Servicio de promoción de autores de Letralia Saltar al contenido

René Fuentes Gómez:
“Escribo para recibir la compañía de algunos lectores”

domingo 14 de enero de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!
René Fuentes Gómez
René Fuentes Gómez: “Cada libro en cada género literario es un momento de varias hablas que pujan y modifican la lengua con que escribo y el ser social que soy”.

René Fuentes Gómez (Bayamo, Cuba, 1969) es escritor, editor y docente universitario. Como escritor, destaca como poeta, narrador y dramaturgo. Es egresado de la Escuela Nacional de Teatro de Cuba (1990), de la Universidad ORT (Uruguay) y de la Universidad Centro Latinoamericano de Economía Humana, Claeh (Uruguay). Es docente universitario en la Universidad ORT, Uruguay. Su trabajo creativo ha sido reconocido o publicado en Alemania, Cuba, España, Estados Unidos y Uruguay. En 2002, la Universidad ORT le reconoció con el Premio a la Excelencia Docente de la Facultad de Comunicación y Diseño. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Hace poco publicó usted Piezas para reparar un trino (2021). ¿De qué trata en estas obras de teatro y cómo recorre usted entre la literatura y la realidad o no ficción? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlas?

—Como de algún modo dice el título, Piezas para reparar un trino es un libro que reúne siete piezas teatrales que fui escribiendo en diferentes etapas de mi vida y de mi trayectoria como dramaturgo. La primera pieza la escribí en Cuba (La bufanda, Premio Abril 1994) y la última la escribí en Uruguay (Un gaucho, dos gauchos, treinta y tres gauchos, finalista del Premio Teatro Breve, España 2009). O sea que hace muchos años que no escribo teatro y este libro vino a reunir el género literario que más ha quedado atrapado entre el destierro y el silencio. Y es que el teatro se escribe y se hace para representarlo y para interpretarlo; sin embargo, por las características de mi vida, he escrito más teatro para que sea leído y para expresar otras formas de la poesía, que es otro género literario de minorías y de mucho trabajo en solitario.

Todos mis libros, en todos los géneros literarios que escribo, versionan un canto y un reclamo a la libertad.

—¿Qué relación tiene Piezas para reparar un trino con su trabajo creativo anterior y hoy?

—Todas las piezas y los monólogos reunidos en este libro son voces por y para la libertad. Es decir, aunque los argumentos y las estéticas teatrales de estas obras son muy diferentes, las piezas se unen por una búsqueda continua de libertad. A veces es una libertad creativa, a veces es una libertad cívica, a veces es una libertad ética o de otro tipo, pero cada texto trabaja sobre algún criterio de la libertad o sus opuestos, por ejemplo: el encierro y la censura. El libro tiene dos epígrafes, uno de ellos es el verso de Miguel Hernández “Para la libertad sangro, lucho, pervivo”. En cuanto a la relación de este libro con mi trabajo creativo, creo que todos mis libros, en todos los géneros literarios que escribo, versionan un canto y un reclamo a la libertad. Sobre todo, valoro mucho el derecho humano de la libertad de expresión. Desde esa necesidad escribo, siempre.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente-investigador, editor y escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo o no inicial con el de hoy?

—Todo cuanto he escrito ha sido para compartir experiencias y búsquedas del mejoramiento humano, incluso cuando he escrito de mis errores, de mis defectos y de crímenes reales e imaginarios cometidos por otros. Y como profesor, pues he aprendido enseñando tanto o más de lo que creí saber antes de empezar cientos de cursos y seminarios. Y como investigador y como editor, pues he podido devolver análisis y calidad técnica a las obras de otros, a los libros de otros. Todo lo anterior me hace sentir y reconocer la literatura como una creación más vasta y compleja, que sobrevive a la necesaria soledad de donde parte el trabajo de cada escritor.

“Piezas para reparar un trino”, de René Fuentes Gómez
Piezas para reparar un trino, de René Fuentes Gómez (2021). Disponible en Amazon

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Uruguay y fuera?

—Por defecto de mi carácter y por limitación de mi historia de vida, también por mi elección personal y quizás con un poco de acierto, poco a poco, con cada uno de los dieciocho libros que he publicado hasta el momento, más otros inéditos, he tratado (cada vez más conscientemente) de alejarme de las generaciones y de las literaturas nacionales. Que, sin duda, son muy necesarias para escribir y para ser estudiado y reconocido dentro de esas fronteras culturales; sin embargo, progresivamente he preferido irme de sus márgenes de aceptación y contención. Incluso, prefiero escribir por fuera de sus márgenes de reconocimiento y visibilidad. Por ejemplo: en Cuba publiqué apenas dos libros (pero siempre me reconocen en cualquier país y ámbito literario internacional como escritor cubano); en Uruguay publiqué hasta el momento ocho libros (principalmente sobre Cuba y Uruguay, pero no desde el punto de vista de un cubano ni de un uruguayo, sino como un “extranjero doble”, no desde la mansedumbre de un escritor asimilado e integrado a un nuevo canon: la literatura uruguaya de la “uruguayez”); en España y en otros países he publicado mis últimos siete libros más recientes (pero todos, en varios géneros, van por carriles estéticos y asuntos de fronteras diversas y de diversas literaturas). Es decir, ante la realidad biográfica (vivo fuera de Cuba hace casi treinta años), prefiero escribir desde y con una identidad móvil, de raíces profundas pero de follajes cambiantes. Mucha de la mejor literatura uruguaya, de varias generaciones, se ha escrito fuera de Uruguay, incluso sin la intención de ser literatura uruguaya ni de ningún lugar preciso. Ese esfuerzo y esa resistencia a no aceptar lo previsible me relacionan con la literatura de este país. Uruguay no es un país favorable para escribir, mucho menos para un extranjero que no lo adula y que le señala sus “puntos ciegos” y sus limitaciones. Y ése es el Uruguay que en varias de mis primeras novelas, y en poemarios como Postales que nadie pedía (2004), he preferido escribir.

—¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro y fuera de Uruguay, y la de sus pares, bien sean escritores de teatro u otro género?

—Se escribe mucho. Se publica mucho. Muchos aspiran y otros tantos se valoran como escritores. No es algo bueno ni malo, es otra manera personal de percibir la realidad. Pero nuestra realidad tiene un problema más evidente, se lee menos o menos libros. Y los escritores de libros andamos por un camino muy transitado por otros escritores y poco sosiego. Como dije antes, he publicado varios libros en varios países, y varios de esos libros han recibido premios nacionales e internacionales. Lo cual me alegra y, sin falsa modestia, me reconforta para seguir escribiendo. También me alegra mucho cada vez que aparece un lector, una reseña o un artículo sobre alguno de mis libros en otros lugares y me entero de esa hermosa forma de “compañía”. En verdad, creo que escribo para recibir la compañía de algunos lectores. Esa compañía libre que quien lee da a quien escribe, y viceversa.

Cada libro en cada género literario es un momento de varias hablas que pujan y modifican la lengua con que escribo y el ser social que soy.

—Sé que es usted de Uruguay. ¿Se considera un autor uruguayo o no? O, más bien, un autor de literatura, sea ésta uruguaya o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Hace más de diez años o varios libros atrás, me definía como poeta bayamés (o sea, un poeta del oriente cubano) y como un narrador uruguayo (pues empecé a escribir narrativa en Uruguay). Pero luego, desde que publiqué otros libros y por otros que ahora estoy escribiendo, me considero un “escritor de hablas”. Cada libro en cada género literario es un momento de varias hablas que pujan y modifican la lengua con que escribo y el ser social que soy.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo?

—Más que integrar estos aspectos en mi trabajo creativo, son estos aspectos o componentes los que determinan e integran mi trabajo creativo. Mi lugar físico de residencia en el mundo ha cambiado y podría seguir cambiando de ciudad, de país, de culturas de tránsito, motivación o residencia. Pero, según parece y cada vez más así lo elijo, no cambio la naturaleza de mi procedencia familiar, mi genealogía, mis decisiones (también políticas) de ser cubano sin Cuba y vivir en el sur de América, en un pequeño país. Tampoco cambio mi decisión, definitiva, de ser y pertenecer y dar voz a minorías. Por eso mis libros van a contramano de los discursos ideológicos, estéticos y de cualquier tipo más aceptados, visitados, legitimados… No me interesa eso. No fui ni sigo siendo escritor para eso ni para repetir nada de eso. Y trato de no apartarme ni una coma de la unidad de mi pensar, ser y decir.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy?

—Hay que tener disciplina para ser escritor, como para cualquier otra actividad. Pero creo que, según mi experiencia, hay que aprender a proyectar, leer y escribir en cualquier tiempo, lugar y circunstancia. No tuve nunca condiciones ni comodidades para decirme: “Ahora puedo sentarme a trabajar como escritor”. Sin embargo, el esfuerzo me mantiene vivo y escribiendo.

Hay lectores, sobre todo en Uruguay, que me leen como un “eterno extranjero”, porque no aceptan lo que escribo como un uruguayo más.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Diría que hay lectores que me leen más como un escritor cubano de asuntos cubanos. Estos lectores están en Cuba y fuera de Cuba, muchos son cubanos y otros no. Hay lectores, sobre todo en Uruguay, que me leen como un “eterno extranjero”, porque no aceptan lo que escribo como un uruguayo más, aunque llevo más años viviendo en Uruguay que en Cuba. Y hay muchos lectores, sobre todo en España, en Colombia y para algunos hispanos en Estados Unidos, que me leen más como un latinoamericano. Es decir, como alguien que vive, está, pertenece y escribe en otras regiones más amplias y más complejas de este continente y de esta zona del mundo.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

—Ahora mismo estoy tratando de hacerme un tiempo para presentar mis libros más recientes: La parte líquida del mundo (Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez 2022, de Coral Gables, Estados Unidos, Editorial Arte Sólido, 2023) y Cervantina (Premio Internacional de Narrativa Vicente Blasco Ibáñez 2022; Valencia, España; Editorial Pre-Textos, 2023). También estoy escribiendo otros libros. Y sigo estudiando, enseñando y editando a otros autores.

Wilkins Román Samot

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio