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Nancy Debs Ramos
Cada libro es distinto en las manos de cada lector

domingo 7 de julio de 2019
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Nancy Debs Ramos
Nancy Debs Ramos: “Romper las reglas y a escribir lo que quiero. Creo que esa es la única obligación de un escritor”.

Nancy Debs Ramos (Cuba) lleva de dos, dos premios. Oriunda de Cuba, e hija de padre del Líbano y madre de España, escogió a Puerto Rico como su patria. Debs Ramos estudió Biología, completando su bachillerato en Ciencias en la Universidad de Puerto Rico. Tiene a su vez estudios posgraduados en Literatura en la Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. En 2014, la Casa de los Poetas le otorgó su segundo premio de poesía y la incluyó en Fronteras de lo imposible. Inopia y Trapecio han publicado dos de sus cuentos, y la Cofradía de Escritores de Puerto Rico le confirió una mención por su cuento “El proveedor”. La fragilidad de las cosas (2017) lleva de dos, dos premios: una mención de honor del PEN de Puerto Rico Internacional (2018) y otra del Instituto de Literatura de Puerto Rico (2018). Nancy ha respondido a mis preguntas, y todas sus respuestas son para compartirlas con vosotros.

Mis cuentos, igual a los de todos los escritores, tratan sobre la condición humana.

—Recientemente has recibido la mención de honor del PEN de Puerto Rico Internacional en la categoría de cuento por tu libro de cuentos La fragilidad de las cosas. ¿De qué tratas en esta colección de cuentos premiada por el PEN y cómo recorres entre la literatura y la realidad o no ficción?

—Esta colección de cuentos no trata de un tema en particular porque no fue pensada como un libro, sino que está compuesta de ficciones escritas en el transcurso de unos cuatro o cinco años. He ahí la razón del título poético, que a mi editor, por ser poeta, le gustó desde el primer momento. Mis cuentos, igual a los de todos los escritores, tratan sobre la condición humana. No importa si escribimos de una transmutación de un hombre a un insecto, como Gregorio Samsa en el caso de Kafka o una mosca en el mío, lo que hacemos es antropomorfizar los personajes, aunque sean seres fantásticos o extraterrestres. Los temas más recurrentes, por nombrar algunos, son la muerte, la otredad y la autocrítica personal y colectiva. Creo que por eso ciertos personajes del libro resultan desagradables, porque observar la muerte de cerca y mirar nuestros prejuicios en un espejo sincero puede ser terrible. En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tres de los cuentos de esta colección se basan en hechos reales. “El proveedor” es la experiencia de mi padre cuando tendría entre dos y seis años y vivía junto a sus cuatro hermanos y su madre en el Líbano, durante la primera guerra mundial. Los otros dos los dejo a la imaginación de los lectores.

“La fragilidad de las cosas”, de Nancy Debs Ramos—¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarles? ¿Qué relación tienen los cuentos de La fragilidad de las cosas con tu trabajo creativo-narrativo anterior y hoy?

—Cada cuento tiene una génesis distinta. Algunos fueron producto de un taller en la Maestría en Creación Literaria que más tarde trabajé y edité. Otros surgieron por los temas que exigían algunos certámenes de cuentos, como “Los invisibles” (histórico) y “Más” (acción en una biblioteca). También están los que nacieron de alguna obsesión. Entre estos últimos se encuentra “El club de lectura”, que muestra mi admiración por Raymond Carver y mi deseo de que los lectores se interesen por leer a este gran cuentista y poeta. Además, “Todas las casas la casa” surge de la preocupación por el problema de los desahucios y las personas que no tienen techo.

—Si comparas tu crecimiento y madurez como persona y escritora, ¿qué diferencias observas en tu trabajo creativo-narrativo o no de entonces (previo) con el de hoy?

—Me parece que hoy estoy más dispuesta a romper las reglas y a escribir lo que quiero. Creo que esa es la única obligación de un escritor. Mientras estudias, formalmente o no, tienes que aprender cómo se trabaja el oficio; después que lo haces tienes la oportunidad de romper el canon. Pienso en James Joyce y en Nicanor Parra como ejemplos.

Además del mérito que pueda tener un libro, la suerte de que sea del agrado de los evaluadores es determinante.

