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Layda Melián:
“Cuando escribo, mi obra se integra a mí; no yo en ella”

domingo 9 de octubre de 2022
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Layda Melián
Layda Melián: “Reconozco la constelación heterogénea de los seres humanos y he desarrollado la capacidad de la tolerancia y la comprensión de la conducta humana en el escenario que se desarrolle”.

Layda Melián, mejor conocida como Yolanda López López (Gurabo, Puerto Rico, 1956), es médica reumatóloga y escritora. Estudió su grado de Bachillerato en Premédica y de Doctorado en Medicina en la Universidad de Puerto Rico. Completó también su grado de Maestría en Creación Literaria con concentración en Narrativa en la Universidad del Sagrado Corazón (2011). En 2011 fue merecedora de la Medalla Pórtico a la Excelencia Académica. En 2021 por su segunda novela La segunda carta (2020) obtuvo mención de honor del International Latino Book Awards y mención honorífica del PEN de Puerto Rico Internacional. Por su primera novela, La caída de Alejandro Curtos (2013), recibió en 2014 mención honorífica del PEN de Puerto Rico Internacional. Se ha destacado en la comunidad literaria como vicepresidenta (2013) y secretaria (2012-2013) del PEN de Puerto Rico Internacional. A partir de La segunda carta, Layda Melián nos ha contestado nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas por todos vosotros.

 


 

Hace poco publicó La segunda carta (2020). ¿De qué trata esta novela y cómo recorre usted entre la literatura y la realidad o no ficción?

La segunda carta es una novela histórica en la que expongo una situación que ocurrió en los años treinta del siglo pasado: un médico, miembro de una comisión de americanos que llega a la isla a investigar la anemia predominante en la época, escribe una carta para un amigo y en ella le expone su pensamiento sobre los puertorriqueños, y afirma haber asesinado a ocho pacientes e inoculado células de cáncer en otros tantos. Ha sido un reto escribirla. El evento y la carta son reales, así como muchos personajes. Sin embargo, una serie de figuras ficticias, como el reportero, me permitieron moverme entre la no ficción y la literatura sin alterar la información esencial. Deseaba presentar esa realidad, que fuera capaz de provocar preguntas, pero a la vez me interesaba que el lector no se sintiera abrumado.

 

La caída de Alejandro Curtos, mi primera novela, fue mi tesis para la Maestría en Creación Literaria. Pretende ser un texto de validación de lo aprendido.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar La segunda carta? ¿Qué relación tiene con su trabajo creativo-investigativo anterior y hoy?

Estaba en el proceso de presentar mi primera novela, La caída de Alejandro Curtos (publicada bajo mi nombre real, Yolanda López López), cuando mi hermano menor me hizo llegar evidencia de la carta escrita por el doctor Cornelius P. Rhoads. A partir de entonces me dediqué a revisar en el Archivo Histórico de Puerto Rico todo el material referente a ese momento y lo complementé con la información recopilada por Pedro Aponte Vázquez (su archivo está en la Fundación Luis Muñoz Marín), otros textos y entrevistas.

La caída de Alejandro Curtos, mi primera novela, fue mi tesis para la Maestría en Creación Literaria. Pretende ser un texto de validación de lo aprendido, técnicas, etc. En términos de la investigación de datos fue más corta. La idea para esa novela me vino por un caso de mala práctica médica que ocurrió hace muchos años, pero nunca lo conseguí. Por lo tanto, me inventé uno, y con él me inventé leyes para que cuadrara la historia. Para el diario de la abuela que aparece en la novela busqué sobre la Segunda Guerra Mundial; y esa información está publicada.

En lo único que se parecen ambos textos es en que giran en torno al mundo médico.

 

“La segunda carta”, de Layda Melián
La segunda carta, de Layda Melián (País Invisible, 2020).

Si compara su crecimiento y madurez como persona, profesional de la salud y escritora, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo o no de entonces con el de hoy?

