“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Lourdes Vázquez:
“Todo mi trabajo es un tejido mullido, saludable e inequívoco”

domingo 3 de julio de 2022
Lourdes Vázquez
Lourdes Vázquez: “Desde la distancia se me desborda la memoria y por ende la escritura”.

Lourdes Vázquez (Puerto Rico) hizo camino al andar. Creció profesionalmente en los Estados Unidos, donde se ha destacado como escritora, docente e investigadora, llegando a ostentar el rango de bibliotecaria emérita de la Rutgers University. Parte de su obra creativa ha sido traducida al catalán, al francés, al gallego, al inglés, al italiano, al mixteca, al portugués, al sueco y al rumano. Se ha destacado en la novela, el cuento, la poesía y el ensayo. En 2002, “La estatuilla”, uno de sus cuentos, mereció el premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional. La escritora, la bibliotecaria emérita, la mujer que nos recuerda que aquí cuentan las mujeres, ha contestado nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

Hace poco publicó Orígenes de lo eterno y así las cosas (2020). ¿De qué trata dicha colección de cuentos seguidos de una crónica histórica? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarles?

Déjame hacer una breve introducción: en América Latina el uso de la historia en la literatura no es nuevo. Los escritores (no excluyamos a los poetas) que han desarrollado esa intertextualidad me superan. Pienso en Tomás Eloy Martínez con su novela Santa Evita o los extraordinarios Borges, Pablo Neruda y su Canto general y Raúl Zurita y su obra trabajada en relación con la dictadura chilena. En el Caribe se me ocurre pensar en Maryse Condé y su novela Yo, Tituba, la bruja negra de Salem, y Edwidge Danticat, ambas del Caribe francés. Pues bien, Orígenes de lo eterno y así las cosas es una búsqueda de nuestra verdad, ligada a mi historia íntima, familiar, cercana. Para eso recurro a los archivos, a la memoria. Dividido en dos partes, este libro consta de diez cuentos y una crónica. Comencemos con los cuentos: “Laura My Love”. Los amoríos del poeta puertorriqueño José de Diego (1866-1918) y Laura han sido canción para mis oídos desde muy joven y hace rato quería explorar esa leyenda. Encontré las cartas de José de Diego en la Colección Puertorriqueña de la Universidad de Puerto Rico y eso dio pie a la historia. Cito las cartas y copio un dibujo que aparece en una de las cartas a Laura. “Sarajevo” es la historia de la guerra, a veinte años, a través de la mirada de una gran amiga y compañera de Sarajevo que conocí en Nueva York y que hace miles de años que no veo. Es mi homenaje a ella, por todas las desgracias que me contó que sucedían en su tierra. Además, escribí este texto en el año siete de haber sido diagnosticada con síndrome de fatiga crónica. La historia es la excusa para hablar sobre el asunto del disability: los desastres de nuestras guerras, de mi guerra, del cuerpo en guerra. El cuento “La redondez de la vida” surgió cuando me enteré, por el periódico local, de que la familia Fanjul, dueños del azúcar en la Florida, había sido informada por sus abogados de que el gobierno de Cuba había movido de uno de sus palacios en La Habana uno de los cuadros de Sorolla; parece que pretendían vender el cuadro, lo que se convirtió en un escándalo internacional. Ese suceso, unido a mi experiencia en la Casa Sorolla en Madrid, con las pinturas deslumbrantes del maestro, estallaron en una epifanía que escribí. El cuento “Lilliput” fue otra noticia en el periódico. Efectivamente aquí en la Florida existió una villa para los enanos de un circo ruso. Este personaje, un periodista, se topó con la villa. La Florida entera es un mundo fantástico, a veces difícil de agarrar. “1944: año del mono”, es un texto dedicado a mi abuela Francisca Sánchez (Rubén Darío tenía una amante llamada Francisca Sánchez), muerta en un accidente de tránsito. Hace tiempo buscaba por todas partes algún documento, ya que murió en una guagua del ejército norteamericano. Hasta que encontré los documentos del Departamento de Guerra de Estados Unidos y pude por fin rendir homenaje a mi Francisca Sánchez.

Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe,
hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame…

Rubén Darío, “A Francisca”.

Sobre el cuento “Baby Parts”, cuando adolescente me impresionó la cantidad de misioneros gringos que llegaban a Puerto Rico y se perdían por barrios y urbanizaciones a predicar la palabra. Apenas hablaban español. Esto, unido a los escándalos sexuales de la iglesia, me provocó escribir esta historia. Sobre “María La O, todo se acabó…”, pues fíjate, al comienzo de la segunda guerra mundial, la bisabuela de mis hijos (por parte de padre), es una de dos hermanas famosísimas en su tiempo. Estas hermanas eran bailarinas de cabarets y cantantes con buenísima voz y otro tanto de movimientos. Viajaron a Europa y finalmente se radicaron en Nueva York. “Susan Walker Lost At Sea”: Susan Walker Morse, la hija mayor de Samuel B. Morse, el inventor del telégrafo, vivió en Puerto Rico junto a su marido e hijo. Hablo del siglo XIX y el escenario es una hacienda del sur de la isla en donde sucedieron una serie de desgracias. En este texto esta hablante visita las ruinas de la hacienda intentando revivir el fantasma de Susan. Sobre “El ojo del jardinero”, sólo digo que trata de una casa. La casa existió. Y nosotras, mi prima y yo, nos colamos varias veces adentro. Vacía. Radiante. Olía a cedro en su interior. Estaba en el pico del monte Monteflores en Santurce. No sé si está todavía. La describo tal cual. El resto es pura ficción. Y finalmente el cuento “Mi ciudadela”. Es la historia vista por los ojos de una jovencita en la época de la conquista. De cómo se fundó su ciudad —el casco del viejo San Juan. Para escribir este cuento me nutrí de toda la literatura colonial y cuanto libro de historia de Puerto Rico que estuvo a mi alcance. Estudié los planos de la época y mucho más, soñé con sus paisajes, conversé con mis amigos de su mundo, de sus leyendas y mitología, descubriendo un mundo inédito para mí. Todas las itálicas en el cuento son citas de la literatura de la época. Aquí incluyo un inciso: José Campeche Jordán, el pintor, es mi octavo tío tátara por parte de mi abuela paterna María Pérez. Hay otros antepasados nuestros en el cuento también. Soy una romántica.

“Orígenes de lo eterno y así las cosas”, de Lourdes Vázquez
Orígenes de lo eterno y así las cosas, de Lourdes Vázquez (Verbum, 2020). Disponible en Amazon

Sobre la crónica “The Tango Files”: a través de un texto híbrido que hilvana la prosa, la crónica y la poesía, elaboré mi experiencia sobre el paisaje interior y exterior del baile: específicamente el tango. La pura expresión del baile es también el preámbulo para otras vivencias de algunas cosas que amo, así como de experiencias que me han causado pavor. Hago un recorrido sobre la literatura del tema, del amor por este baile de parte de escritores como Borges y Sábato y de la relación entre el tango y la literatura. Como bibliotecaria, archivera, curadora y documentalista narro el impacto que me causó tener tan cerca los documentos sobre el tango incluidos en varias subastas de manuscritos de Borges en Nueva York y sobre la gran aventura de escuchar a Sábato dando una lección magistral en una cárcel de Buenos Aires.

Elaboré temas como mis andanzas detrás del tango (bailando tango) en Buenos Aires y otras grandes ciudades: Barcelona, Berlín, París, Nueva York. Porque hablar sobre milongas en estas ciudades es también hablar sobre el destierro y la cúspide de las migraciones, como es el caso de Nueva York, en donde Carlos Gardel residió y filmó varias películas, y el fenómeno de ser reconocido por la gran comunidad puertorriqueña del momento, haciendo sus presentaciones en los teatros del barrio puertorriqueño (116 y Quinta Avenida): East Harlem. En este aspecto, no me interesa tanto la historia oficial sino la memoria de los míos, la de mi madre bailando tango, y esta servidora imitándola unos cuarenta años después.

 

Unos cuantos años han pasado desde que tuve que repensar y rearticular la escritura. Con otra entonación. Con otro espíritu.

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Los orígenes de lo eterno y así las cosas, y su trabajo creativo-poético previo? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña-caribeña y su memoria personal de lo caribeño dentro de Estados Unidos, Puerto Rico y el Caribe?

Todo mi trabajo es un tejido mullido, saludable e inequívoco. Cada fibra, desde mi primer libro de poesía, Las hembras (1987), publicado en Chile, hasta este último libro de cuentos. Lleno de alegrías y honores y resumo: además del premio Juan Rulfo de cuento (2002) en la categoría Literate World, auspiciado por Radio Francia Internacional y el Instituto de México de París, por mi cuento “La estatuilla”, me satisface sobremanera una mención de honor para mi libro Un enigma esas muñecas en el Premio Paz de Poesía (2014), que convocan la Feria del Libro de Miami y el Miami Dade College en colaboración con The National Poetry Series. Que el admirado poeta cubano-estadounidense Richard Blanco se haya fijado en mi obra es para mí un reconocimiento muy grande. En España se publica finalmente Un enigma esas muñecas y allí también se publica una especie de antología primera de mis cuentos: Adagio con fugas y ciertos afectos. Me enorgullecen todos estos relatos, como me enorgullecen mis hijos y mis nietos. Muchos de estos textos, después de tantos años, hasta me asombran, como me asombran los mundos paralelos. Unos cuantos años han pasado desde que tuve que repensar y rearticular la escritura. Con otra entonación. Con otro espíritu. Por eso me dio por revisar esos textos, reeditar y publicarlos nuevamente. Como Borges. Como María Luisa Bombal. Mas, al volver sobre cada uno de estos trabajos, me percaté de un ojo caleidoscópico de la mano de exilios desmesurados; por lo tanto, para no confundirme organicé los mismos en tres secciones u ondulaciones que se complementan. Tres áreas en las cuales (me parece) se mueve el ánima de mi escritura. No me preguntes cuáles. Sigo pensándolo. La selección incluye prosa, pero también textos para performance: monólogo, libreto. En su conjunto es este un muestrario que recoge trabajos publicados inicialmente en Tres relatos y un infortunio (Fundación Ross), Historias de Pulgarcito y La estatuilla (Cultural); además del chapbook Una muñeca de cerámica con ojos violetas que mira fijo hacia el centro imaginándose que está viva (Wheelhouse Press). También he incluido uno que otro cuento publicado en revistas.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, poeta, investigadora y escritora con su época actual en Estados Unidos, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Mi época “actual” en Estados Unidos viene ligada a otras épocas en esta parte del planeta. Una de mis tías abuelas llegó a Nueva York en los años 30 y todos los sobrinos varones la siguieron. Entre ellos: mi padre y mi madre. La memoria de muy pequeñina es de mi madre llevándome de la mano por las calles del barrio hacia La Marqueta. El camino que abríamos en la nieve con las botas en negro (para zapatos altos) de mi madre y mis botines azules haciendo juego con mi abrigo. Yo era tan pequeña que lo único que podía ver era la nieve y las piernas de mi madre a mi izquierda. De ahí en adelante ha sido un ir y venir constante. Entre las dos islas, Manhattan y Puerto Rico. Ya hoy día, y después de retirarme de Rutgers University, decidí mudarme a Miami, en donde resido ya hace diez años. Todos esos paisajes, esas geografías tan caribeñas que llegan hasta el norte de Estados Unidos, además de mi propia experiencia como viajera (he tenido la dicha de llegar a la China, a África, a toda América Latina y el Caribe, naturalmente a Europa, y sus muchas literaturas), definitivamente han enriquecido y ampliado mis horizontes. El mayor descubrimiento es que desde la distancia se me desborda la memoria y por ende la escritura. En todos mis años en los Estados Unidos, el descubrimiento de las literaturas en español, desde los tiempos de la conquista española, también ha sido, sigue siendo otro tesoro.