—Nancy, ¿cómo visualizas tu trabajo creativo con el de tu núcleo generacional de escritores con los que compartes o has compartido en Puerto Rico?

—Mi caso es un poco atípico ya que comencé la escritura formal hace unos ocho años en un taller con la poeta Mairym Cruz-Bernal. Luego pasé a talleres de narrativa con Emilio del Carril y finalmente a la Maestría en Creación Literaria creada por Luis López Nieves en la Universidad del Sagrado Corazón. Entonces, aunque con los escritores que más comparto son de la maestría y mi trabajo tiene vínculos con el de ellos, también hay otros autores a los que admiro y sigo de cerca, como Janette Becerra, Mayda Colón, Cindy Jiménez-Vera, Carlos Roberto Gómez-Beras, Luis Negrón y Cezanne Cardona, por mencionar algunos.

—¿Cómo concibes la recepción a tu trabajo creativo dentro de Puerto Rico, y la de tus pares, bien sean escritores de cuento u otro género?

—Las opiniones que más atesoro son las que me han dado en privado escritores amigos que respeto. Además, estoy agradecida por la mención de honor obtenida en el certamen del PEN y por la recientemente anunciada por el Instituto de Literatura Puertorriqueña. También por la selección de La fragilidad de las cosas entre los mejores libros de ficción reseñados en 2018 por la crítica literaria Carmen Dolores Hernández. Reconozco que además del mérito que pueda tener un libro, la suerte de que sea del agrado de los evaluadores es determinante. Cada libro es distinto en las manos de cada lector. He sido jurado en varios certámenes y sé que es difícil alcanzar un consenso.

—Uno no necesariamente es de donde nace. Sé que escogiste Puerto Rico como tu patria. ¿Te consideras una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una autora de literatura, sea esta puertorriqueña o no. ¿Por qué?

—Llegar a la conclusión de que soy puertorriqueña me tomó varios años, después de percatarme de las semejanzas que tengo con los puertorriqueños, a diferencia del parecido que pueda tener con los cubanos del exilio o con los que todavía están en Cuba. Llevo cerca de cincuenta años aquí. Cuando viajaba fuera de la isla les decía a mis hijos que tenían que comportarse bien, porque de nosotros dependía la opinión que los extranjeros se hicieran de los puertorriqueños. Además, cuando me preguntaban de dónde era siempre contestaba con orgullo que de Puerto Rico.

La experiencia de vida siempre está integrada al trabajo creativo. Tomamos un poco de aquí, un manojo de allá, una historia leída o un acontecimiento real.

—¿Cómo integras tu identidad étnica y tu ideología política con o en tu trabajo creativo?

—Como mencioné anteriormente, mi padre era libanés. Mi madre, aunque nacida en España, se consideraba cubana, así que de ellos aprendí que una no es necesariamente de donde nace, sino del país con el que más se identifica, y debe ser una decisión muy propia. Quizás por eso mi ideología política se basa en poner en duda todos los puntos de vista, hacer preguntas y llegar a mis conclusiones. Unas veces concuerdo con unos, otras con los otros. Eso es lo que trato de hacer también en la literatura. No descartar al que no piensa igual que yo, sino tratar de entender por qué piensa de esa forma. Mirar las cosas desde otra esquina me parece que nos hace entender la vida mejor. No hay maniqueo en la realidad y no debe haberlo en la ficción.

—¿Cómo se integra tu trabajo creativo a tu experiencia de vida? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en tu propio quehacer de escritora hoy?

—La experiencia de vida siempre está integrada al trabajo creativo. Tomamos un poco de aquí, un manojo de allá, una historia leída o un acontecimiento real. En el siglo XIX Maupassant decía que todo estaba escrito, refiriéndose a lo mencionado anteriormente de que escribimos sobre la condición humana, pero lo que hace nuevo cada texto es esa mezcla, esas intersecciones, la forma y el estilo de cada escritor.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Este es mi primer libro, así que no tengo otro punto de referencia. Sólo el tiempo y los lectores se encargarán de eso.

—¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

—Tengo en el tintero un libro de microliteratura más autobiográfico que el primero, el cual incluye textos que no necesariamente son cuentos. Además, un proyecto un tanto raro de poesía que trabajo en complicidad con unas amigas editoras.