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Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2026 en su 30º aniversario
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“Donde termina la historia, allí comienza la poesía para salvar lo que la historia olvida”.
Czesław Miłosz.
La creadora
He sembrado muchas páginas
con el fuego entregado por Prometeo.
He caído en la tentación
y abrí la caja de Pandora.
He jugado a ser Dios
en cada verso, en cada estrofa.
Muevo los hilos de la historia.
Tejo el destino.
Salomé fue decapitada,
Dalila sucumbe al veneno, al amor,
Cleopatra emperadora de Roma.
Lo que no he logrado sembrar
es la paz en el corazón,
ni un escudo al poder,
ni la denuncia o la resistencia.
La semilla de la conciencia
se rindió frente a los opresores.
Pluma y destino
Tinta que delinea el trazo
de la rebelión escamoteada en el pergamino.
Verso que ha de ser grito,
metáfora de lumbre en la oscuridad.
Busca senderos inhóspitos
para germinar semillas de fraternidad,
respeto y reconocimiento.
La pluma con destino
susurra cadenas rotas.
Evoca memoria entumecida
por el olvido y el miedo.
Palabra que germina en el corazón
para transitar despertares
de seres obnubilados
en el confort de su jaula.
Selección natural
Que mis poemas sean hoguera
para alumbrar en una gélida noche
que se funde en las tinieblas del ocaso.
Que la fuerza de esta palabra
derribe los muros del silencio
que no tienen ecos en el combate.
Mis versos, soldados
que esculpen las luchas
en la fragua de la historia.
Nunca será suficiente la tinta,
el tintero ni el papel
para incendiar esta geografía que duele tanto.
Precariedad
Sobre viejas sábanas,
desgastadas por el tiempo,
yace incólume el cuerpo aún tibio
de la mujer que al mundo abraza,
espejo del universo,
cada rostro reflejo infinito,
un eco, un verso diverso.
Paredes manchadas
por historias de carencias;
memorias de llantos,
ruda supervivencia
que atraviesa la mirada
de un corazón rendido
frente a lo inevitable.
Su rostro, ya gélido
dibuja sufrimiento,
dolor, resignación, serenidad.
Su esposo, semblante de mil trasnochos,
ojos disecados por el llanto,
agotados, cubiertos de sombras
que develan noches de insomnio.
No hay palabras para el sufrimiento,
la solemnidad de la precariedad.
Sólo silencio, silencio, silencio.
La última voz
Silencio, silencio.
Censura que ha de socavar la palabra,
hollará el llanto,
apagará el grito.
Cadenas que cerrarán voces,
caerán al vacío,
y se llenarán de escombros.
No habrá tinta para proclamar el fin:
Y sin una palabra que nos salve.
El velo
Pernocta indiferencia
en la tierra indigente del olvido,
destierra la espada
que resiste lo que la poesía no calla.
Entre la muerte y el silencio
una delgada línea
desgarra el velo
que apuñala el derecho
a la dignidad humana.
Desde mi trinchera
rehago el grito que se hace eco
mapa sin fronteras
para despertar del letargo
que aniquila las almas.
Esperanza
Desde la alborada hasta el ocaso
hay miradas al cielo
suplicando que la guerra sea cenizas
y que la esperanza labre la tierra con sosiego
para enterrar cañones y bayonetas.
Que las balas se conviertan en ilusiones
y llenen el presente de futuro.
A aquellos que ondean las banderas del odio
que sean desterrados a la sequía y al olvido.
Que en la entraña de su silencio
florezca como el fénix
la temida Libertad con su frágil paz.
- Tintero y resistencia - viernes 29 de mayo de 2026
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