Saltar al contenido

La más pequeña fábula

miércoles 22 de mayo de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!
La más pequeña fábula, por Marco Antonio Campos
Obras Completas parecía ver todo documento desde las nubes del cielo universitario con mirada prístina y milimétrica.
Bestiario artificial, antología digital por los 28 años de LetraliaBestiario artificial. 28 años de Letralia
Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2024 en su 28º aniversario
Lee o descarga el libro completo aquí

Obras Completas (así lo llamaremos ahora) era de esa suerte de eruditos que se abocan al estudio temporal pero apasionado de un autor, y desde entonces y por ese tiempo todo lo relacionado con el autor se confunde con su propia vida.

Todo escritor importante tenía horror de morir, menos por la duda metafísica de si habría otra vida, que por la seguridad de que Obras Completas caería con pico y garras sobre aquellos textos que él, por inexperiencia, vanidad o mero compromiso, publicó en los más amarillentos periódicos escolares o de provincia, o sobre los manuscritos que él creyó, sobrio o borracho, haber quemado, o simplemente no encontró. Obras Completas parecía ver todo documento desde las nubes del cielo universitario con mirada prístina y milimétrica: primero, situaba el lugar exacto del texto, luego abría las alas y se precipitaba sobre él, lo recogía con el pico, y lo llevaba hasta su escritorio henchido de papeles que, ordenados, formarían después la obra del autor que se llevaría al altar de los sacrificios.

A partir de ese momento OC (lo llamaremos así para ahorrar espacio) cambiaba la figura de buitre por la de hormiga. Con paciencia, equivalente en su oficio a la de Job, reunía textos, los disponía cronológicamente y procedía a su copia, fotocopia, anotación y memoria en el procesador de palabras. Dotadísimo para la investigación, OC lograba descifrar a su modo, con lupa o sin ella, toda grafía o signo: desde el garabateo de las primeras líneas en el cuaderno escolar y en la revistita de iniciación, hasta la última página escrita, a menudo inconclusa. Una vez sistematizada la información, OC escribía un prólogo entusiasta y elemental —que él apreciaba como científico—, pies de página vagamente sintácticos y notas de un tenor como: Jorge Manrique, poeta español del siglo XV; Febo, sobrenombre de Apolo; tramontar, se aplica al sol en el ocaso.

Entonces OC se disfrazaba de sepulturero, y por obra y gracia de su tarea exhaustiva, el autor quedaba aplastado bajo un alud de artículos, notas, cuentos, ensayos, crónicas, que él cuidó de no recoger, de guisa que historiadores de la literatura, críticos y ensayistas empezaron a fundamentar que la obra efectivamente, definitivamente no, no tenía la excelencia de la que tanto se alardeó en vida del escritor de marras.

Entonces OC, sonriente, satisfecho, volvía a convertirse en buitre para buscar un autor importante que estuviese a punto de morir,

y con mirada milimétrica...

Marco Antonio Campos
Últimas entradas de Marco Antonio Campos (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio