo abstracto
olvidando paradas y aceras, mudo de Heráclito
vacío de viejos y nuevos testamentos
sólo el verdor que me hacía falta
y cuando de improviso se endulzaron
los filos refulgentes
cayeron como hormigas los recuerdos
miles de ellos
y ninguno mordía tanto como el que había olvidado
Hola, Mary Shelley
Te equivocas si crees que los vampiros
tienen miedo de la luz solar
cuando se usaban los caballos como transporte
ni siquiera me ponía sombrero
Estás loca creyendo que vuelas
una vez, siendo barco, me estrellé con toda la espalda a babor
la peor hazaña
es caer sin ti en un mar de cerveza fermentada
para agregar belleza
a la transparencia meridional del aire
y a la plasticidad de la flor
cada mariposa ha tenido que asesinar a su gusano
Estás loca creyendo que puedes construir un hombre nuevo
desmembrando cadáveres
así sean exquisitos
—el de Jesús ha desaparecido—
deberías meditar tu experiencia romántica
y subsanar errores básicos tales como el mío:
sin carga eléctrica soy nulo
El colibrí es sólo el sueño
de un pájaro carpintero
que ante el bosque fantástico que talaron
todos los taladores sin dejar un aroma
taladra el néctar refrescante de la nada
y agrega belleza
a la transparencia meridional del aire
La bruja neblina
La neblina llama con su voz de bruja
hacia las cuevas púrpuras
nadie va a querer morir bajo las garras del rocío
es una trampa de hojas sin árboles
de algo que se come todo por debajo
la bruja adelante disfrazada de otoño
las nubes arropando un oculto beso envenenado
y nosotros sin saber lo que pensamos
No se ha dejado ninguna gloria
en lugares amados
si no hubiera pesar la bruma sería lógica
aquí no hay sol por donde se le mire
es un torpe disimulo cardinal
que la bruja se apunta como estratagema
lanzando patos tan verdes y tan tristes
a un aire lleno de agua
La bruja fuma y ríe en la montaña
embelleciendo carcajadas viejas
nadie saldrá en un día que no produce sombras
a un vacío peor que la soledad de la luna
el suelo se alumbrará cuando caiga nieve
pero las sombras seguirán escondidas
hasta que exista un lugar donde puedan moverse
al romperse el hechizo que nos convierte en piedras
Nacidos en otro lugar
Nosotros no nacimos en las cercanías del Polo Norte
no fuimos niños de encontrar barcos congelados
y mirar hacia abajo del hielo hasta descubrir
que aquello intacto era un barco congelado con sus remeros
Todo lo congelado vino después
y se desataban ciertos problemas
cuando parecía impagable la factura de la electricidad
primero era hacer helados
de mango, de avena, Kool Aid de Nebraska
nada de congelar comida
teníamos granos, frijoles, sardinas en lata y carne seca
mamá cocinaba lo que nos íbamos a comer
y ya está
allá se cocinaba y se comía todo de una vez
En los ojos de las mujeres se asomaban las prohibiciones
se veían las ansias de conocer algún tipo de vehículos
donde pudieran subirse y alejarse remando o rezando
En los ojos de mamá fluían ríos pequeños, prácticos
donde se podía lavar ropa y eran ríos para bañarse sentados
a veces jugando en los cerros
hallábamos piedras que tenían por dentro
espinazos de pescado
escaleras de caracol
y en una piedra grande descubrimos
el esqueleto de una sirena
las mujeres decían que esa no era una sirena
que esa era una mujer pecadora
que se había bañado
un Viernes Santo
Ella estaba leyendo
Tuvo que leer otra vez la línea:
“O Sancho miente o Sancho sueña”
(dijo don Quijote)
y ella pensó que Sancho
estaba en su derecho
de comentar lo mismo
los dramas que vivía en lo personal no parecían dignos
de ser subrayados en un libro
pero cuando emanaba historias de los pueblos ilirios
su rostro adquiría una gloriosa pátina y se asombraba
de que Quijote y Sancho no fueran de Albania, como mínimo
Su amiga venida de los Balcanes cuidaba a una anciana
que ya no podía vivir sin compañía
tenía que llevarla a comprar víveres
porque no quería estar sola: ponía voz de niña
y gritaba que unos soldados venían a violarla:
ir al supermercado era evitar que retornara alguna guerra
Su amiga albanesa salía a fumar si la anciana dormía
agotaba un cigarrillo lamentando la falta de familia
su esposo no quiso emigrar con ella
trataba de vivir aquel inevitable desamor
como quitándose una costra todavía sangrante
Varias veces le ha contado sobre el día en que su esposo
la acompañó solícito hasta el aeropuerto:
el hombre avanzaba húmedo de lágrimas
como un reflejo de vestíbulo
y ella no entendía por qué lloraba si ya no la quería.
Por eso no le agrada deambular solitaria en el supermercado
y prefiere llevar a la anciana
como quien tiene una madre viuda que le cuenta rarezas.
Ambas se ríen o lloran dependiendo del cuento
y finalmente su amiga emigrante procede a pensar en párrafos
y párrafos el libro de las heladas noches
En el Zohar
En el Zohar han dicho
que los querubines deben mirarse
porque si no lo hacen
es desdicha para el mundo
Si usted es testigo de que un querubín
aparta su rostro para no ver al otro
sepa de una vez
que no habrá armonía
Nostalgia de circo
En la bahía de su sombra temblaban
el fantasma de la cintura y un complejo barbitúrico
a lo antes señalado arguye con un gesto
que su desprecio de ninfa
serpiente de ojos negros sin acústica
puede hundirnos
El amor huye de la amargura y de los nervios
como el ínfimo cangrejo
ante la estampida del ocaso
Viendo estallar las pompas de jabón
el tragasables augura y le murmura
que un día se elevará de nuevo
como suplente de una ausencia
pero en la edad de lavar ropa
los trajes deben lucir su fantasía
Usen los ojos de mi infancia
como epitafio para circos
un ciclón hundió sus ojos
y estaban llenos de jaulas
sepan que los marfiles nunca flotan
y en la radio se ahogó el circo Razzore
¿Che distruggono la mia salute? ¡no!
¿Que l’amore me destroce? ¡sí!
aprender italiano es un juego que asumo a mitad de semana
cuando de repente necesito el losartán
es tan popular el losartán
ella lo trae, buscado y encontrado
pero cuando me besa cadencioso el beso
difiero de las medicinas
ahora sólo quiero disfrutar bajo la carpa
que es una sombra oftálmica de mantarraya
El hechizo era algo más que una emoción de escena
espectáculo alegre, misa de miedos frágiles
que se ha marchado, pero no se ha ido
porque es lo excepcional que nos conmina
la magia cruel de los lenguajes escondidos,
el gran logro del cuerpo hermoso
cincelando el suicidio
y el espíritu grandioso en su cojera
que nos ayuda a levantar el día
como la pesa de mi mujer forzuda
La flacura cansada evidencia la vejez del tigre
la escasez de risas hace notar la vejez del payaso
el llanto de la trapecista borda un mapa de arrugas
la carpa remendada no es el cielo
los mástiles no aguantan el castaño sitio tormentoso
el colorido sepelio de la pequeña caja sin público invitado
todo indica que el lunes
amanecerá vacío ese terreno
En algún momento: una almohada
Sin creer que su mano se disponía a tocar
creyó con toda el alma que sonaba la puerta
y en el fogón de los recuerdos comenzó a hervir la voz
que preguntaba como llorando burbujeando ¿quién es?
y una garganta ajena —doctorada— dijo: la locura
—Pase adelante y siéntese.
Me siento capaz, parecían decir sus ojos castaños:
aguarapados y abandonados.
Capaz de devolver todo lo incluido
en mi corazón, buena alcancía.
Que puedan aprovechar las entrañas hembras,
si es que quieren revisar —honestos— lo que ha sido
amorosamente esta mujer, porque amor planté,
porque amor presté, amor entregué. Y mire ahora
(toda cercenada la pasiva sombra que mi cuerpo hacía)
En vez de estar en un refugio reposando
después de tanto trabajar los años
ella era una paciente silenciosa.
¿Madre de quién? ¿Abuela de quiénes?
¿Qué espíritus gobiernan el dormitorio y la cocina?
A veces rezaba solitaria como se reza ante los demonios
burlonamente adocenados que tocan así: tun, tun, ¿quién es?
en la madera nunca esplendorosa conformando
las tablas del hogar: la puerta de la mente,
la mente es una magnífica señora y nadie debe someterla a juicio:
derramé amor, dejé que el amor se derramara,
¿tengo que limpiar?
Luchadores
Tenías ahí la emoción inmediata
más asegurada que un milagro
éramos cristianos desprevenidos
y el domingo exorcizaba cualquier desesperanza
con la lucha libre por televisión
Los leotardos y las capas parecían de seda y muselina
muchos luchadores subían al ring en traje de baño
de ahí que pareciera un mar picado
rudos y técnicos fingían, lo sé, pero creían en lo inventado
cuando ganaba el nuestro, mamá se alegraba con nosotros
porque el héroe y ella compartían el mismo carácter
Transcurría una época de músculos ocultos
los luchadores, bárbaros y científicos
no cultivaban fachas de superhéroes
algunos parecían ciudadanos de barrigas comunes
pero volaban y saltaban con rebotes de goma
y aplicaban llaves y agresiones como la doble Nelson,
la de a caballo, latigazos, la tijereta, el cangrejo y el medio cangrejo
Yo quería ser como Santo, el enmascarado de plata,
como Blue Demon: cualquiera de los dos hubiera servido
Una vez a Santo le arrancaron la máscara y tenía otra debajo
Las mujeres más bellas de ultratumba lo amaban y lo protegían
pero ninguna pudo verle la cara, ni siquiera la hechicera Kira
quien un día se presentaba más cautivadora que Ingrid Bergman
y luego trastabillaba con un cuerpo de dama octogenaria
diciéndole “mi amor, mi cielo, mi campeón” a Santo
y él de todas maneras la quería, la besaba y la miraba con pasión
sin quitarse la máscara
La murmuración
Un ángel murmuraba:
¿Está corrompida la tierra?
La gente iba y venía como si no sembraran
los ángeles nunca se preocupan: viven seguros
de sus conocimientos
y actúan básicamente si la voluntad escasea
El ángel decía que la situación
imitaba una de las tantas vísperas del apocalipsis
ellos no juegan, nunca dudan:
están seguros cien por ciento
el ángel explicaba: “Los seres humanos
han abandonado su trabajo
como animales de la guarda”
y los otros ángeles escuchaban:
“No hacen la tarea encomendada
nos han dejado solos:
observen y comprueben”
Los ángeles voltearon a observar.
Mi amor: estoy al lado del carro
de los helados, ¿me ves?, toda la gente vino
para el desfile de alumnos y maestras
siendo una fiesta rara, me he divertido
mirando pitufos, hombres araña, ángeles con alas de papel,
ángeles adultos, ¿ángeles en un carnaval?
El muchacho de los helados me ha dicho
que tiene tinitas de fresa, chocolate, pistacho
y ya se me olvidaron los demás sabores
Conejos
Quería comer espaguetis con tomate
se sentó en la agradable mesa
de madera rústica como la de un hogar muy alejado
y la señora que atendía llegó y le dijo
solamente tengo conejo al ajillo y conejo con papas
Una liebre se lanzó a una hoguera
para que el Buddha comiera
el Buddha agradecido la envió a la luna
Alguna vez debería ser
el algonquino que tenía por dentro
hablar del Gran Conejo Menebuch
mensajero del dios Manitú
y decir que los mensajeros divinos no se comen
Todos los soñadores algonquinos
envidiaban a Bugs Bunny, el conejo de la suerte,
a quien jamás alcanzaban los disparos que hacía
Elmer Gruñón con su escopeta de dos cañones
Los conejos están en la luna y la luna en los conejos
la vida termina y vuelve a comenzar
en su piel de luz
la luna duerme de día y salta de noche
toda madre es un conejo, el amor también
Le contaron que la luna es un ojo
de la gran liebre exagerada
y cómo será de gigantesca que su otro ojo
parpadea del otro lado, en el forro más negro de los cielos
algo tan difícil de imaginar como decir:
las estrellas son sus cagarrutas
ajá: y tener atravesado como un dios
ese plato de conejo en salmorejo
El brontosaurio
Se cayó en el pantano el brontosaurio decíamos
pégale
grande mata, mata, mata gritaba
¡grande!
descubrí su mandíbula
pégale decíamos y llovía encima de los árboles
la carne gorgoteaba en el pantano
cortamos la cola,
arrancamos ese látigo
yo le rompí un colmillo
lo traje
es este colmillo para ti
todo un día luchando la pierna rota duele
para ti
pierna dolorosa
tus ojos refrescan
única cascada
sigue
sigue ahí parada
desollándome.
Los inventos
Toda la vida encandilado con mangos y guayabas
cómo crees que veo la Capilla Sixtina
(pájaros buscando pulpas
es igual que mis culpas
si los ojos inventan que te beso)
Con ojos de buscar los comederos
de magdalenas y acemitas en Bello Monte he estado
mirando el puerto de Génova: el pasado
es tan antiguo y tan cercano
que escuchas la dulzura de la muerte
Con esta boca criada probando arroz con coco
pido un caffè macchiato a la muchacha de la cafetería
Tengo un jardín imaginario con rosales de nervios
¿apareció la virgen que los necesita?
mis flores inventadas perfuman
desde un modo impreciso de parecer
del todo femenino el sopor de una iglesia
No tengo mar, pero imagino
el toro de mi desequilibrio desafiando
las afiladas piedras más profundas
cuando estoy buscando el resto de mi cuerpo
en una playa que me ha costado reproducir pensando
porque el mar se esfuma
desde un modo impreciso de parecer aurora
chocar con una silla naufragada
sentir que te resbalas en el oleaje de la madrugada
rodillas aporreadas pescando lentes de mirar ayer
atormentado siempre del modo masculino:
nada de llorar
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