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Leopoldo Brandt Graterol:
“Ya no hay dogmas o certeza absoluta de nada”

domingo 28 de marzo de 2021
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Leopoldo Brandt Graterol
Leopoldo Brandt Graterol: “Ninguna especie ha desaparecido en vano”.

Cinco puntas es un libro penetrante y cinematográfico, una narración que captura al lector desde el primer minuto. El escritor Leopoldo Brandt Graterol encuadra la historia en un laboratorio de avanzada tecnología con un equipo de científicos encabezado por el genetista Lucius Green. Investigan sobre “células madre pluripotentes inducidas” con el objetivo inicial de crear órganos capaces de ser trasplantados. Pero en ese camino dan vida a Salvador, un ser artificial que representa un vuelco extraordinario a un proyecto de ingeniería genética que en principio involucró al Vaticano y cuyas secuelas revelan la ofensiva desatada entre grupos religiosos, científicos y privados cuando ven en peligro su poder, planes y medios.

Green se enfrenta a la posibilidad de haber clonado a Cristo sin saberlo, por una casualidad milagrosa, de hacer posible el regreso del hijo de Dios, no desde el seno de la Iglesia como manda la fe, sino desde un tubo de ensayo…

 


 

Leopoldo Brandt Graterol
Brandt Graterol: “La sociedad ha evolucionado tanto que ya no hay claridad entre lo que es bueno o malo, ético o no”.

—“El punto de partida de todas las ficciones que he escrito han sido experiencias personales”, dice Mario Vargas Llosa. ¿La afirmación del Nobel de Literatura aplica aquí y ahora? ¿Quién es el escritor Leopoldo Brandt Graterol?

—Leopoldo Brandt Graterol es un soñador con los pies sobre la tierra. Un canceriano que piensa siempre out of the box y ve siempre más allá de las aplicaciones lógicas de la tecnología en cada situación de la vida diaria. Su visión de las cosas, generalmente distinta a la mayoría, es lo que le brinda la materia prima para escribir y crear ficciones atractivas a sus lectores. Un “cangrejo” que manifiesta su ánimo plasmándolo en escritos que quiere compartir con sus lectores, pero que luego se encierra en su caparazón, esperando con gran emoción a que los lean.

El texto más importante es el que escribes de forma tal que proporciones lo mejor para tus lectores.

—¿Qué te animó a escribir esta ficción donde se juntan nada menos que ciencia y religión?

—La historia tuvo su origen en la necesidad de justificar la venida de alguien o algo que resolvería todas las dificultades del mundo, pero que no cumpliría su propósito, pues el problema existente al final fue muy distinto al que se pretendía solucionar al principio, cuando llamamos a ese Salvador. Materializar este concepto significó la creación de un ser mesiánico que aparece sobre la faz de la Tierra desatando reacciones y sentimientos que retan las creencias y la filosofía de vida de sus habitantes. Y, además, para cumplir su cometido trae consigo algo o a alguien que lo protege.

—¿Tienes lecturas favoritas o importantes?

—Trato de mantener un balance entre lo terrenal y lo paranormal. En otras palabras, leo sobre la actualidad (el ser), sobre cómo esas situaciones podrían cambiar o haber ocurrido de forma distinta (mi querer ser). Dejar de ver las cosas como “deben ser”. Son fundamentales los temas humanos y de tecnología, investigación sobre teorías conspirativas, lo inexplicable y todo lo que plantee un reto intelectual. Si combinas todo lo anterior saldrán ideas fantásticas sobre las cuales escribir. Cualquier contenido en libro, video, blog, revista, que rompa esquemas o moldes, tiene mi atención.

“Cinco puntas”, de Leopoldo Brandt Graterol
Cinco puntas, de Leopoldo Brandt Graterol (Lector Cómplice, 2020). Disponible en Amazon

—¿Hay un texto imprescindible para ti?, ¿cuál?

—Cualquier texto que hable del uso de algo para un fin no previsto y sus resultados es imprescindible para mí. Si hablamos de libros, creo siempre en volver a lo básico: Juan Salvador Gaviota, La casa de los espíritus, Cien años de soledad, Campo de sueños. Cosas ligeras y, por qué no, algunos supercomerciales romanticones como los de Nicholas Sparks. Para mí no existe rigidez en términos de imprescindibles. Lo será según el momento de la creación literaria en el que el autor se encuentre. En todo caso, el texto más importante es el que escribes de forma tal que proporciones lo mejor para tus lectores.

—En la novela Los niños del Brasil (1976), del escritor estadounidense Ira Levin y que Hollywood ilustró con una producción, se puede clonar a un ser vivo a partir de óvulos y una muestra de ADN del sujeto a clonar. Hitler, en ese caso. Son los peligros de la ciencia en manos inescrupulosas. La ética norma a los seres humanos para distinguir el bien del mal. ¿Qué piensas tú considerando la historia moderna y tus lecturas y estudios para fundamentar tu novela Cinco puntas?

