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Manuel S. Almeida:
“No me concibo como escritor”

domingo 15 de diciembre de 2024
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Manuel S. Almeida
Manuel S. Almeida: “En Puerto Rico se siente el deterioro general del tejido social de una manera muy acelerada”.

Manuel S. Almeida (San Juan, Puerto Rico, 1979) posee un Ph.D. de la Universidad de Massachusetts-Amherst en Ciencia Política, con una concentración en Teoría Política. Es autor de los libros Dirigentes y dirigidos: para leer los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci (Popayán: Envión Editores, 2010; 3ª edición, San Juan: Ediciones Callejón, 2017) y Ese idiota llamado Sócrates: teoría política, crítica, democracia (Río Piedras: La Secta de los Perros, 2014; 2ª edición, San Juan: Disonante). Más recientemente editó y tradujo del italiano al español una antología de las cartas carcelarias de Antonio Gramsci, Los otros escritos carcelarios: antología de las Cartas de la cárcel (San Juan: Ediciones Callejón, 2021). Actualmente, se desempeña como director auxiliar del Programa CDBG-Estado en el Departamento de la Vivienda del Gobierno de Puerto Rico. También enseña en el Programa de Maestría en Relaciones Internacionales y Diplomacia del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Ha sido profesor de Ciencia Política, Ciencias Sociales, Filosofía y Estudios Culturales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y en la Universidad Ana G. Méndez, recintos de Gurabo y Carolina. Entre 2022 y 2024 fungió como director asociado de la Oficina de Planificación, Estadísticas y Estudios de la Corporación del Fondo del Seguro del Estado, corporación pública del Gobierno de Puerto Rico. Entre 2016 y 2018 fue el director ejecutivo de la Biblioteca y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

La obra de Gramsci me cautivó por su riqueza, por su amplitud, por su plasticidad.

Hace ya algún tiempo publicó usted Dirigentes y dirigidos: para leer los Cuadernos desde la cárcel de Antonio Gramsci (cuya primera edición data de 2010 por la editorial colombiana Envión Editores). ¿De qué trata este libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

El libro es un estudio del pensamiento político maduro del marxista italiano y cofundador en 1921 del Partido Comunista de Italia, Antonio Gramsci (1891-1937), con especial atención a los escritos contenidos en sus Quaderni del carcere (Cuadernos de la cárcel). La interpretación que propongo es que, subyacente a la fragmentariedad material y planteada en la superficie de sus Quaderni, hay un hilo rojo que recorre el conjunto y que trata sobre su preocupación continua por las articulaciones y potenciales rearticulaciones de las relaciones entre clases o grupos dirigentes y clases o grupos dirigidos. Y que esa preocupación está tan presente cuando escribe sobre el Estado “integral” o en sentido ampliado y la hegemonía, como cuando escribe sobre los debates lingüísticos en la Italia de su momento, o sobre el arraigo o falta de éste de las diversas corrientes literarias nacionales en las clases populares, o sobre los debates filosóficos o historiográficos, por nombrar algunos de los asuntos.

Al respecto del origen del trabajo, en términos más comprensivos, digamos que fue que desde el principio, en mis lecturas más sostenidas de teoría, la obra de Gramsci me cautivó. Me cautivó por su riqueza, por su amplitud, por su plasticidad, todo lo cual desde muy temprano en mi formación intelectual (y al día de hoy) me parecía proveer un rico andamiaje conceptual con el cual mejor analizar y entender las complejas dinámicas sociales y el ejercicio del poder en las sociedades modernas. Influencia, la de Gramsci, que por otro lado han sentido ya por bastante tiempo muchos de varias generaciones de distintas latitudes, tanto en ámbitos académicos como en ámbitos más eminentemente políticos y prácticos, y tanto en la izquierda como hace algunas décadas para acá en la derecha del espectro. En términos más específicos, el libro fue producto de una revisión y traducción al español de lo que había sido mi tesis doctoral, y que defendí a finales de 2005 para obtener mi Ph.D. en Ciencia Política en la Universidad de Massachusetts, en Amherst. Un amigo colombiano que conocí en esa universidad, el reconocido antropólogo colombiano Eduardo Restrepo, me hizo en su momento el acercamiento y la invitación para que, si revisaba el trabajo y lo traducía al español, sometiera el manuscrito a una editorial en la que colaboraba con otros colegas en Colombia, Envión Editores. Y así hicimos. Ya las dos ediciones posteriores, de 2014 y 2017, publicadas en Puerto Rico por Ediciones Callejón, fueron producto del interés que siempre tuvo el amigo, y editor, Elizardo Martínez, ya fallecido, por la obra de Gramsci y por la tradición política comunista italiana en general.

 

“Dirigentes y dirigidos: para leer los ‘Cuadernos de la cárcel’ de Antonio Gramsci”, de Manuel S. Almeida
Dirigentes y dirigidos: para leer los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci, de Manuel S. Almeida (Ediciones Callejón, 2014). Disponible en Amazon

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Dirigentes y dirigidos y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal del lenguaje y la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?

