“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Lupe Arroyo, ave negra mexicana

martes 19 de marzo de 2019
Jorge Ibargüengoitia
Mediante la estilización satírica, Ibargüengoitia nos muestra un México por ahí del 1928 que es muy parecido al actual.

Jorge Ibargüengoitia inaugura su mundo novelesco con humor. Su primera novela, Los relámpagos de agosto, es una sátira a los muchos generales que una vez terminada la revolución mexicana siguieron luchando por “los ideales inalienables” de los primeros caudillos y por sus altos ideales e intereses personales, tan “nobles” como los de sus antecesores. Mediante la estilización satírica, Ibargüengoitia nos muestra un México por ahí del 1928 que es muy parecido al actual.

Aves negras de la historia nacional, los compañeros de armas del generalísimo Lupe Arroyo llegaron para quedarse como un arquetipo en la psique política mexicana.

“Los relámpagos de agosto”, de Jorge Ibargüengoitia
Disponible en Amazon

El autor guanajuatense será testaferro del generalísimo Lupe Arroyo, hombre distinguido por su carácter bonachón, por su lealtad para con sus amigos y por la generosidad que siempre muestra a los desfavorecidos. Este hombre de inteligencia despierta contará en sus memorias (las cuales él escribió y Jorge Ibargüengoitia sólo tituló y publicó) las peripecias posrevolucionarias, los mandobles del destino que le impidieron llegar a ser el secretario particular del presidente electo, la traición de los que fueron sus compañeros de armas y la lucha para salvar a la nación y sus intereses personales. Así mismo, sus memorias son una defensa a su honra, la cual se ha visto mancillada por el Gordo Artajo (y a veces por la policía).

Lupe Arroyo y los adalides posrevolucionarios no aceptarán que las autoridades, ni el presidente, ni sus compañeros de campaña se interpongan entre ellos y los beneficios de los que se creen merecedores, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Si bien defendieron y defenderán los altísimos ideales de la revolución, ellos harán lo necesario, como buenos hombres bragados que son, para defenderse a sí mismos.

Aves negras de la historia nacional, los compañeros de armas del generalísimo Lupe Arroyo llegaron para quedarse como un arquetipo en la psique política mexicana. Padres del tráfico de influencias, de la corrupción, de la impunidad y de pasarse la Constitución por un lugar que la refinada educación de Lupe Arroyo no permitiría nombrar en esta reseña.

Lictor Sebastián Ramírez Covarrubias
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