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Nos delata la perplejidad, de Rafael Figueredo Oropeza
(selección)

viernes 27 de marzo de 2026
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“Nos delata la perplejidad”, de Rafael Figueredo Oropeza

Anatomía de la madre tierra

Los árboles brotan de la tierra,
brazos maternales que nos arrullan en sus ramas.

Poderosos pechos de la anciana madre
las montañas que nos nutren con sus lluvias.

¿Y el viento?
Hálito de la tierra que nos llena de vida
y nos otorga un alma sumergida para soñar.

*

Vi la mirada profana de Gaia en las lagunas
y su pupila de luna reflejada se fijó en mí,
con timidez me guio entre los matorrales.

Si con mi mejilla toco la tierra
siento el calor de madre que ella irradia
y creo escuchar su voz al cerrar los ojos,
pero es una voz
que en nuestro mundo de civilización y “progreso”
......................se oye cada vez más déb...

 

“Nos delata la perplejidad”, de Rafael Figueredo Oropeza
Nos delata la perplejidad, de Rafael Figueredo Oropeza (Negro Sobre Blanco, 2025). Disponible en Amazon

Nos delata la perplejidad
Rafael Figueredo Oropeza
Poesía
Editorial Negro Sobre Blanco
Caracas (Venezuela), 2025
ISBN: 978-9804241918
66 páginas

Caracas, la de techos rojos

Caracas, te canto…
No a la de antaño
según cuentan los abuelos,
mientras recuerdan con ojos cálidos
..........y sin dientes siguen sonriendo con dulzura.

La capital que prometía tantos sueños y esperanzas,
que muchos vinieron buscando a pesar de los frágiles suspiros
por aquello que dejaron en otras patrias y campos.

Caracas dejaba sabor a progreso,
sonaba a modernidad, a sembrar el petróleo.
Caracas, ciudad de encuentros y desencuentros,
urbanidad fecunda.
Caracas destinada a conquistar el futuro.

Caracas enmohecida,
ya tus techos no son rojos.
Tus techos ahora están teñidos
........................de placas oxidadas de zinc,
........................de platabandas vacías,
........................de cercas alambradas de seguridad,
........................de antenas impostoras,
........................de anuncios de neón,
........................de vallas hipócritas.

Caracas, el rojo que pintaban tus techos
se derrama ahora entre tus calles
a manos impunes.

 

Lee también en Letralia: reseña de Nos delata la perplejidad, de Rafael Figueredo Oropeza, por Alberto Hernández.

Hiroshima

“Now I’m become death,
the destroyer of worlds”
R. Oppenheimer

El mundo se detenía mientras caía del cielo.
Ojos curiosos alzaban la vista y contemplaban ingenuos.
Esperando
.............—tal como nosotros nos cansamos de esperar—

.........................Un manifiesto.
.........................Una respuesta.
.....................Un significado.
.....................Una revelación.

¿Era una joya acaso que nos enviaba la amada diosa del cielo?

¿Era un lucero acaso
que bajaba a la isla,
un nuevo sol naciente?

El silencio no duró mucho más tiempo.
El sol estalló en la tierra.
Un infierno de fuego.
Un sol más brillante que cincuenta soles.

Ciento cuarenta mil almas
se diluyeron en el aire.
Veinte calles
que fueron reducidas a polvo.

No quedaron muertos que enterrar.
No quedaron árboles de robustas raíces
más fuertes que las rocas y el viento.

No quedaron ecos del canto de los pájaros
que evocaran los inicios del mundo.
No quedaron pájaros que recordaran
las risas inocentes de los niños.
No quedaron ruinosos escombros de templos antiguos.

En veinte calles la tormenta de fuego
todo lo devoró con odio.

 

Penélope

a la poeta Lucía Estrada

¿Y si insistimos en gritar,
aunque la vida nos oprima
hasta dejarnos sin aliento?
¿Y si en un golpe fatídico
las palabras nos abandonaran
a nuestra suerte
y el hilo que sostiene nuestra voz
se quebrara en el silencio?

Un temblor en la voz,
un quedarse sin aliento…
Volver los ojos en sí y recuperar la cordura

La poesía nos llama al latido.

*

Ella, tan semejante a la noche,
aguarda con sus ojos clarividentes
descosiendo ausencias que teje la muerte.

 

Asterión

“¿Lo creerás, Ariadna?
El Minotauro apenas se defendió”.
Jorge Luis Borges

Arrojado a un mundo sórdido, laberíntico,
como un niño que se pierde en un lugar público
y busca la mano de su padre
pero no la encuentra,
............como cuando se reza
en busca de un dios
y sólo nos responde el silencio.

 

Sobre desiertos y espejismos

Ahora hablemos de los espejismos
y de lo seca que se torna la garganta
cuando tragas puñados de arena
para calmar la sed.

A veces
la boca se agrieta
y comienza a pudrirse a pedazos
como a un leproso.

 

Arte poética

Para escribir poesía
lo indispensable
es aceptar
nuestra entrega inevitable
a manos de la muerte.
Si no hay entrega verdadera
es imposible esperar escribir
y ser auténticos.

Rafael Figueredo Oropeza
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