Pues tal vez no sólo por el libro, pero ese libro sobre Gramsci (siendo a su vez en última instancia la culminación de un proceso amplio de educación y formación) me ayudó a estrechar lazos de comunicación con personas del ámbito de los estudios gramscianos y de la teoría política a nivel internacional a quienes ya admiraba y conocía por sus publicaciones, y que el libro sirvió como medio para establecer con ellos relaciones de cierta reciprocidad. Por ejemplo, me puso en contacto con dos figuras a las que ya admiraba hacía mucho tiempo y cuyo trabajo siempre ha sido y sigue siendo de tremenda influencia personal, Francisco Fernández Buey y Carlos Nelson Coutinho. Y así con otras personas a las que les tengo gran estima.

En términos de mi persona y mi trabajo posterior, la publicación de ese libro (y la acogida tan generosa que ha tenido entre algunos que me lo han comunicado y las buenas reseñas que llegó a suscitar) me brindó en su momento una confianza mayor y renovados bríos para ampliar mi campo de exploración investigativa. Sobre cómo lo hilvano o no con la experiencia local y en relación con las letras puertorriqueñas, pues tendría que pensarlo con mayor detenimiento. Sí te puedo decir que mi trabajo con Gramsci siempre me ha brindado una especie de sentido de kinship intelectual con otras figuras en Puerto Rico. Por ejemplo, en términos del mundo de las letras, cuando pienso en Antonio Gramsci y Puerto Rico, dos figuras titánicas del ámbito cultural siempre me vienen a la mente. Una de ellas, quizás la más obvia porque tuvo una relación más directa con la obra de Gramsci (revisó la traducción al español de la edición crítica de los Cuadernos de la cárcel que publicó la editorial mexicana Era), es José Luis González. Tanto sus intervenciones en la ensayística, como parte de su narrativa, me parecen fuertemente mediadas por la influencia de Gramsci y sus reflexiones sobre lo nacional-popular. Y la otra figura es Nilita Vientós Gastón, de quien nos consta que leyó a Gramsci (y sobre lo cual tuve la oportunidad de escribir un brevísimo articulo al respecto para Claridad hace como ocho años), y cuyo quehacer político, cultural e intelectual me da tanto sabor a gramsciano.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente-investigador y escritor con su época actual en Puerto Rico o fuera, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Digamos de manera muy apretada y bien resumida: los años, la experiencia y los cantazos brindan una sobriedad que sirve para atemperar lo osado que en un principio se puede ser.

También, siempre he tratado de concebir eso que planteas como “mi obra” desde una perspectiva bien amplia, incorporando en mis distintos quehaceres el ser un habilitador o facilitador para el trabajo o las obras de otros. Tanto orgullo me dan algunos trabajos propios que he podido adelantar, como el haber brindado espacio para el trabajo de otros, como cuando dirigí por nueve años una revista académica multidisciplinaria (Ámbito de Encuentros); a través de una piccola editorial independiente, Disonante, que he tenido como proyecto desde 2014 y con la cual he podido promover el trabajo de otros escritores; cuando tuve la oportunidad de dirigir una biblioteca y un centro de investigación social por espacio de dos años y medio, y en tiempos más recientes con un modesto proyecto que había incorporado como sin fines de lucro en 2010 pero que empecé a principios de 2022 a usar como vehículo para seminarios gratuitos y otras actividades, el Centro para el Estudio de la Democracia.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico o fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritor?

Francamente no me identifico, no me concibo, como “escritor”, así en el sentido técnico de trabajo literario. Y es que en ese sentido no lo soy. Además de mi trabajo de escritura académica, plasmada en libros, artículos, reseñas, traducciones, artículos de divulgación, etcétera, supongo que pudieras estar haciendo referencia al librito Clonazepán y circo, y que fue un intento de mi parte de tratar de escribir ¿poesía? Clonazepán y circo es producto de haber llevado varios años publicando poesía y narrativa de otras personas con Disonante. Y como todo, pues, las cosas se pegan. Traté de escribir verso libre, en un ejercicio que más que nada me sirvió de disfrute muy personal porque lo usé para plasmar e inventariar las cosas lúdicas que más prefiero: metiendo cuanta referencia pude de mis gustos por los comics, el rock & roll, la ciencia ficción, entre otras cosas. En esa vena, también pude publicar un cuento, “Platillos voladores en Cupey”, en el libro de cuentos colectivo Pléilist Shuffle, en el cual realmente usé la excusa de la aparición súbita de ovnis en Cupey para relatar unas vivencias con mi hija. Y, bueno, colar también una que otra referencia del pop culture que disfruto.

En términos de tratar de ubicarme, o de percibirme dentro de algún “núcleo generacional de escritores” con los que comparta o haya compartido en Puerto Rico, pues no me queda muy claro. En términos intelectuales más generales, sí me “siento” como que soy parte de un grupo de gente que entró al juego ya con el partido prácticamente perdido. Y es que si el mismo lazo social está en crisis, se sigue soltando cada vez más, pues como parte de ello las prácticas, los escenarios, las formas y maneras de la actividad intelectual no están exentos de esa crisis. Y en Puerto Rico se siente el deterioro general del tejido social de una manera muy acelerada. Esto que digo de manera sucinta y escueta bien se puede corroborar de manera objetiva en distintos registros, pero no por ello me atrevería a generalizar mi percepción, interpretaciones y juicios y plantearlos como los de otros que pudieran ser considerados de “mi generación” o de mis congéneres.