—Creo que la sociedad ha evolucionado tanto que ya no hay claridad entre lo que es bueno o malo, ético o no. Ya no hay dogmas o certeza absoluta de nada. ¿Bueno o malo para quién? ¿Bajo qué condiciones? En mi criterio, los pilares fundamentales de Cinco puntas son conceptos más fuertes y más mundanos: camaradería, amistad, amor, fe, respeto. Cualquier elemento que caiga en manos inescrupulosas generará consecuencias adversas al entorno y no necesariamente en beneficio del abusador. Los grupos de influencia que se aprecian en la novela son considerados buenos por algunos, pero en realidad los efectos de sus actos no lo son. Todo depende del cristal con que se mire cada situación. Ni siquiera el propio Salvador, que posee todo el conocimiento del mundo, puede distinguir completamente…

—Leemos en tu libro: “La Iglesia era consciente de la crisis de fe y tomó la decisión de usar la investigación para lanzar una campaña reevangelizadora, basada no tanto en narraciones bíblicas como en hechos reales comprobables científicamente”. Ciertos círculos consideran que el avance científico es evidencia del resurgimiento de los antiguos iluminados. El poder de las corporaciones religiosas, científicas y privadas es tema no sólo de novelas históricas y de ficción, sino de teorías razonables —como esa que bien pudo considerar el Vaticano— o conspiraciones políticas. ¿Recrear de forma artificial a un personaje histórico-religioso trayendo su ADN al presente —según tu obra— es una trama, una esperanza o una posibilidad en estos tiempos recios para la humanidad?

—No creo que el avance de la ciencia tenga que ver con resurgimiento alguno de ningún grupo. Es producto de la evolución del ser humano. Lo que el Homo sapiens fue desarrollando en el principio con su misticismo y reglas sociales básicas, como señala el historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari en su libro Sapiens: de animales a dioses, podría ser considerado el nacimiento de la ciencia, cuando el concepto de grupo económico no existía. En efecto, lo que se muestra en Cinco puntas es un proyecto bien intencionado que es robado y usado para fines distintos estando de por medio el lucro económico y el uso indiscriminado y sin control. No es ficción sino algo que ocurre actualmente frente a nuestros ojos. Obviamente, todo proyecto tiene necesidad de capital, eso no podemos ocultarlo y, en consecuencia, habrá siempre quienes tendrán más control que otros. Es una trama para servir de base a los argumentos de la novela, un tema que busca retomar la esperanza en el lector y, definitivamente, una posibilidad, porque son hechos que la clonación y la potencial creación de órganos ya ocurren y es probable que se perfeccionen con el tiempo.

La sociedad actual está tan convulsionada que cada quien cree en lo que quiere y hay medios que manipulan más la información que las propias organizaciones religiosas.

—¿Un producto de laboratorio como Salvador entraría hoy en el Vaticano?

—Esa es una de las interrogantes que quedan abiertas en la novela. Aun si la Iglesia no creyera en la vuelta del Mesías, debería investigar a fondo y determinar cuál sería el impacto de este personaje en sus seguidores y en su organización. ¿Y qué ocurriría si en efecto es el Hijo de Dios y no es acogido? En este mundo moderno muchos pensarían que cualquier forma científica es válida para que este personaje surgiera. Tal como puede leerse entre líneas en Cinco puntas, el asunto es suficientemente relevante para que las autoridades religiosas de todo el mundo muestren un enorme interés. Que sea Jesús o no es otro tema, que dependerá de cada persona.

—¿La Iglesia católica no sería la primera en tomar ventaja de este ser artificial para apoyar su mensaje?

—Por mis creencias y educación me sería difícil pensarlo. Como cualquier otra organización con millones de seguidores, tiene un plan de medios para desarrollar su actividad. Si la gente se deja manipular no es culpa de la Iglesia. La sociedad actual está tan convulsionada que cada quien cree en lo que quiere y hay medios que manipulan más la información que las propias organizaciones religiosas. El reto no sería la clonación, creo, sino más bien comprobar quién es en verdad el ser clonado. En Cinco puntas son los propios humanos los que se dejan manejar por sus ansias de esperanza y de curación por parte del Salvador.

—“(…) no había sido un experimento controlado, y lo más delicado, violaba un acuerdo de la legislación biomédica sobre la prohibición de clonación humana”. La oveja Dolly fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. La clonación de humanos es posible, tanto como el intenso debate sobre aspectos éticos. Ya decodifican el material genético del nuevo coronavirus, para confirmar que es un producto de la evolución natural y descartar teorías de una creación de laboratorio, quizá por descuido, pero usada con fines retorcidos. ¿Crees posible que todo este horror desatado por la pandemia sea parte de un proyecto para atacar la economía europea y una pantalla para acusar a China?

—No he visto ni leído evidencia válida al respecto, por lo cual es sólo una de muchas hipótesis que se han planteado. Los seguidores de cada teoría presentan evidencias tan débiles como los humanos que están infectados del virus.

