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Filiberto, de Freddie Marrero Alfonso

jueves 3 de octubre de 2019
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“Filiberto” (2017), de Freddie Marrero Alfonso
Filiberto trata de la vida y asesinato político de Filiberto Ojeda Ríos (1933-2005).

Filiberto
Freddie Marrero Alfonso (director)
Puerto Rico, 2017
Proyecto Chiringa
Producciones Panafilms C.A.
Estudio Churubusco Azteca (Echasa)

Freddie Marrero Alfonso (Puerto Rico) es egresado y docente de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba (2005). Filiberto (2017) es su último documental estrenado bajo los auspicios de Ibermedia, en representación de Puerto Rico como país miembro en común e igualdad de responsabilidades de dicho fondo (2010). Los guionistas de Filiberto, además de Marrero Alfonso, son Leandro Fabrizi Ríos, Ray Figueroa y Tito Román. Recién la acabo de ver en una sala de Caribbean Cinemas, en Plaza Las Américas, San Juan, Puerto Rico. La sala no estaba atestada, pero hubiera deseado que lo estuviera, y que tú al igual que yo hubieras estado allí.

La vida en la que el documental de Marrero Alfonso se centra es la de un Filiberto Ojeda Ríos que, a riesgo de no sobrevivir, decide vivir para luchar por la independencia y el socialismo de su país, Puerto Rico.

Filiberto trata de la vida y asesinato político de Filiberto Ojeda Ríos (1933-2005). El trabajo documental de Marrero Alfonso se basa en imágenes históricas y testimonios que documentan diferentes etapas en la vida de Ojeda Ríos, con énfasis en su vínculo con la música y su trayectoria guerrillera dentro de su relación con el triunfo de la revolución cubana (1959) y su desarrollo, el Movimiento Independentista Revolucionario Armado (Mira), el Frente Armado de Liberación Nacional (FALN), el Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Ejército Popular Boricua (PRTP-EPB) y los Macheteros-EPB.

La vida en la que el documental de Marrero Alfonso se centra es la de un Filiberto Ojeda Ríos que, a riesgo de no sobrevivir, decide vivir para luchar por la independencia y el socialismo de su país, Puerto Rico. Esa etapa transcurre, claramente en la clandestinidad desde inicios de los 70 hasta mediados de los noventa, y a partir de 1990, hasta su asesinato por agentes del FBI en contubernio con los agentes del país que es Estado parte de Ibermedia, Puerto Rico, un 23 de septiembre de 2005. Resalto la fecha pues es la efeméride que de ordinario reúne y aglutina en Lares, Puerto Rico, a los diferentes sectores que se identifican con la causa por la que dio su vida Ojeda Ríos, la de la independencia y el socialismo de Puerto Rico.

Marrero Alfonso rescata imágenes fotográficas que nos presentan la vida de un Filiberto Ojeda Ríos en el período previo a su vuelta final a la clandestinidad un 23 de septiembre de 1990. Son imágenes de un hombre feliz, libre como la mar, y quien recientemente había sido absuelto por un jurado puertorriqueño en el tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, bajo su propia defensa y con el testimonio principal de una compatriota que lo único que le unía a él era haber sido su vecina estando él en la clandestinidad y su apego a la verdad y nada más que la verdad. Tengo un recuerdo de haber estado con mi padre ese día 23 de septiembre de 1990 en Lares, y haber oído el mensaje que ese día Filiberto les dejó a su país y a sus paisanos. Pocos días después del asesinato de Ojeda Ríos, estando entonces en Salamanca, España, en una marcha de solidaridad con la independencia del pueblo saharaui, pude divisar la trascendencia de su causa: una mujer que también marchaba lo hacía con la bandera de los Macheteros-EPB. Ella no era de Puerto Rico, no era puertorriqueña. Vi cómo la lucha de Filiberto lo trascendía allende los mares.

Filiberto se narra en la voz de ex presos políticos y, sobre todo, en la de funcionarios judiciales que tuvieron a su cargo sus defensas dentro de la jurisdicción de Hartford, Connecticut, Estados Unidos, fuera de la tierra en la que Ojeda Ríos se autodefendió y salió absuelto. Resalto los testimonios de Juan Enrique Segarra Palmer (1950) y Hilton Fernández Diamante, voces que alternan y nos dan a su vez el marco de lo que son contrastes que el documentalista logra rescatar de la memoria histórica del Ejército Popular Boricua, y que reflejan, aun en sus desavenencias, el liderazgo revolucionario de Ojeda Ríos. A su vez, considero que el mayor acierto del trabajo documental es el testimonio de la madre de Víctor Manuel Gerena (1958) y su acertada convicción del rol de rescatista de su vástago.

El documental de Marrero Alfonso es un producto hecho en Puerto Rico en calidad de país partícipe de Ibermedia.

Finalmente, si bien recomiendo y considero necesario el Filiberto (2017) de Marrero Alfonso, me parece pertinente resaltar que el Ojeda Ríos que asesinaron agentes del FBI en contubernio con los de uno de los Estados parte (Puerto Rico) de Ibermedia el 23 de septiembre de 2005, no luchó de por sí por la independencia de Puerto Rico; Filiberto luchó y dio su vida luchando por la independencia y el socialismo de Puerto Rico. Su lucha fue contra el colonialismo interno dentro de Puerto Rico y de Estados Unidos, en el propio corazón del monstruo —al decir de otro eterno, José Martí (1853-1895)— y de la mano del pueblo, pueblo. De ahí el apoyo a su causa, la de los Macheteros, más allá de aquellos que de ordinario se puedan identificar con la independencia para Puerto Rico. Su lema, el de un movimiento revolucionario masificador, era y es: “¡Todo boricua, Machetero!”.

Si algo refleja que Ojeda Ríos no podía morir luchando por la independencia de Puerto Rico, de por sí, es el hecho de que el documental de Marrero Alfonso es un producto hecho en Puerto Rico en calidad de país partícipe de un fondo económico cuyo principal beneficio es ser considerado igual que producido en cualquiera de los Estados parte de Ibermedia, incluidos Cuba, España, etc. Si bien el documentalista no logra traernos la atención de este hecho de forma directa, el mercado en común en el que Filiberto podrá ser visto, más allá de una sala vacía en Plaza Las Américas, será en lo fundamental el de los países iberoamericanos que son Estados parte de Ibermedia. Les invito a constatar el hecho y a verla cuando puedan en sus respectivos países, tal como si fuera producido en cualesquiera de tales. Valdrá la pena, valdrá la pena conocer la vida y el asesinato político de Filiberto Ojeda Ríos. ¡Hasta la victoria, siempre! ¡Pa’ lante! El comandante Ojeda Ríos no ha muerto.

Wilkins Román Samot

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