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Paul Valéry y “La nuit de Gênes”

jueves 29 de octubre de 2015
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Paul Valéry
Génova está íntimamente presente en la metaforización de la obra de Paul Valéry.

En francés Génova se dice Gênes, y cuando se transita por Salita San Francisco Nº 7 en el centro de la ciudad se observa una placa de mármol que dice:

In questa casa, nel corso della tempestosa notte del 5 ottobre 1892, Paul Valéry, figlio di madre genovese, visse la sua più drammatica vicenda interiore che doveva perennemente legarlo al nome di Genova attraverso l’illuminante esperienza della “Nuit de Gênes”.

“Nuit effroyable…
passè assis sur mon lit…
orage partout
…et tout mon sort
se jouait dans ma tête…”

(Traducción: En esta casa, durante la tempestuosa noche del 5 de octubre de 1892, Paul Valéry, hijo de madre genovesa, vivió su más dramática crisis interior que lo vinculó para siempre al nombre de Génova a través de la iluminadora experiencia de la “Noche de Génova”.

“Noche terrible…
pasada asido a mi lecho…
tempestad por doquier
…Y toda mi suerte
se juega en mi cabeza…”).

La madrugada del 5 de octubre de 1892 Génova fue fustigada por un violento temporal, y el joven de 21 años, que se encontraba de visita en la ciudad natal de su madre y que se convertiría poco más tarde en uno de los poetas e intelectuales más importantes de las letras francesas, ante el desencadenarse de una tempestad natural, vive una terrible crisis interior que liquidó desalojando de sí mismo los ídolos de la literatura y la poesía y tomando la decisión de dedicarse a la vía del espíritu y al rigor del intelecto. Por un largo período Paul Valéry no volverá a escribir versos y se dedicará a las matemática y la filosofía; su ensayo Introducción al método de Leonardo da Vinci (1895) y la pieza El señor Teste (1896) fueron frutos literarios conectados con aquella toma de conciencia.

Salita San Francisco Nº 7, en el centro de Génova
Salita San Francisco Nº 7, en el centro de Génova. Fotografía: Mayela Barragán Zambrano

En la sala de ceremonias del Palacio Tursi, sede del ayuntamiento genovés, con la presencia de Martine Rouart Boivin, nieta del poeta, pintora y escultora que en 2012 publicó La Cuisinière de Mallarme (La cocinera de Mallarmé), un texto autobiográfico en el cual a través del personaje de Charlotte evoca la figura de su abuelo, y junto con los profesores Michel Jarrety, María Teresa Marina Giaveri, traductora y especialista del poeta francés y el filósofo y licenciado de ciencias del lenguaje Jean-Louis Cianni, se conversó sobre la geografía del poeta y todos coincidieron en que Séte y Génova constituyeron un único lugar en la identidad de Valéry.

—Una tormenta real se transformó en una dramática tormenta interior que cristalizó para siempre en el poeta en una sensibilidad extrema y en una conversión —así comenzó la charla el profesor Michel Jarrety, profesor de literatura francesa de La Sorbona, Paris IV, añadiendo:—. Es muy famosa “La nuit de Gênes” y no quiero alimentar controversias, que si ocurrió, que si no ocurrió, que si fue una leyenda, lo importante es que en aquel momento el poeta vivió una crisis de identidad. Un estado de aislamiento que le permitió vivir su subjetividad, como le ocurrió también a Rimbaud, y que reveló su índole frágil. Hoy estamos hablando sobre aquella noche de hace 123 años, otro tiempo, pero que tuvo algo muy positivo porque enseña al ser humano que tiene la posibilidad de crearse a sí mismo, de transformarse, de renacer —continuó Michel Jarrety la charla durante la mesa redonda titulada “I legami affettivi di Paul Valéry con le città di Sète e di Genova” (“Los nexos afectivos de Paul Valéry con las ciudades de Sète y Génova”), y que se centró en un análisis de la influencia de las dos ciudades en la vida y obra del poeta. El encuentro, que se realizó en colaboración con Palacio Lomellino, Ediciones Fata Morgana y el Festival Internacional de Poesía, formó parte del programa de la quinta edición de las Jornadas de Paul Valéry a los 70 años de su muerte, dirigidas por Maïthé Vallés-Bled, directora del Museo Paul Valéry de Sète y que tuvieron lugar tanto en Génova, del 18 al 19 de septiembre, como en Sète del 25 al 27 del mismo mes.

