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Dos textos breves de Thaís Badaracco Febres C.

martes 11 de noviembre de 2025
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Lo inalcanzable

El enigma de la vida lleva implícito el reto de ser desvelado, junto a una sutil argucia y mala fe, pues muy bien sabe que siempre irá un paso adelante para que el conocimiento humano no lo alcance. Por esto, el hombre informado, humilde y sabio ya no lo escruta. Sólo acepta sosegadamente esa ineluctabilidad, y hasta se dispone a amarla. Albert Einstein, entre otros. Rabindranath Tagore expresó la insolubilidad del misterio en una sucinta estrofa: “Mar, ¿qué dices? Eterna pregunta. Y tú, cielo, ¿qué respondes? Eterno silencio”. Y Rubén Darío, aun de otra manera: “... la vida es misterio, la luz ciega; la verdad inaccesible asombra, y la adusta perfección jamás se entrega; el secreto ideal duerme en la sombra”.

 

Oscuridad por todas partes

Qué precio inconcebible nos exige la vida al concedernos el ser. ¡Y todo perfectamente calculado hasta el final! Al saber que sus condiciones no serían aceptadas por un sano entendimiento, nos privó de él en nuestros primeros años de existencia para que, aun sin comprenderla, la amáramos ciegamente y nos aferráramos a ella, sin poder intuir siquiera el viacrucis que habríamos de recorrer durante toda nuestra vida. Nacemos como un indefenso polluelo, clamando por el alimento que nos mantenga vivos, pues ya el imperioso deseo de vivir se halla incrustado en nuestro ser. Pero para complicar aún más las cosas, el alimento ha de ser de dos clases: físico y emocional. Cada biberón nos fortalece el diminuto cuerpo, pero... ¿Y si no se nos prodiga el alimento que nos forja el alma? Aquí reside la fuente de todo malestar futuro. Empero, ya la vida tiene pronto el mecanismo para esta eventualidad. Allí está el inconsciente, que de inmediato atrapa la falla y la sumerge en sus ocultos y tenebrosos meandros, para que el ser humano ni siquiera lo advierta y, aunque sea a punta de trompicones, pueda seguir viviendo. ¡Ah, Freud, no me canso de admirar y agradecer tu genial descubrimiento!

Thaís Badaracco Febres C.
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