La medicina me ha permitido exponerme a múltiples personalidades y situaciones de vida. Reconozco la constelación heterogénea de los seres humanos y he desarrollado la capacidad de la tolerancia y la comprensión de la conducta humana en el escenario que se desarrolle. No juzgo, sólo me propongo comprender. Mis personajes vienen de esas vidas, de esas características que he conocido. Por otro lado, si bien es cierto que escribo poesía y notas desde los nueve años, apenas comencé a publicar en 2013. Me falta mucho para desarrollarme como escritora. Lo que sí reconozco es que soy más organizada desde que redacto para publicar. Mucho de lo que componía antes quedaba incompleto. Ahora, cuando comienzo un escrito me siento comprometida con terminarlo.

 

No me detengo a compararme con otros escritores. Escribo porque me place escribir.

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera?

He observado que más escritores abordan el contexto histórico dentro de sus novelas. Tanto locales como extranjeros. En Puerto Rico, María Zamparelli ha escrito textos extraordinarios con referencia histórica; Manuel Martínez Maldonado también, entre tantos. No me detengo a compararme con otros escritores. Escribo porque me place escribir.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Hasta ahora mis escritos han recibido comentarios favorables. Mis lectores, muchos de ellos colegas en letras, me han hecho una retroalimentación positiva.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora o autora de literatura, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

José Luis González hizo un doctorado, vivió y murió en México. Puedo entender que se sintiera de esa forma. Yo nací en este archipiélago de Puerto Rico, en Gurabo. Me visto de mar, llevo un chal de campo y un sombrero de cemento. Soy puertorriqueña. Como escritora me siento como un punto suspendido en el universo, sin compromiso u obligación a escribir exclusivamente sobre mi tierra. Si lo que escribo es parte de la “literatura puertorriqueña” del siglo XXI, lo dirán los críticos.

 

¿Cómo integra su identidad étnica e identidad de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo?

Yo me separo de mi creación. Cuando escribo, mi obra se integra a mí; no yo en ella. Si fuera lo contrario sería un panfleto propagandista.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora hoy?

Como comenté anteriormente mi experiencia como médica me ha llevado a exponerme a diversas situaciones y a una multitud de personas. Pienso que esas experiencias me han servido para el desarrollo de cuentos que he publicado en diversas antologías y, sobre todo, en la creación de personajes y diálogos.

 

Siento que los lectores agradecen mi trabajo creativo-investigativo y aprecian que he abordado diversas temáticas.

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Siento que los lectores agradecen mi trabajo creativo-investigativo y aprecian que he abordado diversas temáticas. En mi primera novela, La caída de Alejandro Curtos, entro en detalles de la Segunda Guerra Mundial, y en La segunda carta, en el Puerto Rico hasta principio de los treinta. Como parte de mi participación en el proyecto de la magnífica escritora Yolanda Arroyo Pizarro, la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales, desarrollé dos cuentos para visibilizar a dos grandes figuras afrocaribeñas, puertorriqueñas: Pura Belpré y Arturo Alfonso Schomburg. Por otro lado, dentro del grupo Amalgama, participé en la investigación de los eventos laborales causantes del incendio del hotel Dupont Plaza, así como en la exposición de la trata humana que se efectuaba en el mismo, y en mi cuento “En el Campo de Alfarero”, investigué el origen de la biblioteca de Nueva York. Eso aparte de la investigación que ha contribuido en la composición de varios poemas.

 

¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted recientes y pendientes?

Lo más reciente que publiqué es un texto híbrido, El silencio de los adoquines, junto a mis amigas Mara Daisy Cruz, Ivette Rivera Morales y Miriam Montes Mock. Es un libro en que aportamos notas de nuestros diarios, poesía y cuentos que giran alrededor de la pandemia de Covid-19.

Al presente estoy escribiendo mi próxima novela y contemplando la idea de publicar un libro de poesía. Hasta ahora solamente he publicado poesía dentro de antologías.

Wilkins Román Samot

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