—“Lucius Green había logrado patentar y licenciar un tipo de células madre pluripotentes inducidas con las cuales estaba trabajando para crear órganos capaces de ser trasplantados, sin correr el riesgo de que el cuerpo del paciente los rechazara. Era el descubrimiento del siglo”. El transhumanismo busca hace mucho tiempo mejorar la naturaleza humana superando sus limitaciones mediante la medicina regenerativa y la creación de órganos. Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio fue más allá y desarrolló un cerebro humano casi completo en un laboratorio. ¿Es un final o un comienzo para la humanidad?

—Creo que en temas científicos sólo hay comienzos y nunca finales. Ninguna especie ha desaparecido en vano, siempre deja rastros que seguir. Irónicamente, la muerte de los seres vivos es lo que permite estudiarlos, saber cómo están compuestos, cómo viven, cuáles son sus debilidades… Lo que se cumplen son etapas de un proceso, ya sea científico, religioso o social. Incluso si pensamos en la obsolescencia de la tecnología, ésta nunca se extingue pues sirve de base para lo que muchos llaman “ingeniería en reversa”, entender la composición de las cosas y estudiar cómo se pueden mejorar las nuevas versiones. Si extrapolas esto al caso de Salvador, es precisamente la razón por la cual los gobiernos se pelean por saber el origen de las células pluripotenciales y cómo es que nació él. Todo para aplicarlo a los campos militar y de defensa, y cualquier otra empresa que les reditúe ganancias.

—¿En qué se diferencia Cinco puntas de otras novelas de ficción?

Cinco puntas trata temas muy controversiales que harán reflexionar al lector y reevaluar sus creencias, pero igualmente contiene elementos de romance, misterio y thriller, lo cual la hace muy interesante y atractiva a todos los gustos y edades. Es también fácil de leer y engancha al lector desde su primer capítulo. Lo más importante es, como lo han manifestado muchos lectores, saber qué les ocurre a los personajes en una muy esperada continuación.

La prioridad de todo novelista de ficción debe ser permitir a sus lectores dejarse permear por la trama y desconectarse de la realidad por unos minutos.

—Amazon es prêt-à-porter. Listo para llevar, es decir, ofrece de todo en serie según predeterminaciones para que un gran número de personas se adapte. ¿Piensas que eso beneficia a sectores como la autopublicación y la demanda?

—Amazon presenta al escritor una serie de recursos y posibilidades editoriales bajo los términos y condiciones que la empresa establece, como todo en el mundo corporativo. Depende del escritor y del lector usar ese sistema o no. No tiene ningún sentido hacer inversiones en inventarios que no van a circular a mediano ni largo plazos, congelando recursos de las empresas. Hay que diferenciar dos cosas: la autopublicación, que es una alternativa, y los modelos tradicionales. Esto es una decisión de cada persona. Muchos publican no porque las empresas no acepten sus manuscritos, sino porque ese es su deseo o plan de negocios. La edición por demanda parecer ser la forma más rápida y económica de satisfacer actualmente al consumidor. Se imprime lo que se necesite. Creo que sistemas de impresión por demanda como el de Amazon facilitan la publicación y comercialización de obras como Cinco puntas. Así como Amazon existen otros medios que se rigen por sus propias reglas.

—¿Será la muerte de las editoriales como las conocemos?

—No, en lo absoluto; creo que es una herramienta más para el impulso de ese mundo. Incluso para las editoriales y sus autores. Esos modelos continúan evolucionando y deberán adaptarse a las novedades de impresión, publicación, mercadeo y distribución, exista Amazon o no. Una de las ventajas se ha manifestado con la pandemia del Covid-19, porque todo el mundo se tuvo que quedar en su casa y las opciones ofrecidas por empresas como Amazon se volvieron las mejores para algunos lectores. Imaginemos por un momento todo el inventario frío que mantienen algunas editoriales tradicionales y librerías debido a que la gente no puede salir de sus casas. Un mecanismo de consumo por demanda limita las pérdidas financieras por exceso de gastos de impresión, distribución e inventario. Afortunadamente todavía existe espacio para todos los modelos editoriales.

—¿El éxito es satisfacer a los lectores o vender libros?

—El éxito es satisfacer a tus lectores. La prioridad de todo novelista de ficción debe ser permitir a sus lectores dejarse permear por la trama y desconectarse de la realidad por unos minutos. No concibo a un escritor que esté satisfecho si a sus lectores no les gusta su obra.

Leopoldo Brandt Graterol
Brandt Graterol: “Creo que en temas científicos sólo hay comienzos y nunca finales”.

Leopoldo Brandt Graterol

Es abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. En 1991 publicó su innovadora obra Páginas web, condiciones, políticas y términos legales (Legis), que trata sobre las letras pequeñas en las páginas web. En 2001 crea la primera cátedra sobre Aspectos Legales de Internet para pregrado en la Facultad de Derecho de su alma mater, donde funge como profesor, dictando igualmente dicha asignatura en el posgrado de Derecho Mercantil de la misma. Ha asistido también como profesor invitado en la Universidad Metropolitana, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad del Táchira. Actualmente reside en Carolina del Norte, Estados Unidos.

Marijosé Pérez-Lezama
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