—La palabra “orígenes” no sólo hace referencia al sitio que te permite obtener tu cédula de identidad sino sobre todo al lugar que forja tu yo, tu espíritu. El yo no es la causa principal de la existencia del hombre, pero es la causa indisoluble de su presencia, por lo que en la existencia de Paul Valéry Sète y Génova son dos lugares inescindibles en su vida —agregó Jean-Louis Cianni—. Aquí en Génova él toma conciencia de una forma de ser que lo marcará para toda la vida. Mientras, Sète, que es una ciudad muy luminosa, no es sólo el lugar de su nacimiento sino el símbolo total del apego; era extraordinario el afecto que Valéry sentía por Sète, después de los 40 años vuelve a ella, pero otra palabra fundamental en Valéry era “italianidad”, y se manifestaba en la familiaridad de residencia con Génova, o se puede decir, en esa familiaridad que el poeta tenía con Sète y Génova. La familiaridad por ambas a pesar de que son dos ciudades con grandes diferencias. Sète era para Valéry su primera ciudad, era feliz de haber nacido en Sète y así lo declaraba: “Nací en uno de aquellos lugares en los cuales hubiese deseado nacer” (Inspirations méditerranéennes, 1933). Pero Sète contenía a Génova y a Italia: “Prefiero Génova a todas las ciudades en las que he vivido. Allí me siento perdido y familiar, infante y extranjero” (Cahier X, 1924-1925, pág. 5).

—Génova para el poeta fue la ciudad de la transformación, de la resonancia. Esa resonancia que se encuentra en sus versos, gracias a las características que tiene el italiano como idioma, la lengua de Fanny Grassi, su madre. Por eso Génova no se separará nunca de Sète y con ésta se convertirán en una cosa sola —prosiguió Jean Louis Cianni, que lee a Valéry desde los 14 años y quien ha publicado libros como La filosofía como remedio para el desempleo (2007); Sí, cada uno de nosotros puede transformarse: entrevista con Arnaud Desjardins; La madre y la filosofía (2010) y Las armas de Hércules (2015).

Placa en la casa donde Valéry vivió “La nuit de Gênes”
Placa en la casa donde Valéry vivió “La nuit de Gênes”.

También la profesora María Teresa Marina Giaveri, catedrática de literatura francesa en las universidades de Milán, Pisa, Napoles y Turín participó en la charla.

—Génova está íntimamente presente en la metaforización de la obra de Paul Valéry porque todo lo que aprendió Valéry de esta ciudad construyó su personalidad y unió su influencia a las características originales y profundas de Sète. Sí, el poeta amó su ciudad natal —subrayó—, pero también la geografía de Génova, una montaña enclaustrada en el mar forjó su personalidad, por lo tanto su espíritu se fraguó y desarrolló tanto en Sète como en Génova. Y el poeta, que construyó su delicada prosa con los ingredientes de la cultura mediterránea y de la cultura clásica, tuvo una sensibilidad que dio vida a un pensamiento único. Valéry siempre evocó el recuerdo de Génova y sus paisajes. Un día escribió a sus amigos: “Ah, si ustedes hubieran podido disfrutar y conocer la Génova que yo conocí”, y pasó a describirles algunos rincones inolvidables —dijo concluyendo la charla la profesora Maria Teresa Marina Giaveri.

Paul Valéry nace el 30 de octubre de 1871 en Sète, Francia, y muere el 20 de julio de 1945 en París. Sus padres fueron Fanny Grassi, genovesa, y Barthelmy Valéry, de Córcega. Está sepultado en el cementerio marino de su ciudad natal. Gran amigo de Andrè Gide y Stephane Mallarmé, cuando Valéry regresa a la poesía publicando en 1917 La joven parca escribió en la dedicatoria:

A André Gide, después de muchos años dejé el arte de los versos, al ensayar abstenerme de nuevo, hice este ejercicio que te dedico. 1917.

Mayela Barragán Zambrano

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