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Canto a Borinquen (y a Barranquilla) desde la otra vida

martes 10 de marzo de 2026
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Héctor Lavoe y Johnny Gee
El músico y dj colombiano Johnny Gastelbondo Montenegro (Johnny Gee) fue el artífice de convertir “Canto a Borinquen”, interpretada por Héctor Lavoe, en un homenaje a Barranquilla, para lo cual intercaló la voz del cantante Marlon García Argote en varios puntos de la canción original. 📷 Fotografía de Johnny Gee: AlDía

El nombre de la capital del Atlántico repetido siete veces, tres apelativos con los que se le suele aludir a esta ciudad repetidos tres, una y una vez respectivamente, la voz nasal de su amigo el cantante Marlon García Argote y su pericia como músico ayudaron a Johnny Gastelbondo Montenegro (Johnny Gee, como se le conoce al protagonista de esta historia en el ámbito de las perillas, los pulsadores y los potenciómetros), productor musical de Olímpica Stereo, a materializar una sugerencia de su jefe Rafael Páez Rodríguez y a transformar de paso un homenaje a la Isla del Encanto que data de 1970 en un clásico barranquillero que no ha dejado de sonar desde 2016 hasta ahora que se escriben estas líneas.

La cosa se dice fácil en un parrafito de entrada de una crónica, pero no lo fue tanto en la realidad de un estudio de grabación de ese año en que la todopoderosa inteligencia artificial aún no había irrumpido. A pesar de que Johnny Gee no era ningún neófito en la materia y ya tenía experiencia en mezclas y otros experimentos musicales (¿recuerdan el merengue “Mesa que más aplauda” con los nombres de los barrios de Barranquilla, o “Bad”, de Michael Jackson en ritmo de chandé o la explosiva mezcla carnavalera “Se formó el desorden mix”?), su primera reacción fue una incontrolable risa y una encogida de hombros que desesperó un poco al siempre paciente Páez.

Éste, que venía de pasar un fin de semana en la playa, escuchar repetidas veces “Canto a Borinquen” y hallar en dicha canción un sinnúmero de similitudes con nuestro entorno caribe, estaba tan emocionado con la idea de una adaptación para Barranquilla que por ningún motivo aceptaría un no como respuesta y respondió con contraataque tan rápido como certero:

—¡Pero no te rías, no te rías! —le insistió—. Mira para ver cómo haces. Quita a Héctor Lavoe... las palabras que hablen de Puerto Rico, de Borinquen, y metes la palabra Barranquilla con el software.

Aunque sin tener mucha claridad acerca de cómo haría para cumplir con semejante encargo, ante la insistencia y el interés de Páez, Johnny Gee se comprometió finalmente a hacer lo posible para complacer a su jefe.

El primer paso fue ubicar en la composición de Flor Morales Ramos las palabras que hacen alusión directa a Puerto Rico, que eran doce, incluyendo el saludo con que Héctor Lavoe inicia este poema. El segundo remplazar con Barranquilla y otros vocablos de ese campo semántico como Curramba, Puerta de Oro y Quilla los espacios que quedaban.

Pero la audacia musical y electrónica tomó visos de sacrilegio cuando a Johnny el productor le llegó el momento de ree7mplazar el fraseo inequívoco del Coquí de Puerto Rico. ¿Cómo evitaría que se alterara el sentimiento o se produjera una desafinación, una discordancia en este “Himno a la patria”, título original de la mentada canción? Después de todo, se trataba de una melodía casi sagrada que el boricua identifica desde los primeros acordes del trombón de Willie Colón y el rasgar del cuatro de Yomo Toro. La tarea no era menor, pero Gee se había contagiado del entusiasmo de Páez y, siempre exigente y creativo como es con lo que emprende, ya se había propuesto que el producto final no sería una colcha de retazos, sino una melodía agradable al oído y tan sugestiva como la original.

Uno supone que empezó por descartar voces: la de Checo Acosta, conocido devoto del estilo del Cantante de los Cantantes, sería reconocida de inmediato y el experimento quedaría como un cover más. Quizás también pensó en los muchos imitadores de Héctor Lavoe que han pasado por el programa Yo me llamo, pero al final se decantó por una voz muy parecida a la del intérprete de “Juanito Alimaña”, aunque no muy conocida en el ámbito local del espectáculo: la de Marlon García Argote, que en ese momento conformaba el dúo salsero y tropical Ángel y Marlon y antes había integrado Shekeré Orquesta.

Se comunicó entonces con él y duraron toda una tarde grabando, deteniéndose y volviendo a grabar a Marlon cantando la canción completa con los cambios que Páez le había sugerido. Después escogieron aquella muestra en la que el timbre de voz de éste se parecía más al sonero para el cual su gente es lo más grande de este mundo, aquel que advirtió para siempre que con los santos no se juega, el mismo que instó a Juan Pescao a andar, a caminar y a no ser descarao: el Rey de la Puntualidad Héctor Lavoe.

Luego vino la operación quirúrgica de cortar los fragmentos escogidos y llevarlos a la canción original para tapar los huecos que habían quedado al retirar las palabras alusivas a la perla de los mares, como sabemos por otra canción insigne de esas tierras que el poeta José Gautier Benítez llamó a su natal Puerto Rico. Allí surgió otra inquietud: ¿cómo haría para mantener la melodía en esas partes intervenidas? El músico multinstrumentista y el sabueso de sonidos que es encontró de inmediato la respuesta. Ocurre que hay varios momentos de “Canto a Borinquen” que son solamente instrumentales, no tienen participación alguna de la voz del cantante. Pues bien, Johnny Gee tomó esas esquirlas sonoras, estuvo pendiente de que los acordes encajaran con la melodía primigenia, rellenó con éstas los espacios en blanco y en los doce fragmentos puso encima la voz de Marlon García Argote cantándole a esta otra tierra hospitalaria y hermana de Puerto Rico.

De esa manera, la letra de la segunda pista del álbum Asalto navideño, de Willie Colón y Héctor Lavoe, comenzó a referirse ahora al universo de Barranquilla como le había pedido el gerente general de Producción de Olímpica Stereo: “Saludo a mi Barranquilla en Navidad”, comenzaba. Y después continuaba el trueque de palabras a lo largo de la canción:

Curramba te quiero porque en ti nací... Pero yo te cantaré Curramba desde la otra vida... Tierra hospitalaria, esa es Barranquilla...Y yo te voy a cantar Barranquilla desde la otra vida... En mis agonías Quilla querida... Y te voy a cantar Curramba desde la otra vida... Barranquilla soy tu hijo... Yo te he de cantar Barranquilla desde la otra vida... Tierra hospitalaria esa es Barranquilla... Yo te voy a cantar Barranquilla desde la otra vida...

Hasta rematar: “Y yo te voy a cantar, Puerta de Oro, desde la otra vida”.

—Quedó mejor de lo que esperábamos —dice Gastelbondo Montenegro en un vídeo que consultamos para escribir esta historia.

Y en efecto se necesitaría escuchar la canción con mucho detenimiento y repetirla muchas veces para notar los pequeños cambios de una melodía de por sí arraigada en el corazón de los melómanos barranquilleros, quienes, desde hace décadas, y no sólo por esta pieza, tienen a Héctor Lavoe en un sitial de privilegio de su santoral musical, así como al Gran Combo y a otros artistas de esa isla. Son tan imperceptibles las variaciones que cuando la escuchan muchos se arriesgan a afirmar que fue grabada en vivo en agosto de 1986 cuando el cantante puertorriqueño estuvo en Barranquilla haciendo parte del primer Festival de Intérpretes de Salsa celebrado en el estadio Romelio Martínez.

—El 95% de la canción es de Héctor Lavoe. Solamente cuando dice las palabras Barranquilla, Curramba o Quilla, por Borinquen o Puerto Rico, es que canta Marlon —detalla para poner las cosas en términos precisos.

Como es bien sabido, la versión de “Canto a Borinquen” de la que nos hemos ocupado aquí fue grabada inicialmente para ser reproducida en exclusividad por Olímpica Stereo, pero fue tanto el impulso que le dio esta emisora que terminó expandiéndose por toda la ciudad y otras estaciones de radio y estaderos terminaron también reproduciéndola. Agreguemos que los vídeos de usuarios de YouTube con la melodía e imágenes de la ciudad, o de su intérprete en concierto, también ayudaron a la difusión y a la apropiación masiva.

“Canto a Barranquilla” se convirtió, pues, en un clásico tan sugerente como el original, y cada vez que suena por los lados de esta otra tierra tropical emociona al escucha sensible, que la tararea y siente cómo el dejo nostálgico del trombón de Willie Colón lo transporta a mejores épocas en la que él fue feliz, la ciudad más tranquila y sus vecinos más unidos y amables.

La historia de la música popular del Caribe dirá entonces que, cambiando apenas doce palabras, una misma canción puede hacer que un jibarito se levante a bailar al pasito y un barranquillero lo haga arrebatao y, en medio de la sala, llevándose el dedo índice al oído para pedir la atención de sus compañeros de juerga, ambos griten con emoción:

—¡Oigan a Héctor Lavoe cantándole a nuestra tierra desde la otra vida!

Cómo se hizo “Canto a Barranquilla” de Héctor Lavoe
Por Olímpica Stereo

Carlos de la Hoz Albor
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