 

He tenido la dicha de compartir sólidamente con varios núcleos de escritores.

¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y Estados Unidos? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer narrativo y poético?

Comencé a escribir tarde, no voy a la par de generaciones concretas; no obstante, he tenido la dicha de compartir sólidamente con varios núcleos de escritores, tanto norteamericanos como de nuestras regiones y naturalmente de Puerto Rico. Sobre mi trabajo creativo-investigativo y mi quehacer narrativo y poético: van de la mano.

 

Ha logrado mantener una línea de creación enfocada en la poesía, el ensayo y la narración. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de los Estados Unidos, Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

No la concibo. La siento. La veo.

 

Sé que es usted de Santurce, Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Sí, soy una escritora puertorriqueña y además acá no necesito hyphens. Es decir, no soy Mexican-American. Soy Puertorrican.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en Puerto Rico y desarrollo profesional dentro de los Estados Unidos?

En Estados Unidos descubrí al resto de las Américas, es decir, Centroamérica, México, América Latina completa y nuestro archipiélago caribeño. La huella profunda de ese grupo de puertorriqueños de los años 30-50, luego los nuyoricans, los dominicanos, los chicanos, los portugueses y españoles, los cubanos, etc. Figuras como Arturo Alfonso Schomburg, William Carlos Williams, José Martí, Eugenio María de Hostos, Rubén Darío, Salomón de la Selva, Pura Belpré, Clemente Soto Vélez y los amigos poetas, académicos y libreros en la ciudad, por mencionar algunos. Esta ha sido mi formación, la que me ayudó de forma extraordinaria en mi trabajo profesional; soy, por ejemplo, la primera boricua (latina, hispana) en trabajar en la sección de referencia de la Biblioteca Pública de Nueva York de la 42 y Quinta. Y es la primera vez que Rutgers University da el rango de Librarian Emeritus a una latina, ya que en esa universidad te ganas el Emeritus. Y no sabes la falta que me hacen el olor de los anaqueles de libros, los archivos, los documentos, la investigación de lado del profesorado, así como mis compañeros de trabajo. Todos sin excepción. Aprendí tanto de ellos.

 

La solidez del profesorado de la UPR de aquel momento se compara con lo mejor del profesorado de Estados Unidos.

¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por New York University? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora en Estados Unidos hoy?

Al ser aceptada a NYU estuve muy entusiasmada y tan pronto comenzó el semestre académico la desilusión fue única. Entonces llegué a la conclusión (para mi sorpresa) de que mi conocimiento era vasto, concreto y profundo, gracias a los profesores que me tocaron en la UPR en los años 60-70. Los profesores y un estudiantado cultísimo, elocuente y sabedor. Eso me dio mucha confianza en NYU. La solidez del profesorado de la UPR de aquel momento se compara con lo mejor del profesorado de Estados Unidos.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

El público es más amplio y diverso.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene recientes y pendientes?

Vuelvo a la poesía o, mejor dicho, al texto. Aquellos a quienes les encanta la clasificación de géneros les interesará saber que pudiera referirme al cuento, a la prosa corta o a textos que son inclasificables. En algún momento del próximo año sale una segunda edición de Cibeles que sueña, corroborando una vez más mi pasión de colaborar junto a artistas del papel, del video, de la palabra. Que la lista es larga e incluye a Consuelo Gotay, Adál Maldonado, Ira Lightman y Yarisa Colón Torres, entre otros.