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Lynette Mabel Pérez:
“Si algo une mi poética es el tema de la mujer”

domingo 19 de junio de 2022
Lynette Mabel Pérez
Lynette Mabel Pérez: “Yo me considero una escritora comprometida con el mundo y mi país”.

Lynette Mabel Pérez (Mayagüez, Puerto Rico, 1976) es poeta y narradora, docente e investigadora. Estudió en la Universidad Interamericana de Puerto Rico (M.A.) y obtuvo una especialidad graduada en la Universidad de Puerto Rico en Estudios Hispánicos. En 2005 obtuvo el tercer lugar en el certamen “El árbol de la vida” de la Universidad de Puerto Rico, y, entre otros, menciones de honor en certámenes de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (2008) y del Festival Grito de Mujer (2011). Ha publicado Imaginería (2010, 2014), Mundo cero (2013), Psicodelias urbanas (2014) y Ciclos (2015), entre otros trabajos creativos. A partir de su poemario Piel de laboratorio (2016), nos ha contestado nuestras preguntas, y todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Hace algún tiempo publicó Piel de laboratorio (2016). ¿De qué trata dicho poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?

Piel de laboratorio es el poemario que quise escribir con Imaginería, uno que hable de la esencia femenina y los estados de ánimo. En él la mujer es su propio conejillo de indias, se conoce, se encuentra y profundiza en sí misma. Se puede decir que siempre estuve trabajándole.

Creo que el tema de lo femenino lo trabajo de manera universal más que personal.

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Piel de laboratorio y su trabajo creativo-poético posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña-caribeña y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

—Si algo une mi poética es el tema de la mujer. Podría decir que Mujer moderna, con Karina Gómez, tiende al feminismo, lo que es ser mujer y cuáles son nuestras preocupaciones. Lo mismo exploro en mi primer libro, Imaginería; en Ars memoriae con Miranda Merced, y en el último, El grimorio de la bruja, próximo a publicarse. Creo que el tema de lo femenino lo trabajo de manera universal más que personal. Aunque es un juego cíclico de memorias, poesía y vivencias, es dual, es nuestro juego, el de las autoras. Varios de mis libros son en coautoría, leerlos es como echarle una mirada a la correspondencia íntima entre dos amigas. Una de ellas, Miranda, es caribeña como yo, y Karina es de origen colombiano, diría que hace tiempo que crucé esa frontera.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, poeta, docente, investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—Entiendo que un trabajo colaborativo, como el que suelo hacer, envuelve más… más vinculación, mayor investigación y más madurez de parte de los escritores que escogemos este tipo de compromiso con nosotros y el colega. Mundo cero, mi tercer trabajo, es prácticamente antológico, trabajo que realicé en la revista Inopia y, con anterioridad, en Fantasía circense.

“Piel de laboratorio”, de Lynette Mabel Pérez
Piel de laboratorio, de Lynette Mabel Pérez (2016). Disponible en Amazon

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer docente-investigativo y poético?

—He trabajado con muchos autores. No he llegado a concretar el poema, el cuento o el relato colaborativo; trato de ser bastante flexible a la hora de ese diálogo; creo que en esta dinámica ambos aprendemos. Suelo usar mis textos en el aula; pocos autores dedican sus letras a los más chicos. Toda mi admiración a los que han dedicado su vida a escribir para ellos, autores tales como Edwin Fi, Angie Camacho, Rabelo y Tina Casanova.

—Ha logrado mantener una línea de creación enfocada en la enseñanza y la poesía. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

—Una experiencia inolvidable en mi haber literario es mi lectura en Santander, Colombia, donde leí en escuelas y universidades. Mi eterno agradecimiento a Hernando Ardila. Deseo que nuestras letras, las de mis colegas y las mías, lleguen a las aulas y generen un cambio en ellas. Mi compromiso es ante todo uno social.

—Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Yo me considero una escritora comprometida con el mundo y mi país. Soy primeramente mujer y puertorriqueña. Aunque me afectan las macro y microviolencias en todo el mundo.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en Puerto Rico?

—Como te comenté, mi poética es una, primeramente, social, y luego, una de género. Lo cual va ligado a lo social y político. Ya dijeron, hace un tiempo, las teóricas, que lo público es siempre político.

Las redes sociales me han ayudado no sólo a no perder el diálogo sino a estrechar lazos con autores de otras latitudes.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora en Puerto Rico hoy?

—Mis profesores en la Universidad de Puerto Rico abrieron un nuevo universo a mis ojos. Desde entonces no he dejado de escudriñarlo. Espero transmitir ese mismo deseo en los que me lean o en los que dialoguen conmigo.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática poética del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Yo he dejado de publicar, pero no de escribir. Las redes sociales me han ayudado no sólo a no perder el diálogo sino a estrechar lazos con autores de otras latitudes.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene recientes y pendientes?

—Tengo un solo proyecto pendiente, la publicación de mi último libro, titulado El grimorio de la bruja, con una portada de Vanessa Arandt y una edición de Solimar Ortiz Jusino.