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José Manuel Liboy Erba:
“Se integra más haciendo estas entrevistas que escribiendo cuentos o poemas”

domingo 24 de julio de 2022
José Manuel Liboy Erba
José Manuel Liboy Erba: “Con los maestros estoy de acuerdo en que saber no siempre es dejar saber”.

José Manuel Liboy Erba (Santurce, Puerto Rico, 1964) es escritor. Estudió su Bachillerato en Artes con concentración en Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico. Destaca como narrador de cuentos, cuentista. Parte de su obra literaria ha sido publicada en la sección “En Rojo” del semanario Claridad, con mayor frecuencia, y en Centro Ilustrado, Caribán, En Jaque, Filo de Juego, Nuestros Tiempos y Tríptico. En El rostro y la máscara (1995), Mal(h)ab(l)ar (1997), Los nuevos caníbales (2000) y A toda costa: narrativa puertorriqueña reciente (2019), antologías de escritores puertorriqueños contemporáneos, han sido incluidos también trabajos de Pepe Liboy. Tiene una novela, El informe Cabrera (2009). Liboy Erba ha respondido nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—En 2003 publicó Cada vez te despides mejor. ¿De qué trata dicha colección de relatos? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?

Cada vez te despides mejor es un trabajo de acopio de relatos que realizó Carlos Roberto Gómez Beras en estrecha cooperación con el poeta Rafael Acevedo Rodríguez, quien a lo largo de los años fue publicando los textos que le parecían mejor escritos o más representativos del momento que vivíamos. La costumbre de recoger las fotocopias de cada uno de los que publicaba Claridad, o bien del semillero de revistas en los que fueron apareciendo, nos llevó un buen día a recopilarlas sin excesivo rigor crítico o histórico, simplemente con la idea de dar a conocer un momento de transición que vivimos los escritores, la del llamado libro perfecto y creado mentalmente antes de que se hiciera, y la realidad azarosa del mundo de hoy en día donde el autor no sabe a veces ni quién es su interlocutor, ni mucho menos qué inclinaciones tienen sus lectores.

¿Qué concepto puede encontrarse en las letras de Puerto Rico que da tela de dónde cortar o espacio para imaginar nuevos mundos?

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Cada vez te despides mejor y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?

—En otras ocasiones he dicho algo al respecto. ¿Qué concepto puede encontrarse en las letras de Puerto Rico que da tela de dónde cortar o espacio para imaginar nuevos mundos? Desde el principio, aquí y no solamente en nuestra isla, en Grecia o en cualquier lugar donde empieza a racionalizarse el lenguaje, la obsesión más que acusada con la manera en que venimos al mundo es lo que llama la atención. La comadre de un poema de Alonso se equipara a la ninfa Calixto, que es la madre de un hijo que Hera no quiere. Pero, bien mirado, ese extrañamiento de Hera ante la escena del crimen que es la maternidad de la ninfa tiene un paradójico efecto, que es la inmensa ventana que se le abre al ser humano fuera de su herencia o núcleo familiar inmediato.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—La madurez es paz, no resignación. Que aparentemente estemos hechos como estamos hechos, y que hay realidades que son leyes científicas, es lo primero que importa señalar. Cuando ya tenía claro que hay un diseño no muy fácil de cambiar no sólo en el lenguaje, sino hasta en la manera en que nos traen a la vida, se nos podía hablar por ejemplo de algo que está en entredicho, que es el creacionismo frente a la evolución, que es la idea que se ha trabajado menos. El cambio que he notado es como esa ventana que se abre cuando nacemos. La ventana estaba cerrada mientras crecimos, cierta protección nos hacía falta al parecer. Constatar que la idea más sencilla y trillada, la de un designio, sigue siendo la que mejor recibe la gente, y que no hay otra alternativa en lo que toca a comunicarse, es parte de madurar.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritor?

—Al principio yo me situaba moderadamente entre los maestros que ponían en entredicho el papel de la técnica en el camino que andamos todos, que era saber la verdad, y la aparente aceptación ciega de esos escrúpulos que mis amigos expresaban en sus libros. La verdad es que lo técnico vale para el archivo y no tanto para saber la verdad. Las computadoras nos permiten hacer esto que hacemos tú y yo, un acopio de datos. Con los maestros estoy de acuerdo en que saber no siempre es dejar saber. Uno puede saber y no decir nada. El maestro nos enseña que a veces hay que ser coqueto. Si no aburres.

—Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la narrativa (cuentos y novela) en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

—Ese es el lado de mi vida que conozco menos. Si se me ha aceptado o no, si se me ha comprendido o quizá olvidado. Ese es el nuevo mundo del que te hablo hoy, donde no se sabe quién es quién, ni por qué hablas con quien hablas. Es el mundo de la nube o suprema indiferencia que sufrimos todos, que hoy en día ya tiene forma y que desembocó en la red.

—Sé que es usted de Santurce, Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—A veces me siento puertorriqueño y a veces no. Como a veces siento que soy padre y otras veces padrino.

Sinceridad creo yo que es todo eso que llamas formación.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?

—La identidad me dio metas. Hace falta ser alguien para tener una dirección. Pero eso cuando uno es niño. Ya mayor es reconocer la ventana al exterior. Con nacer basta. Sinceridad creo yo que es todo eso que llamas formación.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

—Eso sí que es interesante. Se integra más haciendo estas entrevistas que escribiendo cuentos o poemas. Yo siempre escribía lo que me pasaba como si fuera algo representado, como si se hubiera prescrito lo que podía sentir o lo que no. Y eso es por lo fuertemente kantiana que es la UPR. Todo estaba anticipado y prestablecido. Las entrevistas, sin embargo, son mi ventana al exterior. Desde que las concedí, todo cambió. Esto que parece tan regido por una ley tiene consecuencias que no se pueden calcular.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Eso no cambia mucho. El público lector parece una ficción más, pero la comunicación con alguien como tú, otras veces, hace la diferencia. Las primeras entrevistas las hice hablándole directamente al hombre de prensa o a la estudiosa interesada. La entrevista con José Santos, que puedes leer en la red, se hizo exactamente como esta que me haces tú. Unas preguntas que eran como llenar un formulario, pero son mucho más amplias.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene recientes y pendientes?

—Tengo en mente una retrospectiva cibernética. Todo lo que tengo en el pendrive lo voy a sacar crudo y sin editar, como lo hizo Depeche Mode. Me importaría la presencia de un editor para que sea bonito hacerlo, aunque no quiera cambiar lo que tengo en la ficha. No sé cómo lo voy a dar a conocer de momento y para eso confío en los editores o en personas como tú.