 

Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en el ensayo de investigación y la escritura creativa en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Las condiciones materiales de existencia hacen que me sea complicado sostener una vigorosa agenda de investigación y de producción intelectual, particularmente para desarrollar investigación amplia que redunde en monografías de cierta extensión. Me refiero a poder disponer del tiempo de ocio necesario para ello. Y si uno se gana la vida haciendo carrera fuera de la universidad en un trabajo con horarios más ordinarios, se hace más complicado todavía. Es por ello que, digamos, en el mientras tanto de trabajos de mayor envergadura he tratado de sostener al menos trabajos intelectuales de alcance más modesto: ensayos cortos, reseñas, ediciones, traducciones, etcétera.

Sobre la recepción a mi trabajo, particularmente el relacionado con Gramsci, como te comentaba anteriormente, he tenido la buena fortuna de que ha sido bien recibido por aquellos que lo han leído. Mi libro sobre Gramsci tuvo dos reseñas en revistas locales, y otras dos reseñas en revistas académicas de Estados Unidos. Mis trabajos sobre Gramsci han formado parte de referencias bibliográficas citadas en libros, artículos y conferencias internacionales. Y me han llegado a abrir varias puertas en términos de participar de foros y publicaciones en Estados Unidos, en Brasil, en Italia.

Entiendo que aquí en Puerto Rico mi trabajo y mis intervenciones sobre Gramsci, sobre los antiguos, sobre la democracia y otros asuntos de teoría política han sido, creo, bien recibidos, en términos generales.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Me limito al mínimo. No me concibo como escritor, como te comunicaba antes. Me concibo como estudioso y como teórico político, porque es mi formación y es lo que tiendo a tratar de poner en juego en mi praxis intelectual. Y soy puertorriqueño, que además vive y hace en Puerto Rico. Más allá de eso, no tiendo a pensarme mucho en términos identitarios de índole nacionales. Oye, que no es que obvie mi procedencia y mi ubicación en tiempo y espacio particular y campo de acción inmediato. Pero es que tiendo a ser alérgico a la cuestión identitaria (particularmente de índole nacional) planteada de manera aislada o reificada.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en educación en o fuera de Puerto Rico?

Remito a lo que recién te respondía al final de la pregunta anterior sobre la cuestión identitaria, pero sí añado que la perspectiva ético-política que anima parte de mi trabajo teórico-político es una que plantea la necesidad que se tiene de lograr articular lazos de commonality entre gente que es empíricamente distinta y diversa en función de la construcción de voluntades colectivas de cambio. Y teniendo como norte valores democráticos sustantivos como los de igualdad, la libertad como autonomía, la centralidad de la soberanía popular, la importancia de una experiencia de poder compartido, etcétera.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

En los años de mi bachillerato en la UPR-RP, tuve algunos profesores y maestros que fueron claves en mi formación intelectual, y cuya influencia continuó conmigo luego en escuela graduada en UMass y aún al día de hoy. Menciono, por ejemplo, a pesar de las diferencias teóricas y filosóficas entre ellos, a Arturo Torrecilla, a Georg Fromm, a Francisco José Ramos...

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Es mi percepción que en el Puerto Rico actual (y no sólo en Puerto Rico) en el ámbito de las artes liberales se le tiene cierta hostilidad a la teoría en general, a la actividad intelectual, y no excluyo a la academia... Todo ello hace que la producción intelectual que no tenga que ver directamente con asuntos de Puerto Rico, o con alguna corriente teórica o tema de moda, o que tenga cierta rentabilidad institucional o demás, sea cada vez más escasa. Bastaría quizás, por aquello de que para muestra un botón, ver los títulos del catálogo de la Editorial de la UPR de hace cuarenta, cincuenta o sesenta años y comprar con los títulos del catálogo de los últimos veinticinco años. Y, si fuera el caso, pues parecería que eso que hacemos está un poco pasado de moda. Igual en eso precisamente radica su pertinencia, en su presunta “inutilidad”.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

Recientemente se publicó en la revista italiana Gramsciana un artículo que había sometido titulado “Gramsci in Puerto Rico: Colonialism through Hegemony”, y que por un lado trata de leer parte de la historia política en Puerto Rico en clave gramsciana y luego, por otro, también reseña la recepción de la obra de Gramsci en el país. Sigo leyendo de manera organizada sobre unos temas que me interesa ver si en el futuro pudieran redundar en una publicación más amplia, relacionados con la figura del gran sofista de la primera generación, Protágoras, y la articulación de un discurso o teoría cónsona con la promoción de la forma política democrática dentro del contexto de la experiencia democrática ateniense. Pero en general, mis esfuerzos intelectuales principales están actualmente atados a la organización y habilitación de seminarios gratuitos y otros tipos de actividades de ese modesto (por lo pronto) proyecto del Centro para el Estudio de la Democracia.

Wilkins Román Samot
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