
Bestiario artificial. 28 años de LetraliaEste texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2024 en su 28º aniversario
Lee o descarga el libro completo aquí
Obras Completas (así lo llamaremos ahora) era de esa suerte de eruditos que se abocan al estudio temporal pero apasionado de un autor, y desde entonces y por ese tiempo todo lo relacionado con el autor se confunde con su propia vida.
Todo escritor importante tenía horror de morir, menos por la duda metafísica de si habría otra vida, que por la seguridad de que Obras Completas caería con pico y garras sobre aquellos textos que él, por inexperiencia, vanidad o mero compromiso, publicó en los más amarillentos periódicos escolares o de provincia, o sobre los manuscritos que él creyó, sobrio o borracho, haber quemado, o simplemente no encontró. Obras Completas parecía ver todo documento desde las nubes del cielo universitario con mirada prístina y milimétrica: primero, situaba el lugar exacto del texto, luego abría las alas y se precipitaba sobre él, lo recogía con el pico, y lo llevaba hasta su escritorio henchido de papeles que, ordenados, formarían después la obra del autor que se llevaría al altar de los sacrificios.
A partir de ese momento OC (lo llamaremos así para ahorrar espacio) cambiaba la figura de buitre por la de hormiga. Con paciencia, equivalente en su oficio a la de Job, reunía textos, los disponía cronológicamente y procedía a su copia, fotocopia, anotación y memoria en el procesador de palabras. Dotadísimo para la investigación, OC lograba descifrar a su modo, con lupa o sin ella, toda grafía o signo: desde el garabateo de las primeras líneas en el cuaderno escolar y en la revistita de iniciación, hasta la última página escrita, a menudo inconclusa. Una vez sistematizada la información, OC escribía un prólogo entusiasta y elemental —que él apreciaba como científico—, pies de página vagamente sintácticos y notas de un tenor como: Jorge Manrique, poeta español del siglo XV; Febo, sobrenombre de Apolo; tramontar, se aplica al sol en el ocaso.
Entonces OC se disfrazaba de sepulturero, y por obra y gracia de su tarea exhaustiva, el autor quedaba aplastado bajo un alud de artículos, notas, cuentos, ensayos, crónicas, que él cuidó de no recoger, de guisa que historiadores de la literatura, críticos y ensayistas empezaron a fundamentar que la obra efectivamente, definitivamente no, no tenía la excelencia de la que tanto se alardeó en vida del escritor de marras.
Entonces OC, sonriente, satisfecho, volvía a convertirse en buitre para buscar un autor importante que estuviese a punto de morir,
y con mirada milimétrica...
- Dos brevedades - jueves 22 de mayo de 2025
- La más pequeña fábula - miércoles 22 de mayo de 2024
- Ciudad de México - miércoles 24 de mayo de 2023


